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ANDRÉS GARRIDO El festival internacional de jazz de San Javier 2007 echa la casa por la ventana
No hay nada como cumplir años y hacerlo en muy buena forma. Esto es lo que le sucede al Festival Internacional de Jazz de San Javier, al llegar a su décima edición. Un tiempo durante el que sus organizadores han venido ideando la configuración de este evento jazzístico que en la Región de Murcia comenzó de una manera humilde, pero con la pretensión de colocarlo en el puesto que ahora alcanza y que, con la programación preparada para un aniversario importante, consolida al cumplir dos lustros. El festival está dedicado, este año, a la memoria del pianista catalán, Teté Montoliú, y al recordado “bluesman”, Charles Brown. COMIENZA EL ESPECTÁCULO Y qué espectáculo es el que nos tiene reservado para arrancar, el director del festival, Alberto Nieto, el viernes 29 de junio: a ritmo de “boggie boogie” y “funk”. Una primera parte a cargo del pianista catalán, Lluís Coloma y su Septeto para continuar, en la segunda, con la “tribu” que llegará hasta San Javier, bajo el patriarcado del mítico George Clinton y su Parliament Funkadelic. Alegría desbordante, pues, para comenzar una edición de auténtico aniversario. No será el único espectáculo que nos llegue en esta edición 2007 del festival de San Javier, porque para el viernes 6 de julio nos posibilita poder disfrutar de una leyenda viva: Paul Anka. Y es que actuaciones como ésta hay que aprovecharlas por muchas razones; no siempre se tiene oportunidad de ver en directo a leyendas de este calado, que ofrecen un amplio abanico de temas y etapas de su carrera. Es que, además, sus actuaciones son únicas –nunca una es igual a la otra– y el espectador cae en el más profundo de los deleites, con un espectáculo, en suma, que sólo saben lograr personalidades como Paul Anka. El miércoles, 11 de julio, el escenario del Parque Almansa acogerá otro de esos momentos para el disfrute escénico: las actuaciones del carismático “showman”, Mitch Woods y su Big Easy Boogie, que nos evocará otros tiempos de la música norteamericana de los años 40 y 50 del pasado siglo XX, para continuar con un homenaje a Frank Sinatra y a The Beatles, en versiones muy particulares del guitarrista y cantante, John Pizzarelli, que retorna a San Javier tras su exitazo durante la VIII edición, en una noche que todavía no se ha olvidado. Para terminar con este apartado de actuaciones espectaculares, las que nos preparan, en primer lugar, la Lincoln Center Jazz Orchestra, con Wynton Marsalis entre sus trompetistas, el miércoles, 18 de julio. La segunda y última correrá a cargo de uno de los sucesos musicales más esperados de este 2007: la unión de George Benson y Al Jarreau. Dos auténticos “monstruos” de la escena, que han concentrado la atención de muchos aficionados con su disco “Givin’ it Up” y que desarrollarán en directo, el martes 24 de julio. ESPAÑA: MENOS CONCIERTOS, PERO MÁS ESCOGIDOS No es que la dirección del festival murciano se haya olvidado de los músicos españoles, o les esté dando la espalda; nunca más lejos de la realidad. Si por algo se caracteriza esta cita es, entre otros factores, por el apoyo que se les viene dando a nuestros músicos. El motivo no es otro que la dirección ha querido que los que estén para este 10º aniversario encajen bien en la programación preparada. Además del septeto de Lluís Coloma, el Jazz San Javier contará con la presencia, el sábado 30 de junio, del organista, Mauri Sanchis y su Sexteto, con la invitación del guitarrista, Javier Vargas. El festival de San Javier también se ha caracterizado por acoger a nuevos músicos del panorama español, como es el caso de Alex “Guitar” García y su Trío, que llegarán al Parque Almansa el domingo, 8 de julio, en