|
|
OLGA SARRADO MUR El precio del
desarrollo China es el segundo emisor de dióxido de carbono del mundo, aunque sus emisiones por habitante son todavía bajas. Cinco de las diez ciudades más contaminadas del mundo son chinas. La fractura medioambiental causada por el rápido crecimiento de su economía en los últimos años, una media anual del 9,7 por ciento, es difícil de cerrar. China es el país más poblado del planeta, con mil trescientos millones de habitantes. El lema que adoptó en los primeros años tras su creación “más gente, más fuerza” cambia medio siglo después. La explosión demográfica y el rápido crecimiento económico en el que continúa inmersa han dado lugar a nuevos problemas que podrían englobarse bajo el lema “más riqueza, más contaminación”. Después de casi tres décadas en las que el gigante asiático ha protagonizado un desarrollo a una velocidad sin precedentes, llega el momento de analizar las consecuencias. El 70 por ciento de los ríos están contaminados, la salud de 15 millones de personas se ve afectada por la polución del aire, más de trescientos millones de habitantes de las zonas rurales no tienen acceso al agua potable. China se ha convertido en la cuarta economía del mundo a través de un desarrollo a cualquier precio. Una fuerte sobreinversión en algunos sectores excedentarios de la economía china como el acero, el cemento, la industria textil y la propiedad inmobiliaria, así como las exportaciones, que mantienen un ritmo de crecimiento muy alto, representan algunas de las causas de este desequilibrio. El crecimiento de automóviles, que podría pasar de 20 millones en 2004 a 60 millones en 2010, aumentará la contaminación del aire. La cuestión de que el calentamiento global pueda suponer una amenaza para la prosperidad y la estabilidad del país preocupa a los dirigentes chinos, que carecen del dinero y la tecnología necesarios para reducir las emisiones de gases contaminantes de forma significativa. Otro de los problemas que afronta el Gobierno de Pekín es la desigualdad dentro de las zonas rurales. En el campo viven dos tercios de la población china. Una de las prioridades del Gobierno es crear una red de seguridad social y establecer un sistema sanitario en las zonas rurales, donde la inmensa mayoría de los ciudadanos no tienen acceso a un médico. Para frenar esta situación, el Parlamento chino aprobó el 11º Plan Quinquenal (2006-2010) con unos objetivos concretos como la disminución en un 20 por ciento del consumo de energía por unidad de PIB y la reducción en un 10 por ciento del consumo de los principales contaminantes. Sin embargo, China no pudo cumplir la totalidad de estos objetivos a lo largo del primer año. Los resultados para el 2007 no se espera que sean mejores. Los Planes Quinquenales han tenido una importancia decreciente en la economía china, cada vez más compleja y competitiva. Los dirigentes locales y empresarios ignoran las normativas para fomentar el desarrollo de sus provincias. Mientras, los mares de rascacielos ahogan los ríos y lagos del país. El primer ministro chino, Wen Jiabao, propone un nuevo modelo de desarrollo que pase de extensivo (aumento de los factores de producción) a intensivo (crecimiento de la productividad). También busca un crecimiento basado en el mercado interior y en la iniciativa de empresas nacionales, y no en las exportaciones e inversiones extranjeras. China busca ahora un crecimiento “rápido y estable”, que impida el agotamiento de los recursos energéticos y del agua y que reduzca la contaminación del medio ambiente. En este país en el que el Estado posee el control del sistema financiero y varios sectores industriales importantes, como la siderurgia y la energía, la mayor preocupación está en evitar que la destrucción se adelante al crecimiento. Desertización, contaminación de los ríos y del aire, degradación del suelo, emisión de gases invernadero y pérdida de biodiversidad son algunos de los efectos que la rápida industrialización tiene sobre el país.
China ya no es un país en vías de desarrollo. Es una superpotencia que
emerge. Ahora es el momento de decidir si se decanta por el dinero y el
crecimiento a cualquier coste u opta por un desarrollo sostenible. Parece
que ya no es suficiente un desarrollo a cualquier precio. |
![]() |
Portada Información General y Opinión Cultura, Ciencia y Sociedad Reportajes y Entrevistas Deportes Denuncia © OPIN@R. Las personas interesadas en
publicar sus colaboraciones en OPIN@R o ponerse en contacto con la Redacción, |