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MOHAMED ABDELKEFI Un libro
diferente sobre el Islam Cuando, para hablar de algo, presentarlo, compararlo o incluso criticarlo o atacarlo, se arma uno de profundos conocimientos del mismo, lo pone dentro de su marco histórico, geográfico, económico y social, lo mira según sus propios criterios y no según el cristal que lleva quien juzga, y, con todo esto se dejan aparte los prejuicios y las malas intenciones, entonces, se puede decir que lo que se dice es verdad o lo más cercano de la verdad. Nos hemos acostumbrado, desde hace ya casi tres décadas, a no leer sobre el Islam más que falsedades, deslealtades, tortuosidades, mentiras y deformaciones que, si han de probar algo, es que prueban la ignorancia o las malas intenciones y la mala fe. Todo esto, desafortunadamente, no facilita ni ayuda a conseguir buen entendimiento, buena convivencia y buena cooperación, todas ellas condiciones, sine qua non, para anhelar un mundo de paz y tranquilidad. Por suerte, no se puede generalizar, y de vez en cuando, nos ofrecen un artículo o un libro cuyo autor respeta las condiciones, aunque sean mínimas, de lo que es un estudio y acercamiento esclarecedor de algo tan complejo, como es el Islam. Si, dentro de este mar de falsedades, ataques y prejuicios, se llega a leer, por la pluma de una cristiana, católica y practicante una presentación de la tradición islámica, correcta, bien documentada, basada en realidades bien estudiadas y sobre todo bien entendidas y el conjunto puesto dentro de su marco natural, histórico, geográfico, económico, social, es decir humano, no se puede sino alegrarse por saber que todo no está perdido y que el uso de la razón no está completamente enajenado y que hay esperanza para un futuro mejor y un porvenir más pacífico y más justo para nuestros futuras generaciones. El libro: Acaba de salir, en julio de este año 2007, de la mano de la doctora Montserrat Abumalham, profesora titular en el Departamento de estudios Árabes e Islam de la Facultad de Filología de la Universidad Complutense de Madrid. Montserrat es especialista en lengua y literatura judeo-árabes, literatura árabe comparada y literatura y pensamiento árabe-musulmanes. Tiene una decidida vocación investigadora especialmente en lo judeo-árabe y ha escrito ya muchas obras bastante variadas de las cuales se puede citar: la vida y la obra del poeta hebreo granadino del siglo undécimo Mose Ibn Ezra, Comunidades islámicas en Europa, Textos fundamentales de la tradición musulmana, ¿Te acuerdas de Shahrazad? y de vez en cuando algunas poesías, traducida alguna por su padre –que Dios tenga en su gloria– al árabe y publicada fuera de España. Su obra que aquí se presenta la llama El Islam, de religión de los árabes a religión universal. La divide en once capítulos y un glosario y la inicia con una interesantísima introducción en la cual dice entre otros: “Es raro el mes, en los últimos años, en que no aparece un libro ‘definitivo’ sobre el Islam. Sin embargo, incluso aquellos textos que se refieren al Islam como movimiento religioso, con cierta frecuencia caen en la parcialidad, el sensacionalismo o el oportunismo, mezclando, de manera aparentemente coherente, lo que se refiere al desarrollo histórico del Islam o a su presencia e imagen actual en el mundo con lo que son sus fundamentos, evolución y aspiraciones de carácter espiritual y netamente religioso… Si no se comprenden sus relaciones –del Islam– con otros fenómenos religiosos, sus raíces antropológicas y su carga humanista, resulta imposible admitir que el tratamiento que se le está dando responde a lo que entendemos por la descripción y análisis de una religión ¨. Luego, la doctora Montserrat explica su manera de abordar el complejo y difícil tema, que es el Islam, diciendo: “El punto de partida que nos planteamos es, por una parte, el de la empatía que acompaña a la objetividad, y, por otra parte, el de ofrecer un análisis y una descripción del Islam como lo que es fundamentalmente: una religión que procede de una profunda búsqueda personal y de una experiencia de la presencia divina, incardinadas ambas en una larga tradición monoteísta compartida por otros pueblos que, además, coinciden en el mismo espacio geográfico.” Armada con un profundo conocimiento de lo que presenta y con un gran sentido de la verdad científica, la doctora Montserrat cumplió y más la anterior promesa; nos regala una obra completa o casi completa que va de lo histórico a lo geográfico y de allí a lo humano sin dejar de respetar la creencia en lo divino comparado con otras tradiciones. Creo, con toda sinceridad, que quien leyera esta obra tendrá una idea y un conocimiento muy detallados de la verdad del y sobre el Islam que servirán, sin ninguna duda, a eliminar muchas falsas comprensión, ignorancia y prejuicios si de verdad hay intención de conseguirlo. Porque se llegará a comprender que “el Islam aporta todas las bases imprescindibles para el desarrollo de una cultura con sus propias señas de identidad”. El Islam es, pues, “la base de una de las más amplias, ricas y creativas civilizaciones humanas y además, el motor de creación de múltiples lenguajes simbólicos que se expresan a través de las artes y las artesanías de muchos lugares.” Así, a lo largo de los once capítulos que se suceden cronológica y