|




|
ALMUDENA ÁVILA SÁNCHEZ
Civilizaciones
entre cuatro paredes
El Museo
Británico celebró el 250º aniversario de su fundación en el 2003. Hoy en
día sus principales objetivos son ser un centro de erudición
internacional y difundir conocimientos para la educación de todos, en el
sentido más amplio de la palabra. Esto se consigue a través de las
muestras que se exhiben en el museo y en otros lugares mediante
préstamos, un intenso programa de conferencias y seminarios, y la
publicación de numerosos artículos y libros.
Desde los primeros días de su existencia en el siglo XVII, el museo
coleccionó, mostró, almacenó y preservó las obras de la humanidad (y, a
veces, también las de la naturaleza) con gran rigor. Era el Siglo de las
Luces y como comentaba el autor de la primera guía del museo en 1761,
“La curiosidad prevalece casi universalmente… Nada puede contribuir
mejor a preservar la sabiduría tan abundante de este siglo que contar
con depósitos de todos los países para albergar sus antigüedades, como
es el caso del Museo de Gran Bretaña.”
A través de su historia, el Museo Británico no se ha limitado a ser un
simple museo de antigüedades del Reino Unido. De hecho, en su primer
siglo de existencia se había coleccionado bastante poco material
procedente de este país. Los intereses del museo fueron universales
desde el principio, y aunque las modas en el coleccionismo pueden
detectarse a lo largo de los años, la colección tal y como existe hoy en
día es sin duda la más equilibrada del mundo en cuanto a la variedad de
las culturas y cronologías universales. Las colecciones que alberga el
museo son muy amplias. Para muchas de sus exposiciones temporales el
Museo Británico no necesita préstamos; le basta con acudir a sus
extraordinarias reservas para exponer temas tan diversos como el oro de
Sudamérica, la cultura de las Maldivas, los dibujos de Rembrant y la
religión hindú.
En estos momentos, el Museo inaugura exhibiciones que varían desde
“Hadrian: Empire and Conflict”, que explora la vida de el emperador más
enigmático de Roma, hasta “Fascination with nature: Birds, flowers and
insects in Chinese Art”, es decir, “Fascinación por la naturaleza:
Pájaros, flores e insectos en el arte chino”; conferencias sobre
arquitectura de la mano de Graham Stirk, sobre el imperio bizantino por
John Julius Norwich, un coloquio sobre Egipto que tiene lugar de forma
anual, o un seminario sobre estudios árabes, su arqueología, historia y
sus lenguas.
Cuando miramos un objeto del museo, puede proporcionarnos una impresión
inmediata de alguno de los aspectos de la vida cotidiana de aquellos que
lo produjeron o que lo usaron, como por ejemplo con qué bebían o comían,
los dioses en los que creían, incluso su apariencia física. Sin embargo,
más allá de la primera impresión, existe una abundancia de información
complementaria que sólo puede ser obtenida mediante el uso de un
sofisticado equipo científico. El museo financia laboratorios
científicos que emplean a investigadores cuya misión es ampliar los
estudios realizados con métodos más tradicionales por los conservadores
de museo, contribuyendo así a su comprensión y mejorando su
conservación.
Pero, ¿qué caracteriza al Museo Británico hoy en día? Lo más importante
es un mayor énfasis del que se había puesto hasta ahora en la
interpretación. La erudición en el estudio histórico y arqueológico,
además de la investigación científica, permiten al museo adoptar un
enfoque multidisciplinario muy oportuno para sus amplias y diversas
colecciones. Quizá el aspecto más destacable sea la importancia que el
museo le da a la difusión de esta erudición a muchos niveles y dirigida
a un público lo más amplio posible, no sólo dentro de los confines de
las salas del museo si no más allá de éstas.
Al contrario de lo que se pudiera esperar, las galerías son amplias y
están todas muy bien iluminadas, provocando una sensación agradable a
pesar de la cantidad de información de la que estamos rodeados. Se
pueden ver por los pasillos grupos de niños, de ancianos, de turistas,
de ingleses… guiados o no, con folletos o sin folletos, con cámara y sin
cámara. Cualquier tipo de persona puede disfrutar la experiencia de dar
la vuelta al mundo en un día, a través de la historia que emanan las
distintas obras de arte.
Las colecciones abarcan el Antiguo Egipto y el Antiguo Sudán; el Próximo
Oriente Antiguo; África, Oceanía y las Américas; Asia, el Mundo Clásico;
Europa; Monedas y Medallas, y Grabados y Dibujos. El conjunto de todas
ellas hacen del Museo Británico quizá la mejor introducción a las
culturas y civilizaciones de todo el mundo que existe hoy en día.
|