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DAVID WOOD
Esperanza
Aguirre sentencia al pequeño comercio de Madrid
El 12 de
Julio de 2008 entró en vigor la Ley de Modernización del Comercio, gracias
a la cual las grandes superficies madrileñas podrán abrir todo el tiempo
que quieran y más. Con esta Ley el capitalismo vuelve a cobrar el papel
protagonista, en una sociedad que solo piensa en consumir. ¡Pero,
tranquilidad! Esta Ley sólo nos trae cosas buenas, según, Antonio Beteta,
consejero de economía y Hacienda, entre ellas están la disminución de la
inflación en la región, más empleo, incentivar la competencia entre
empresas y afianzar la libertad de la empresa. ¿A quién pretenden engañar?
Precariedad laboral, desaparición de empresas pequeñas y familiares, más
capital que explotar en beneficio de los mismos, y sobre todo más control
sobre el consumidor, son algunas de las “ventajas” que esta Ley trae bajo
el brazo.
Hay que decir que fue aprobada con los votos del PP, que votaron a favor,
mientras que PSOE e IU votaron en contra. Por si no tuviera suficientes
enemigos, Esperanza Aguirre ha sido la encargada de ultimar la dichosa
Ley. Esta mujer ha puesto en su contra a los pequeños comerciantes, que se
verán obligados a abrir también las 24 horas, si es necesario, sólo para
sobrevivir. Esperanza Aguirre no se ha parado a pensar que para el pequeño
comerciante no es tan fácil contratar un empleado para uno o más turnos ya
que supone un coste muy elevado, lo que para el Corte Ingles, por poner un
ejemplo, no significa nada, un empleado es una persona más en su gran
plantilla. Por lo visto, para la presidenta de la Comunidad de Madrid y
para todos los que ven con buenos ojos esta Ley no les son suficientes
doce horas diarias de apertura seis días a la semana y varios Domingos y
festivos para cubrir las demandas.¿Cuando descansa el pequeño comerciante?
A Esperanza Aguirre le da exactamente igual lo que pase con los
ciudadanos, a ella lo único que le importa es que Madrid continúe siendo
una de las comunidades que más riqueza genera independientemente de cómo
consiga la riqueza. Así podrá tener algo que restregarle a Zapatero en sus
narices… Y también a Rajoy. Acabar con buena parte del pequeño comercio es
la forma que tiene la presidenta de la Comunidad de Madrid de combatir la
crisis.
Las diferentes asociaciones de comerciantes y empresarios, grandes y
pequeños, han reaccionado en un intento por la no extinción del comercio
tradicional. Esta invitación al consumismo evidentemente cuenta con el
apoyo incondicional de la mayor parte de las grandes superficies, como
Mercadona, que es uno de los comercios que prevé abrir las 24 horas.
Esta Ley también pone en jaque 200.000 puestos de trabajo y conlleva una
inflación que evidentemente desemboca en una subida de precios. Esta
medida ha sido aprobada en Madrid pero pronto se querrá aplicar a otras
comunidades y a este paso sólo van a sobrevivir dos grandes superficies
por ciudad. En cierta forma nos estarán obligando a consumir en las
grandes superficies. Las pymes sin embargo no venderán más por estar más
tiempo abiertos, lo único que generaran serán más gastos. No debemos
perder de vista que las grandes superficies fijan los precios de los
sueldos y precarizan los puestos de trabajo aún más. Del mismo modo que se
facilita una liberalización de horarios se da una liberalización de empleo
en la misma medida.
Gracias a esta Ley nos parecemos un poquito más a Los Estados Unidos,
Japón y a muchas capitales europeas, donde las Leyes referentes a la
liberalización del comercio ya pasaron a la historia. En estos países los
comercios de todo tipo abren el tiempo que quieren cuando ellos lo desean.
Sí, son países poderosos, con mucho capital y con niveles de renta
altísimos, pero ¿que hay del bienestar ciudadano? Hay que decir que países
como China, Estados Unidos o Canadá también lideran las tasas de suicidio,
estrés y contaminación, entre otras.
¿De verdad queremos un modelo social y familiar como el de esos países?
¿Debemos permitir que se degraden nuestros niveles de vida?
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