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OLGA SARRADO MUR


Desarrollo sin contaminación
 

Al menos 86.000 millones de dólares al año, hasta el 2015, serán necesarios para combatir los efectos del calentamiento global y para ayudar a los países en desarrollo. Esta cifra estará destinada a invertir en infraestructuras y tecnologías que permitan luchar contra el cambio climático. Las diferencias de recursos entre los países industrializados y aquellos en vías de desarrollo podrían dividir el mundo, según indica el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

Los costes sociales, económicos y humanos del calentamiento global son cada vez más alarmantes. En el último siglo, la temperatura del planeta ha aumentado 0’74 grados centígrados, y las previsiones indican que se incrementará a un ritmo de 0’2 grados por década. Como primera consecuencia de este calentamiento, los polos y glaciares se derriten. Un estudio elaborado por el científico estadounidense Honrad Steffen indica que sólo Groenlandia perdió en 2006 el doble de todo el hielo contenido en los Alpes. Además, el número de huracanes, inundaciones y olas de calor se ha duplicado en los últimos 30 años, según el Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC).

Estas transformaciones constituyen una gran amenaza para el desarrollo humano, en especial para las poblaciones empobrecidas. La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que, en los últimos treinta años, el cambio climático ha sido la principal causa de unas 150.000 muertes anuales en estos países. Además, la ONU establece que los refugiados medioambientales representan el 60% de las migraciones, cifra que supera el número de los desplazados por las guerras. Según datos del IPCC, hasta el 30% de las especies del planeta pueden terminar por desaparecer y unas 300 especies de plantas y animales se desplazan en busca de climas más adecuados para su desarrollo.

El año 2009 es la fecha marcada para establecer un nuevo acuerdo contra el cambio climático que reemplace al Protocolo de Kioto, que termina en 2012. El compromiso firmado por 36 países de reducir en un 5’2% sus emisiones respecto a 1990 se ha cumplido, a pesar de que las emisiones en el mundo han aumentado un 24% en las dos últimas décadas. Entonces no se sumaron al pacto ni Estados Unidos ni Australia y quedaron fuera muchos países que hoy encabezan la lista de los más contaminantes. China ya se ha convertido en el primer contaminante del mundo. El nuevo Gobierno australiano ya lo ha firmado y Estados Unidos ya reconoce la culpabilidad del hombre en el cambio climático. El principal reto del nuevo acuerdo es reducir las emisiones de gases de efecto invernadero antes de 2015, para cumplir así el séptimo de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

Representantes de más de 190 países se han reunido en la isla indonesia de Bali para fijar las bases y lograr que los países con economías en desarrollo se unan a la lucha. Para que sea posible una reducción de las emisiones contaminantes se necesita la ayuda de gigantes como China, India o Brasil que no firmaron en Kioto porque no se creía justo limitar su crecimiento económico por motivo del calentamiento causado por los países desarrollados. Ahora su participación resulta imprescindible para afrontar el problema.

Pero estos países reclaman ayudas para evitar la deforestación que destroza los bosques y para invertir en energías renovables. Un 15% de la selva Amazónica de Brasil se ha quemado y son habituales las talas incontroladas. Por cada Kilómetro cuadrado destruido de selva amazónica se producen 22.000 toneladas de dióxido de carbono, y ya sólo queda el 20% de los bosques vírgenes en todo el mundo. Además, tanto India como China temen que un cambio en las costumbres energéticas disminuya el consumo de productos como el carbón o el acero, que son importantes para su crecimiento económico.

La comunidad científica es optimista y afirma que el cambio climático se puede frenar. Para ello el PNUD propone que las principales economías mundiales destinen un 0’2% del Producto Interior Bruto mundial para facilitar que los países en desarrollo se adapten a los efectos del calentamiento global. Una propuesta que tendría que sumarse al 0’7% que se sugiere y olvida para luchar contra la pobreza. Un porcentaje que tampoco se cumplirá a pesar de que represente menos de las dos terceras partes del gasto militar actual
.23 diciembre 2007  

 


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