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ANGELINO ALEJANDRE
Una campaña
electoral de auténtica grima
Estamos en la recta final de la campaña de las elecciones municipales, y buena parte de las autonómicas, que culminará en la cita con las urnas el próximo domingo 27 de mayo. Vaya por delante mi convicción de que la gran mayoría de los candidatos (y de las candidatas) que se presentan a estos comicios lo hacen más por afán de servicio a sus convecinos, y por su genuina vocación de atender al bien común, que para defender unas siglas partidistas, medrar en la política, darle alas a su ego, hacerse con un sueldo con cargo al erario público o prestarse a sustentar operaciones urbanísticas o pelotazos inmobiliarios aberrantes, cuando no directamente delictivos. La prueba más evidente de lo vocacional que es desempeñar una alcaldía o una concejalía la encontramos en ese puñado de poblaciones en las que tendrá que votarse en otoño, por falta de candidatos y candidaturas primaverales. Es cierto que el grueso de la población española se concentra en áreas urbanas, pero también lo es que tenemos más de ocho mil municipios en nuestro país, muchos de ellos menores de 5.000 habitantes, donde entrar en el consistorio es un honrado y honroso sacrificio personal más que ninguna otra cosa. Porque conozco en persona a bastantes alcaldes y concejales de pequeñas poblaciones, y porque sé que es más frecuente que pongan dinero de su propio bolsillo que lo contrario, no puedo evitar que me produzcan grima las campañas electorales de los candidatos “pata negra”, aquellos que concurren a los comicios de las grandes ciudades y de los gobiernos autonómicos respaldados por millonarias inversiones propagandísticas y por el aliento de sus respectivos líderes y aparatos políticos. Por supuesto que lo peor y más repugnante es ver el doble juego de los que pretenden acceder a los salones de pleno a toda costa, ansiosos al parecer de hacer por fin política, cuando en realidad subordinan y subordinarán –les falta coraje y les falta visión– cualquier actuación política a la estrategia de la violencia de ETA. Pero, dicho esto, ahí tenemos a los dos grandes partidos españoles empeñados en el nada edificante afán de hacer política partidista, de regate corto, en una materia tan grave y tan sensible como es la lucha contra la amenaza terrorista. Claro, que después de criticar cuestiones que tienen que ver con la libertad y hasta con la vida, cualquiera diría que todo lo demás que hagan los estados mayores electorales y los candidatos de PSOE y PP es pecata minuta. Pero quiá, que hay gente dispuesta a todo para lograr no ya sus dos minutos de gloria, sino sus cuatro años de investidura (a ser posible con mando en plaza, que de concejal de la oposición o diputado autonómico raso no se lucen los que se sienten llamados a las más altas empresas). El que en mi opinión ha roto todos los moldes ha sido Xavier García Albiol, el candidato popular a la alcaldía de Badalona, importante ciudad del área metropolitana de Barcelona. Se supone que su intención es ganar las elecciones, pero en tal caso cuesta creer que el vehículo idóneo sea un spot publicitario –7 minutos dura y 7 minutos se llama– que hace apología del discurso del NO. Hay quien ha calificado el vídeo de xenófobo, y sin duda lo es, pero sobre todo es eso: la negatividad reconcentrada como discurso electoral. Tan demoledor es lo que vemos y escuchamos, que cuando al final nos interpela con un contundente “Reacciona” y aparece tras un fundido el emblema del Partido Popular, uno alcanza a entender el genuino significado del término reaccionario (para ver el vídeo en formato mpeg pulse aquí, y si lo prefiere puede verlo en YouTube pulsando aquí). Otro que también se ha pasado unos cuantos pueblos, no sé si por su ansia de ganar la presidencia de Castilla-La Mancha en las urnas o en su afán de simplificar el discurso hasta dejarlo en los puros cueros, es el socialista José María Barreda. Profesor universitario, sagaz analista político, militante comunista inclusive en sus años mozos, Barreda no ha tenido ningún empacho en poner su propia cara de buen chico para enviarnos al cerebro y al mentón un elaborado, delicadísimo y sutil mensaje publicitario: defiende lo tuyo. Con un par. Verdad es que ahora la publicidad del PSOE castellano-manchego invita en la recta final de la campaña a que pienses “en Castilla-La Mancha”, con la misma foto de Barreda porque lleva idéntica corbata, pero ahí queda ese racial y mesetario defiende lo tuyo para abrir boca y marcar territorio electoral con la pata arriba. ¿Defiende lo
tuyo? Pues a eso han estado dedicados en cuerpo y alma el constructor El
Pocero en su Quiñón de Seseña, el Cachuli y cía en su
Marbella o el clan del narco Sito Miñanco en su Galicia, amigo
Barreda...
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