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VÍCTOR
RODADO FRUTOS
Las S.A. del
deporte: La superación, el esfuerzo y la pasión se suben al euro
Todo empezó
como no podía ser de otra forma hace unas décadas en Estados Unidos, las
famosas ligas de béisbol y fútbol americano empezaron a fabricar franquicias
creando una dimensión distinta del deporte, desviándolo en ocasiones de su
objetivo real. El dinero y su primera consecuencia, el capitalismo, han
hecho que los “grandes peces” de la sociedad hagan del deporte un negocio
bastante lucrativo.
Desde Elvis hasta la guerra de Irak, cualquier hecho originado en los
Estados Unidos acaba desembarcando en Occidente. El fútbol, deporte rey
europeo está siendo en la actualidad víctima de esta unión
económica-deportiva dejando mella en el entretenimiento de las masas, no
hablemos de “el gran circo de la fórmula 1” o de la cantidad de capital que
genera toda la publicidad entorno a cualquier evento deportivo. La demanda
es inmensa por eso la oferta es más brutal aún, hemos ido observando como el
deporte y todas sus consecuencias están en alza prolongada y como un
deportista llega a cobrar en un año el triple (y me quedo corto) de lo que
un trabajador humilde pueda llegar a conseguir en toda su vida .
Retomando el fútbol encontramos en estos primeros años del actual siglo como
equipos humildes tanto en fondos como en prestigio han crecido como la
espuma llegando a la cima del logro deportivo, la única razón de eso se
llama dinero.
Existen dos tipos de inversores, los que precisan rentabilidad económica y
los que precisan rentabilidad sentimental, a estos últimos les proporciona
mucha más satisfacción la coparticipación en el éxito deportivo, son minoría
y encabezados por el presidente del Chelsea F.C Abramovich. La cara fea del
deporte la observamos en equipos tan cercanos como el Ciudad de Murcia
recientemente traspasado de dueño, de ciudad y de nombre ( Granada 74 )
haciendo una réplica exacta de las franquicias norteamericanas y dejando sin
equipo a miles de personas.
En España como en la mayor parte de Europa las sociedades anónimas y su
carácter mercantil están bastante controladas por la ley, y aunque parezca
mentira existe ética deportiva en este mundo de billetes.
El gran instrumento de estas sociedades anónimas actualmente es la
publicidad en todos sus soportes, desde la equipación deportiva hasta el
nombre del estadio en el que juegan todas las semanas, de aquí proceden los
mayores ingresos. En el caso del ciclismo la empresa que les patrocina es
quién les otorga todo el capital para poder competir, al igual que la
fórmula 1 que dependen en gran parte de sus patrocinadores ( ING Renault F1
Team), aunque estos ejemplos los vemos en todos los deportes, el baloncesto
( DKV Joventut ), el fútbol sala ( Boomerang Interviú), etc.
Los medios de
comunicación son los grandes culpables de esta expansión publicitaria,
porque podemos preguntar cuanto vale un espacio publicitario en el descanso
de un partido de fútbol y por cuanto se tasa el de antes del informativo.
Existen verdaderas batallas entre las grandes cadenas por conseguir los
derechos de visión de cualquier evento deportivo ya sea grande o pequeño.
Es el gran circo, el del espectáculo, el que mueve dinero y el que te da la
posibilidad de comprarte un equipo o institución y crearlo a tu gusto
invirtiendo una gran cantidad de dinero qua acabará doblegándose.
Todo esto llega a su cima cuando una sociedad anónima deportiva empieza a
cotizar en bolsa, en Europa el primer equipo fue el Manchester United, desde
1992, lo que ha hecho que sus beneficios se multipliquen por siete.
Todo este proceso hace que la planificación y racionalización llegue a los
clubes profesionales, abriendo grandes posibilidades de aumentar sus
ingresos sin dejar de lado la necesidad de lograr el triunfo deportivo,
necesario para el propio crecimiento de la institución.
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