una sesión doble dedicada a este instrumento de seis cuerdas, que se completará con uno de los conciertos más esperados: el que protagonizarán Larry Carlton y Robben Ford. El viernes, 20 de julio, otro guitarrista que aunque argentino, se le considera español y de San Javier: Luis Salinas. Sus diferentes actuaciones a lo largo de estos diez años –ya estuvo en la primera edición de este festival, en la de 2001 y los ciclos de 2003 y 2006 de “Músicas del Alma”–, le han supuesto que el Festival de Jazz 2007 de esta población marmenorense le conceda el “Premio Anual” de esta cita, como homenaje a toda su carrera. Y al día siguiente, el sábado 21 de julio, otro músico querido por estas tierras que, al igual que Salinas, también está considerado como español: el pianista, Michel Camilo. OTRAS MÚSICAS DE ALREDEDOR Como es el “blues” y para el que se anuncia el retorno de un músico que dejó huella: el guitarrista, Popa Chubby. En Nueva York, Chubby es toda una leyenda del género, que sabe mezclar bien con adobes de rock o punk. Su vuelta está prevista para el sábado, 30 de junio. La ansiada actuación de un cantante carismático como Michael Franks, se convierte en un objetivo alcanzado del que se intentaba su participación desde 1998; fecha del primero de esta serie de diez festivales. En esta ocasión, Alberto Nieto ha logrado que junto a Franks estén otros no menos carismáticos músicos como el guitarrista, Chuck Loeb; el trompetista, Till Brönner; Dennis Chambers, a la batería; el saxo de Eric Marienthal; el teclista, Jim Beard; y el bajo eléctrico de Tim Lefebvre. Menuda reunión, para un concierto de los que, a priori, puede marcar a muchos. El rock estará en esta edición muy presente, a través del concierto programado para el viernes, 13 de julio, con una de sus estrellas surgidas durante los últimos 25 años: Willy DeVille. En esta actuación, DeVille estará acompañado por su Mink Band, para deleitarnos con ese estilo que tanto le ha caracterizado durante este tiempo, en el que ha recopilado las muchas influencias que nos proporciona una ciudad tan mítica para la música como Nueva Orleáns. Otro concierto para saborear el “blues” será el que nos ofrezca el guitarrista y cantante, Otis Grand y su Big Blues Band, el sábado, 14 de julio. Una actuación que se puede convertir, al final de la edición, en una de las más recordadas por su fuerza interpretativa en la que los seguidores de este género tienen confirmado el delirio y el baile, en el ya prestigioso “foso” del auditorio. Y esta parcela de “músicas colaterales” finalizará con la vuelta de otro “monstruo” querido por estas fronteras: el bajista y saxofonista, Marcus Miller. Su paso por la octava edición del Jazz San Javier marcó un antes y un después para la parcela dorada de esta cita veraniega a orillas del Mar Menor y los aficionados han presionado al festival para que vuelva con su nuevo proyecto. NUEVOS VALORES, CON UN TOQUE BRASILEÑO Desde hace unas ediciones atrás del Jazz San Javier, se ha venido apostando por los nuevos valores del género como lo demuestran las actuaciones de Jane Monheit, en 2003; Lizz Wright, en 2004; Hiromi y Atomic, en 2005; y las últimas, durante la pasada edición de 2006: Tord Gustavsen, Rebekka Bakken y Anna María Jopek. En este décimo aniversario, Alberto Nieto nos vuelve a presentar voces noveles del jazz, como son los casos de la norteamericana, Erin Boheme, el viernes 20 de julio, y su compatriota, Ann Hampton Callaway, cuyas baladas románticas pondrán un punto de sosiego a tanto frenesí musical que el festival de San Javier nos tiene reservado. Su concierto está programado para la primera parte de la noche del domingo, 22 de julio, que tendrá un toque brasileño a cargo del pianista, compositor y cantante, Ivan Lins, para el que la dirección del festival