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JAIME GARCÍA GARCÍA Yihad,
Al Qaeda y España El concepto de yihad tiene, hoy por hoy, un sentido claramente violento. Según el planteamiento que propone, el Islam debe asumir la responsabilidad del dominio mundial y constituye una obligación que el creyente debe cumplir. Este es el sentido que le da la corriente radical. Para ellos significa la guerra a muerte contra el infiel, es un instrumento necesario para instaurar la soberanía de Alá sobre la tierra. Sin embargo, esta no es la única interpretación que se le da al término de yihad. Hay otra corriente que sostiene que el Islam es una doctrina de paz. Para ello distinguen la gran yihad de la pequeña yihad. Si la pequeña yihad es la guerra santa en contra de las tierras y los súbditos infieles, la gran yihad tiene un sentido mucho más amplio, un carácter espiritual. Es entendida como una lucha interna, individual y espiritual, en contra del vicio, la pasión y la ignorancia. El sentido bélico del término recibe un papel secundario, con lo que se demuestra el carácter pacífico de la doctrina. Esta distinción surge de un hadiz –dichos y acciones escritas atribuidas al profeta Mahoma a los que se concede una condición semejante a la revelación– por el cual Mahoma insta a un seguidor que venía de la pequeña yihad a afrontar la grande. Ahora bien, este hadiz carece de fiabilidad puesto que no existe una cadena fiable de transmisores y no está contenida en una de las recopilaciones juzgadas seguras. Estos son dos requisitos que deben cumplirse necesariamente para que un hadiz sea fiable, y ninguno de ellos se cumple. Además, el contenido bélico de la yihad domina claramente en las recopilaciones de hadices. En la fase de formación teológica del Islam, el concepto de yihad carece de esa proyección violenta y se le considera ante todo un esfuerzo en la dirección de Dios. Es a partir de la etapa en que Mahoma asume el papel de profeta armado, cuando se le atribuye ese carácter bélico. LA ORGANIZACIÓN AL QAEDA Al Qaeda se constituye sobre la base de unificar políticamente la comunidad de los creyentes en el Islam y de destruir el Mundo Occidental. Cuenta con una gran cantidad de células que se diferencian entre ellas según la función en que se especializan o el tipo de relaciones que mantienen con los dirigentes del grupo terrorista. Además, está en permanente contacto con otros grupos armados que comparten su misma doctrina, consiguiendo absorber a muchos de ellos. También hay células que se forman de manera independiente por imitación. Estas planean por sí mismas la ejecución de un determinado atentado y luego buscan la conexión y el apoyo financiero de Al Qaeda. España ha sido tradicionalmente un territorio adecuado como base de operaciones terroristas. Una de las organizaciones terroristas que más preocupa para la seguridad interior en España es el Grupo Salafista para la Predicación y el Combate (GSPC). Surgió en 1996 como una escisión del Grupo Islámico Armado (GIA) desde el planteamiento de una insurgencia argelina. Sin embargo, en los últimos años, este grupo ha acomodado su discurso al de Al Qaeda y ha pasado a fusionarse con esta, cambiando incluso su nombre por el de Organización de Al Qaeda en el Magreb Islámico. Así, Al Qaeda goza de una mayor influencia sobre redes argelinas introducidas en España. Se piensa que se estaría produciendo una absorción de células independientes establecidas en suelo español. España ha dejado de ser únicamente una base para operaciones terroristas para convertirse en blanco del terrorismo yihadista. El primer paso fueron los atentados del 16 de mayo de 2003 en Casablanca. AMENAZA YIHADISTA ANTES DEL 11M Un librito titulado El yihad de Irak, esperanzas y riesgos y publicado en internet a finales de 2003, se planteaba la cuestión de cómo retirar las tropas extranjeras de Irak. En él se analiza la posibilidad de forzar la retirada de las tropas españolas mediante “golpes dolorosos a sus tropas” y de aprovecharse de “la proximidad de las elecciones generales”. Más tarde aparecería otro texto en el que se anunciaba la posibilidad de un ataque contra España fuera de Irak. En octubre de 2003, Bin Laden advirtió expresamente a España de las consecuencias que podría acarrear su participación en la invasión iraquí. Todas las amenazas y las reivindicaciones apuntan a que España fue escogida como objetivo con el fin de forzarla a retirar sus tropas en Irak. Sin embargo, este no fue el único motivo que les llevó a perpetrar semejante atentado. Si bien es cierto que la participación de España en la invasión de Irak precipitó los acontecimientos, hay que situar la acción del terrorismo yihadista en un contexto mucho más amplio. La doctrina de la yihad sostiene que todo territorio que haya sido conquistado alguna vez por los musulmanes debe ser reconquistado. Un claro ejemplo de que el atentado del 11 de marzo no se debió únicamente a la participación española en el conflicto iraquí es el hecho de que la amenaza de un atentado yihadista en nuestro país no ha cesado. AMENAZA YIHADISTA DESPUÉS DEL 11M Ayman al Zawahiri, número dos de Al Qaeda, ha hecho una serie de amenazas a España. En julio de 2006, se refirió a la necesidad de recuperar el suelo español mediante actividades de guerra santa. En febrero de 2007 volvió a insistir en la posibilidad de recuperar Al Andalus. La importancia de este tipo de comunicados no debe ser minusvalorada, pues en muchas ocasiones son un anticipo de sus ataques. Eso mismo ocurrió con los atentados del 11M, Bin Laden citó a España como objetivo en octubre de 2003 y cinco meses después tuvieron lugar las explosiones en los trenes de Cercanías. No sólo es la existencia de estos comunicados lo preocupante para nuestro país, sino la frecuencia y agresividad con que se vienen produciendo. En los últimos meses, se ha hecho también referencia a la “ocupación de Ceuta y Melilla”, y la idea de recuperar Al Andalus forma parte de la doctrina seguida por la organización de Al Qaeda en el Magreb Islámico. Hay más elementos que nos sitúan como blanco del terrorismo yihadista. Somos uno de los países más beligerantes en la persecución a los militantes del GSPC, y eso nos sitúa como blanco principal. Tampoco hay que descartar la posibilidad de que gente individual decida un atentado suicida.
El progresivo señalamiento de España como blanco de un posible atentado
por parte de la dirección de Al Qaeda y la extensión de esta por la
absorción del GSPC, así como de otra serie de elementos de riesgo, hacen
pensar que hoy en día es más probable que se dé un atentado terrorista de
corte yihadista en nuestro país que hace dos o tres años. |
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