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LORENA VÁZQUEZ Expo de
Zaragoza: Agua y ¿desarrollo sostenible? Desde ya hace bastante tiempo se viene anunciando a bombo y platillo la tan ansiada Expo de Zaragoza, todo parece ser progreso, crecimiento e innovación, pero nada más lejos de la realidad. Progreso y crecimiento, sobre todo económico, sí, pero como casi siempre sólo para algunos pocos. El motivo cara el público de la Exposición es el agua, uno de nuestros bienes más preciados, que en estos últimos tiempos está preocupando por su mal uso y escasez. Las voces de publicidad a favor de este evento subrayan la magnitud que tendrá para la ciudad, con más de 7 millones y medio de visitantes en tres meses. Sin embargo, la ciudad está experimentando una subida del nivel de vida por encima de sus posibilidades reales, el coste de las viviendas ha aumentado de una manera especialmente alarmante hasta equipararse en ocasiones con la cercana Barcelona, en una esfera evidentemente superior, mientras que se calculan en unas 5.000 las infraviviendas en la ciudad, que no cumplen las condiciones mínimas de habitabilidad. A esto hay que añadir que en la provincia de Zaragoza alrededor de 200.000 personas viven bajo el umbral de la pobreza, de los que casi 43.000 sufren pobreza severa. Así, al mismo tiempo que con la excusa de fuegos artificiales, charlas (que perfectamente se hubieran podido realizar en la Feria de Muestras, la Multiusos y algún otro espacio más) se está convirtiendo a Zaragoza en una ciudad-marca, en una ciudad-empresa, competitiva y preparada para luchar con otras en diferentes aspectos, mientras que graves problemas sociales quedan sin resolver. Al mismo
tiempo que los más ricos, como las grandes empresas se ven beneficiadas con
grandes exenciones fiscales como la bonificación del 95% en todos los
impuestos y tasas locales, lo más perjudicados son los ciudadanos, que se
quedan con una ciudad hipotecada, papeleras, bancos y fuentes exclusivos a
1.873 euros la unidad, fachadas y edificios que se tiran al día siguiente
del cierre... y de desfases presupuestarios consecuencia de las prisas. Sin
embargo, esto es superado con facilidad por el cinismo de estar resaltando
el valor de un bien escaso como es el agua y la importancia de su buen uso, y
al mismo tiempo alterando la naturaleza incidiendo negativamente en el curso
natural del río Ebro, en el que se articula el macroevento, sin respetar ni
al río, ni a su plan de ordenación, ni el plan de conservación de la
margaritífera. Muestra de ello son los tres dragados que se han hecho en
éste, destrozando el fondo. Otra de las grandes polémicas y colmo del
cinismo es el tema “Ranillas”,el Meandro de este mismo nombre es una amplia
llanura de inundación creada por el Río Ebro, constituido por huertas que
subministraban principalmente al mercado zaragozano, la construcción del
recinto de la Expo 2008 en el meandro elevará 5,5m la cota natural del
suelo, para lo que se emplearán 334.000 m³, a los que hay que sumar 140.000
m³ de hormigón para la estructura que soportará los pabellones. A este hecho
bochornoso se podrían añadir numerosos casos. Especialmente significativo y
llamativo es la obra de un azud abatible en el Ebro, creando una lámina de
agua estable de 4 km., criticado por científicos especialistas en limnología
por alterar el régimen hidráulico del río Ebro. Debido a estas obras se ha
visto gravemente afectada la biodiversidad del río, ya que se han debido
retirar los moluscos bivalvos autóctonos en un tramo de 8 km. Detrás de todo
esto se esconden los intereses, que retan a la inteligencia del público, al
que quieren hacer creer que el único objetivo de la exposición, es
promocionar la cultura y concienciar a la población sobre el agua, un agua a
la que están burlando en cada obra realizada en el río. La Expo nos deja un
río herido a su paso por Zaragoza, con un canal cavado en su seno para meter
barcos grandes para turistas. Un azud. Unas riberas, por fin arregladas,
tras la tala de centenares de árboles porque ralentizaban el ritmo de las
obras. Más de una decena de denuncias por parte de organizaciones
ambientalistas que han recibido el silencio por respuesta. Pero sobretodo la
Expo deja un negocio realmente rentable para muchos, hasta el punto de
diseñar previamente el posterior uso de las instalaciones, antes de
planificar el desarrollo de la propio de la Exposición, que parece una
preocupación secundaria, evidentemente superior al agua y al desarrollo
¿sostenible?
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