nos tiene preparada una sorpresa: una “sesión” entre ambos. Y una última referencia, aunque ésta no tan novedosa: la actuación de la cantante, Madeleine Peyroux; una voz cálida y sensual cuyas creaciones e interpretaciones le han valido evocar el recuerdo de la desaparecida, Billie Holiday, en la más pura tradición musical norteamericana. Velada, la que nos depara Peyroux, para la sensualidad, mientras la brisa marina del Mediterráneo nos acaricia. Y, POR SUPUESTO, EL JAZZ En su más ortodoxo concepto, para auténticos aficionados “pata negra”. El primero de ellos, el viernes 6 de julio, con el concierto que nos dejará el organista, Joey DeFrancesco y su Trío, con la colaboración del saxofonista y flautista, Ron Blake. Cuatro músicos que pueden crear un auténtico ambiente de club. Un día después, el sábado 7 de julio, nueva sesión para el jazz, con una reunión de cuatro buenos amigos y mejores músicos: Charlie Haden, al contrabajo; Ernie Watts, saxo; Alan Broadbent, piano; y la batería que ejecuta Rodney Green. Una reunión para dejarte llevar por el derroche que estos cuatro intérpretes, seguro, llevarán a la práctica sobre el escenario del Parque Almansa. Lejos de ser supersticiosos, el viernes 13 de julio, se producirá uno de esos momentos para las grandes leyendas del género, con el pianista, Cyrus Chestnut y su Trío, que completará, en formato cuarteto, con el cantante, Kevin Mahogany, para un concierto en el que el “gospel” tendrá un mayor protagonismo, sin olvidar esas piezas instrumentales del más puro jazz norteamericano. El sábado, 14 de julio, jazz de los años 60 y 70 con adobes de ritmos latinos, para homenajear a Miles Davis, John Coltrane y Wayne Shorter –éste último visitó la pasada edición del Jazz San Javier–, con la actuación que nos prepara el trombonista, Conrad Herwing y su Septeto y en el que, a buen seguro, no faltarán partituras como “Miles Mode” o “Wise One”. No acaba ahí la programación de este apartado. El Quinteto del contrabajista, Dave Holland, visitará San Javier el sábado, 21 de julio, para hacer patente que esta formación es una de las mejores del momento. El sábado, 28 de julio, la parcela del jazz llegará a su fin en la primera parte de la jornada de clausura. La presencia en el Jazz San Javier del Quinteto de Al Foster, uno de los grandes innovadores de la batería y de los más acreditados en el círculo que congrega a los músicos de jazz. Foster se dio a conocer, sobre todo, a raíz de sus colaboraciones con Miles Davis, al que rendirá homenaje con el concierto que ha preparado para la ocasión bajo el título “Trip to Miles”. BROCHE AÑEJO Y DORADO El que pondrá, en la segunda parte de ese sábado, 28 de julio, el abuelete incansable, John Mayall y su escuela The Bluesbreakers. Éste ha sido uno de los más ansiados objetivos –existen otros muchos– del director del Festival de San Javier, Alberto Nieto. Ya ha logrado algunos muy significativos pero, como indico, éste es otro más y quedan todavía en el cajón de las esperanzas, con serias aptitudes de lograrlos. Y es que no podía ser de otra manera. Este aniversario tenía que acabar con uno de los géneros más venerados por sus asiduos: el blues. Y nadie mejor que el viejo Mayall para llevarlo a cabo, desplegar su sabiduría y experiencia y, como no podría ser de otra manera, desatar todos los sentidos de los que esa noche se den cita en el auditorio. En resumen,
una décima edición esta del Festival de Jazz de San Javier que echa la
casa por la ventana, para proporcionar a sus fieles seguidores –y a
aquellos que tan sólo lo hacen algunas de sus 15 noches– todas la
posibilidades de consolidarse en el panorama internacional para una
reunión ya obligada de los veranos europeos. ¡Qué gloria, Dios mío! ¡Qué
gloria!
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