Portada Opin@r
Información General y Opinión  

Portada Opin@r

Cultura, Ciencia y Sociedad
Reportajes y Entrevistas
Deportes
Denuncia

 


VÍCTOR SÁNCHEZ


Por comer fuera de casa, cadena perpetua
 

Si los españoles (y las españolas) fuéramos ciudadanos del Estado de Michigan (USA), más de la mitad podríamos vivir en la cárcel. Porque, según lo que se oye, se cuenta, se comenta, la mayor parte de los adultos españoles ha salido a comer fuera de casa en alguna ocasión. 

La cosa no parece que sea una broma. La Corte de Apelaciones de Michigan ha quitado el polvo a una antigua ley. Una norma que deja las cosas claras: "Técnicamente, cuando una persona mantiene una relación adúltera que incluye la penetración, él o ella es culpable de conducta sexual criminal en primer grado". La pena puede llegar a la cadena perpetua. 

Si no hay penetración, parece que la cosa no es tan grave. Se permite beso con lengua y/o tocamientos sin coito. 

Espanta comprobar como un Estado miembro de la federación de los Estados Unidos resuelve los problemas (o las actitudes) sexuales de las parejas aplicando la fuerza coercitiva. Lo público actuando en el ámbito privado desde la moral más retrógrada. ¿Dónde quedan los principios liberales del guardián de la democracia en el mundo? 

Por lo visto, el liberalismo yankee sólo vale para el ámbito económico. Para defender la propiedad privada (sobre todo la propiedad privada de los que más propiedad privada tienen), para menguar el tamaño del Estado, para defender el derecho de los pobres a pagarse el médico de su bolsillo y el derecho a morirse libremente si no tienen recursos económicos. 

Pero cuando se trata de moral, el liberalismo se presiente en los Estados Unidos como algo propio del diablo. Lo correcto es escuchar a Dios y obrar según su dictado. Ya lo dijo Bush (por cierto, mayor de 18 años y sin que Rajoy le recrimine la falta de otros méritos): “He escuchado a Dios y me ha ordenado invadir Irak”. ¿Qué pensará Alá de esto? 

Dios les castigará por retrógrados. 

La moral es cosa privada, y el adulterio, en todo caso, un problema privado de pareja. Allá cada cual con los problemas que se pueda buscar con la parienta, o el pariente, por echar una canita al aire. Se podrá llevar, el adúltero, dos leches en casa si se conoce su conducta. O se podrá encontrar la puerta ante las narices. Pero de ahí a que el Estado ponga a un ciudadano a la sombra por copular fuera de casa, va un trecho largo. 

En fin… ¿Qué podemos esperar de una federación en la cual un Estado miembro puede castigar con cadena perpetua el adulterio? Siempre me ha defraudado que las organizaciones de derechos humanos no se ocupen de denunciar algunas singularidades norteamericanas realmente sorprendentes. Y todo esto sin hablar, hoy, de la pena de muerte vigente en muchos Estados norteamericanos.17 enero 2007   

 


OPI

Portada  Información General y Opinión  Cultura, Ciencia y Sociedad
Reportajes y Entrevistas  Deportes  Denuncia


© OPIN@R.
© Cada uno de los autores de los artículos o fotografías.

Las personas interesadas en publicar sus colaboraciones en OPIN@R o ponerse en contacto con la Redacción,
tienen a su disposición la siguiente dirección de correo electrónico:
Teclee esta dirección en su programa de correo electrónico