lógicamente, describe, relata, recuerda, compara, critica y opina con la seriedad, la meticulosidad y la profundidad del científico honrado y objetivo. Después de un repaso histórico de la Arabia y de los lugares del nacimiento del Islam, dedica su segundo capítulo a la personalidad del profeta que llama por su verdadero nombre Muhammad y no Mahoma como place a muchos, y relata con muchos detalles su vida antes y después de la revelación, sus actos y sus comportamientos ante muchas circunstancias, adversas a veces, y todo apoyado por citaciones coránicas y otras. Dice, entre otros, “… en su clara conciencia de pertenencia a una corriente monoteísta muy antigua que ya había cristalizado en el judaísmo y en el cristianismo, en los que observa gérmenes de descomposición y enfrentamientos, trató, con la nueva fe, sello de las anteriores revelaciones, de establecer de una vez para siempre el verdadero sentido de esa misma revelación” que, y lo confirma la doctora Montserrat, “en ningún momento, da al profeta más categoría que la de simple mortal, eso sí, elegido por Dios para una muy alta misión, como es la de transmitir fielmente su palabra.” Siguiendo cronológicamente los acontecimientos, nos habla de los califas, de la fragmentación del Islam, de las fuentes de la tradición islámica con una especial parada ante la lengua árabe, lengua del Corán que define como “lengua modelo a partir de la cual se generaron todas las teorías gramaticales que acuñaron y fijaron lo que conocemos como Árabe Clásico”. Así llega la autora al capítulo sexto que se puede describir como iniciación al Islam. Uno a uno presenta, describe y explica los Pilares del Islam de la misma metodología aplicada en las medersas antigua y actualmente en el mundo islámico. Inicia el capítulo con una muy importante observación que dice: “Desde la perspectiva musulmana, existen dos ámbitos diferenciados de relaciones: la relación entre el creyente y Dios ('ibadat) y las relaciones entre los hombres (mu'amalat). Al primer campo de estas relaciones aquellas que se establecen entre el fiel musulmán y Dios, pertenecen las que definen al Islam y que son conocidas como los Cinco Pilares (arkan al-islam): La profesión de fe, la oración, la limosna –que debería haberla llamado de otra forma, y no seguir a los otros, porque la limosna es voluntaria y la zakat es un tributo obligatorio–, el ayuno y la peregrinación”. Con citaciones coránicas y de la tradición del profeta, describe minuciosamente todos los actos y las lecturas que el musulmán debe efectuar en cumplimiento de cada uno de los pilares o sea de sus obligaciones. Muy interesante e informativo es el séptimo capítulo reservado a las creencias y la vida y donde abundan las informaciones sobre todo lo que las masas islámicas creen, separando lo verdadero, lícito y obligado de lo supersticioso, fabuloso, legendario y pecado. Así nos explica la profesora la concepción de Dios, del universo, del paraíso y el infierno, de los ángeles, demonios y genios, del día del juicio, y todo desde la perspectiva del musulmán. Nos habla de los profetas reconocidos por el Islam y que el fiel debe creer en ellos, de la persona, del matrimonio, hasta de las festividades y prácticas alimentarías y las diversiones. Hablando del matrimonio, la autora aclara diciendo: “El Corán en muy diversos pasajes advierte a los creyentes de la obligación de tratar con delicadeza a la esposa y, en el caso de tener varias, hasta cuatro legítimas, conmina a emplear con ellas una estricta equidad, planteada en tales términos que prácticamente aboca a la monogamia”. Muy extendida y detallada su referencia a la vida espiritual y la mística, lo que lleva al lector a pensar que Montserrat es mística o está para serlo. Broma a parte, la autora entrega al lector todo lo que se refiera a esta vida espiritual que tuvo su auge y sus famosos como era Ibn Arabí de Murcia. Dejando lo espiritual, la doctora Abumalham dedica sus últimos tres capítulos al período contemporáneo del Islam con sus reformas o búsqueda de reformas, sus pensamientos religiosos, sus ansias de libertad, sus problemas coloniales y otros y dice: “El mundo árabo-musulmán es no solo un área muy extensa, cuyos extremos alcanzan casi el centro de África o Asia, sino que es un área donde coexisten, desde antiguo y, en particular, desde la expansión del Islam, múltiples confesiones religiosas que, si bien durante bastante siglos se uniformaron relativamente bajo la capa de la civilización musulmana, por causa de los acontecimientos del siglo XX, han visto reforzadas sus diferencias. Esta cuestión no solo afecta a las confesiones no-musulmanas, sino también a todos los musulmanes de una u otra orientación y ha llevado a muchos árabes a hacer de la religión una bandera política más, que unas veces se manifiesta de forma más o menos democrática y pacífica, pero con cierta frecuencia toma tintes de violencia y terrorismo.” No es nada fácil dar a la excelente obra de la doctora Montserrat
Abumalham su debida presentación y sus merecidos elogios sin exponerse al
nepotismo o a la exageración. Que lea, quien duda, la obra y que juzgue él
mismo; seguro que encontrará, si no tiene prejuicios o subjetividad una
aportación preciosa para ayudar y facilitar el entendimiento entre pueblos
y cultura tan cercanos que incluso viven entre nosotros.
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