Portada Opin@r
Reportajes y Entrevistas  

Portada Opin@r

Información General y Opinión
Cultura, Ciencia y Sociedad
Deportes
Denuncia

 


SONIA AYALA


¿Debates decisivos?
 

Hace quince años que en España no se celebra un cara a cara en televisión. Para los expertos, es uno de los instrumentos de campaña electoral que más movilizan e influyen en el sufragio. En 1960, Richard Nixon y John F. Kennedy protagonizaron el primer debate político televisado. Nixon acudió a la cita con un traje oscuro y mal afeitado, Kennedy dio una imagen positiva y optimista. El debate lo ganó el demócrata, a pesar de que Nixon fue más convincente en su locución. En los comicios estadounidenses finalmente venció Kennedy, y eso que los sondeos pronosticaban el triunfo de Nixon. Desde entonces, el cara a cara entre candidatos a presidente ha sido una constante en las campañas electorales de cualquier país. 

Hace quince años que en España no se celebra un debate televisado, a pesar de que en todas las campañas electorales aparece el fantasma de 1993, cuando el entonces presidente del Gobierno, Felipe González, y el líder de la oposición y del PP, José María Aznar, se “batieron en duelo”, primero en Antena 3 y luego en Tele 5. En España, algunos consideran que el segundo debate González-Aznar fue decisivo para la victoria del PSOE en las elecciones, y un 11 por cien de la población reconoció que había influido en su voto, aunque sin aclarar en qué sentido. 

El debate electoral es el instrumento “que más moviliza y hace pensar en el voto”, afirma el profesor de Comunicación Política de la Universidad Pontificia de Salamanca, Jorge Santiago. En estos debates, al candidato se le presenta la oportunidad de que el indeciso se decida por él. El primer debate de 1993 fue visto por más de nueve millones de espectadores, y por más de diez millones de personas el segundo. De ahí la importante baza de votos que se juegan Zapatero y Rajoy. 

“En el debate se une la imagen del aspirante a presidente con sus propuestas, por eso se puede ver si el líder tiene la capacidad”, afirma el consultor político Marcos Magaña. El cara a cara es un escaparate en el que el votante indeciso tiene la oportunidad de “conocer qué piensa el candidato y cómo se expresa”, indica Daniel Ureña, socio director de la consultora política Mas Consulting. Pero esta incidencia en el voto indeciso sólo la posee el debate entre números uno, la influencia del resto es nula. 

Además de jugarse el voto del electorado indeciso, el debate es para los candidatos una “prueba de fuego” en la que cualquier fallo puede cambiar la perspectiva de los ciudadanos. Por eso, se aplica la máxima en campaña electoral: quien es ganador en las encuesta no acepta el debate, para no exponerse innecesariamente, ya que un “tropiezo” puede hacerle perder. Pero en un empate técnico, como ofrecían muchos sondeos, quizás sea el momento idóneo porque el cara a cara puede mejorar la situación de uno de los candidatos. En este caso, el debate puede beneficiar al PP para producir el desgaste en el Gobierno, y al PSOE para movilizar al electorado. 

Así, hasta el último detalle estuvo medido y pactado. La Academia de Televisión se encargó de transmitir, de nuevo este año, los dos debates Zapatero y Rajoy celebrados el 25 de febrero y el 3 de marzo, desde el Palacio Municipal de Congresos de Madrid, situado en el Campo de las Naciones de la capital. En un plató de decoración sobria, los candidatos hablaron primero tres minutos cada uno y luego abordaron los bloques temáticos que acordaron los partidos. Estas intervenciones de dos minutos acabaron con conclusiones de un solo minuto y, por último, cerraron el debate con intervenciones de tres minutos cada uno. 

Durante ambos debates el presidente del Gobierno tuvo a su favor esa seguridad, simpatía y tranquilidad que transmite. Se pudo refugiar en las políticas sociales, estandarte de esta legislatura, para exponer sus argumentos en el cara a cara. Y sobre todo destacó por sus formas comedidas. Pero se palpó que tanto Zapatero como Rajoy “son novatos en los debates televisados”. Por otro lado, el hecho de ser presidente del Gobierno ya es un punto débil, porque tuvo que dar cuentas de su gestión en esta legislatura. 

Rajoy destacó por su capacidad de oratoria y por su ironía, algo favorable para él, pero que se volvió en su contra cuando se dejó llevar por su retórica: “usted ha agredido a las víctimas del terrorismo”, así lo afirmó el candidato popular. Indudablemente, el debate de economía le pudo beneficiar, pero dejó ver su nerviosismo y su intranquilidad y eso hizo que se notasen los enormes esfuerzos que hacía por controlar sus gestos. Según las encuestas realizadas tras los debates, en opinión de la mayoría de la población Rajoy tendría que haber sido más “cercano y humano”. 6 marzo 2008   

 


OPI

Portada  Información General y Opinión  Cultura, Ciencia y Sociedad
Reportajes y Entrevistas  Deportes  Denuncia


© OPIN@R.
© Cada uno de los autores de los artículos o fotografías.

Las personas interesadas en publicar sus colaboraciones en OPIN@R o ponerse en contacto con la Redacción,
tienen a su disposición la siguiente dirección de correo electrónico:
correo@opinar.net