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PEDRO FERNÁNDEZ VICENTE


El tenis nos hace sonreír
 

Aunque “Rafa”, nuestro Rafael Nadal nos tiene acostumbrados a lo bueno, este fin de semana nos ha hecho saborear lo mejor al ganar la medalla oro. La verdad es que está haciendo su “agosto”. Al mismo tiempo dos premios, más que merecidos: sube al podio para recoger el oro y es declarado oficialmente el número uno del mundo. Lo ha ganado todo. 

El domingo vimos dos finales muy parecidas en cuanto al desarrollo, pero con distinto sentimiento para los españoles. La primera de ellas, la de dobles femenina que jugaron Virginia Ruano y Anabel Medina contra las hermanas Williams, y la segunda la de Rafael Nadal contra el chileno Fernando González. Todos los indicios parecían indicar que ganaríamos el oro en individual masculino y la plata en dobles femenino y así fue. Las diferencias fueron muy similares. Mientras las Williams no tuvieron ningún problema para ganar a la pareja española, Nadal se impuso con autoridad a González. El jugador español tenía más cerca el oro desde que ganó al serbio Djokovic, con quien disputó la auténtica final de estas Olimpiadas dos días antes, en semifinales. No obstante, González luchó hasta la extenuación para ofrecer un tenis vistoso y alegre, basado en un potente servicio que le mantuvo vivo hasta el final del segundo set. Pero un error del chileno al enviar un bolea fuera por muy poco, que hubiera significado ganar el set, le permitió al español recuperarse y adjudicarse el segundo set en la muerte súbita. La historia de la primera manga fue similar a la tercera, en las que Nadal venció 6-3 con su habitual concentración y sin grandes problemas. 

El más grande, el mejor deportista español, es ya el número uno del mundo de forma oficial, medalla de oro en Pekín, ganador de Roland Garros y de Wimbledon. Total nada. Y ahora, casi sin tiempo para celebrar sus éxitos, se marcha a Estados Unidos para seguir enriqueciendo su palmarés. 

La final de dobles femenina tampoco tuvo mucha historia. Las españolas perdieron porque salieron convencidas de que así sería, y se cumplió el pronóstico. Cometieron errores de bulto, sobre todo en esos cruces que hacían a medias dejando uno de los lados libre para que las americanas aprovecharan con mucho oficio. A esto tenemos que añadir la lesión de la madrileña, que obligó a los servicios médicos a emplearse a fondo, a mitad del partido, para recuperar la musculatura de Ruano y hacer un vendaje especial que le permitió terminar el partido. 

Como decimos, medalla de plata, que no es poco, muy bien ganada y a esperar, porque la pareja promete. Dos éxitos del tenis español que debemos valorar en su auténtica medida, que es mucha. Tardaremos muchos años en tener un campeón como Rafa, un hombre muy joven con mucho futuro por delante todavía y que se está volviendo invencible e imparable. La primera idea que les debe venir a la cabeza a sus contrarios, cuando se enteran que tienen que jugar con Nadal, debe ser lo de “estoy perdido”. 17 agosto 2008

 


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