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VÍCTOR RODADO
Ley Integral de
Violencia de Género: falta dar con la clave del éxito
Desde hace
ya unos años estamos observando la barbarie contra las mujeres en el
ámbito doméstico, la violencia de género es en la actualidad una de las
peores lacras de la sociedad avanzada. Hace tres años se aprobó la
primera Ley contra la Violencia de Género en España y hace unos pocos
meses se instauró un nuevo ministerio, el de igualdad, cuyo máximo
objetivo es disminuir hasta hacer desaparecer la violencia por parte de
los hombres a sus parejas o ex-parejas.
El gobierno de Zapatero todavía no ha dado con la clave del éxito. Los
datos año tras año son demoledores, las cifras de muertos está envuelta
en una escalera inflexible que ha ido de las 57 mujeres fallecidas en
2005 hasta las 71 del año pasado. El porcentaje de foráneas muertas a
manos de su pareja ha aumentado en un cien por cien desde la entrada en
vigor de la ley. Aún con todo esto el Gobierno de Zapatero ha invertido
800 millones en un sinfín de proyectos, y sí se ha conseguido un aumento
de la conciencia social sobre el grave problema, un mayor número de
denuncias y juzgados, o una especial atención, pero lo que está claro es
que el Gobierno socialista ha realizado una política que no ha avanzado
ni un poquito.
Se han triplicado los efectivos especializados, se han realizado
multitud de campañas publicitarias, pero todo es poco ante este quiste
social que los poderes públicos son incapaces de solucionar o reducir
con algo más de eficacia.
Hace unas semanas el Gobierno se pronunció sobre el desarrollo de la
ley, en su discurso encontramos palabras mucho más optimistas que los
datos. Eso sí, hay menos víctimas entre aquellas mujeres que han
solicitado protección o puesto una denuncia y se han incrementado las
sentencias de condena.
Vimos una vicepresidenta del Gobierno que ofreció mucho más optimismo de
lo que en realidad tiene en su cabeza. El sistema falla, los datos lo
demuestran, y lo peor es que las víctimas no descienden por mucho plan
que se realice. El gobierno muestra sus esfuerzos con una lluvia de
cifras oficiales pero la realidad es cruda y bastante distinta, están
desbordados, y no lejos de que la intención de la ley es la correcta es
evidente que el planteamiento no es el adecuado, existen errores no en
la teoría pero sí en la práctica.
De poco sirven palabras como
estas, “la ley está cumpliendo los objetivos”, de la ministra de igualdad
Bibiana Aído, porque ese no es el camino, para solucionar un problema
primero hay que reconocerlo y de ahí empezar o seguir trabajando.
Los socialistas quedan exhaustos al observar que mientras más medios y
capital se aporte menos se avanza y es que nos encontramos en un mundo
distinto al que la mayoría de la sociedad querría, un mundo que crea lacras
y problemas a veces tan difíciles que la democracia y el mundo “libre” no
son capaces de arreglar.
La sociedad no va a mejorar hasta que no se produzca en ella una serie de
cambios, porque no solo en España vemos grandes cifras de mujeres
fallecidas, sino que países como Alemania, Finlandia o Noruega están a la
cabeza dejando sin posibilidades de recurrir a la eterna mentalidad sexista
del hombre español, y ofreciéndonos en bandeja la idea de que la sociedad
occidental nos hace dudar si camina hacia el frente o todo lo contrario. Si
antes recurríamos a la mala situación económica, política y social de un
país y a la falta de cultura de algunos sectores de nuestros países
desarrollados para justificar este resbalón de la mente humana, ahora nos es
imposible porque en contextos menos duros la mujer también queda diariamente
sometida a la “supremacía” del hombre. Países latinoamericanos están
avanzando de forma vertiginosa en esta materia, y un gran ejemplo de ello es
Costa Rica y su nueva “Ley de Penalización de Violencia Contra las Mujeres”
en la que se incluye por primera vez la palabra femicidio.
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