Portada Opin@r
Reportajes y Entrevistas  

Portada Opin@r

Información General y Opinión
Cultura, Ciencia y Sociedad
Deportes
Denuncia

 


JAIME GARCÍA


El terrorismo en India
tiene varias caras
 

Los atentados ocurridos en Bombay entre el 26 y el 29 de noviembre han puesto de manifiesto los problemas a los que se debe enfrentar una región que presenta unos datos económicos que le podrían situar entre las principales potencias mundiales en un corto período de tiempo.

Con una superficie de más de 3 millones de kilómetros cuadrados, seis veces más que el territorio español, y una población de 1.134 millones de habitantes, India se erige como una de las principales potencias emergentes del planeta. En cuanto al Producto Interior Bruto sólo es superado por la Unión Europea considerada como bloque, Estados Unidos y China; entre el año 2005 y 2007 la media de crecimiento del PIB se situó en el 8,7 por ciento de media, y en el año 2007 en el 9,2 por ciento Para el próximo curso económico se calcula que el crecimiento caerá al 7,9 por ciento; a pesar de ello, son muy pocos los países capaces de presentar unos datos parecidos. Si el PIB real logra crecer según una tasa de crecimiento anual del 7 por ciento a lo largo de los próximos 13 años, el Producto Interior Bruto indio alcanzará los 1,8 billones de euros a los tipos de cambio de 2007.

India cuenta con una importante reserva de trabajadores cualificados y anglohablantes, que han impulsado los sectores de los procesos de negocios, la tecnología de la información y la alta tecnología. Con una economía que basa su crecimiento en el consumo interno, India cuenta con una clase media de 250 millones de personas con consumos y estilos de vida cercanos a los occidentales. En el año 2020 la población superará los 1.300 millones de habitantes, y la edad mediana de la población es de 24 años.

Entres sus principales déficits cabe destacar la superpoblación: la densidad de población es de 385 habitantes por kilómetro cuadrado, muy por encima de cualquier otra potencia económica excepto Japón. India presenta unos datos de pobreza que revelan que el 80 por ciento de la población vive con menos de 2 dólares al día, lo que exige un crecimiento a tasas elevadas y un elevado déficit público.

Además, India debe enfrentarse al problema del terrorismo. El Country Reports on Terrorism 2007, elaborado por el Departamento de Estado de los Estados Unidos, sitúa a India como uno de los países más afectados por el terrorismo en el mundo. Los atentados entre el 26 y 29 de noviembre en Bombay han puesto de relieve un problema que afecta de lleno a la antigua colonia inglesa.

Acción del terrorismo yihadista

Los frentes a los que India debe enfrentarse son varios; entre ellos, el terrorismo maoísta, movimientos separatistas o el terrorismo yihadista. Sin embargo, según el Country Reports on Terrorism 2007, las fuerzas policiales están mal equipadas y faltas de entrenamiento para combatir el terrorismo de manera eficaz. A esta deficiencia se une que el sistema judicial es lento, laborioso y propenso a episodios de corrupción; los procesos contra el terrorismo pueden tardar años en ser completados.

El conflicto en Jammu y Cachemira, los ataques desde la extrema izquierda maoísta en el este y el centro de India, los asaltos de los nacionalistas etnolingüísticos en el noreste y los actos terroristas perpetrados por los grupos yihadistas se cobraron la vida de más de 2.300 personas durante el año 2007. En julio de 2008 hubo no menos de 120 incidentes terroristas en este país del sur de Asia y en agosto probablemente no menos de 90. 

El atentado del mes pasado en Bombay causó cerca de 200 víctimas y ha sido atribuido al grupo Lashkar-e-Toiba (Ejército de los Puros) al que se le presumen ligámenes con Al-Qaeda. Pertenecientes al terrorismo separatista de Jammu y Cachemira, no habrían alcanzado su modalidad violenta hasta 1989, cuando finaliza la yihad contra las tropas soviéticas en Afganistán. A partir de ahí, numerosos grupos de corte yihadista surgirían en esta zona de la región. Primeramente, los elementos separatistas que aspiraban a la independencia para todo el Estado. Otro grupo justificaría después su existencia reivindicando la anexión del Jammu y Cachemira indio con Pakistán, a causa de motivos religiosos. De esta forma, el movimiento separatista pasaría por convertirse en un movimiento yihadista autónomo. A partir de 1993, salen a la palestra los elementos panislamistas wahabizados, veteranos de la yihad afgana. Entre ellos se hacen fuertes el grupo Harkat-ul-Ansar (HUA), que posteriormente pasaría a denominarse Harkat-ul-Mujahideen (HUM) o la organización Jaish-e-Mohammad (JEM), que persiguen la liberación de los musulmanes de Jammu y Cachemira y de otras partes de India bajo el control de los hindúes, con el objetivo de añadirlos a un califato islámico. Por último el grupo Lashkar-e-Toiba (LET), que parece estar detrás de los recientes atentados.

Desde Jammu y Cachemira se han extendido por todo el territorio indio y se han unido al Frente Islámico Internacional (IIF) para la yihad como parte de la yihad global que promueve Osama Bin Laden. La forma de actuar de estos grupos comprende la utilización de bombas y artefactos explosivos, armas de fuego, granadas de mano así como la realización de secuestros o toma de rehenes. Lo innovador en los atentados ocurridos entre el 26 y el 29 de noviembre reside según Fernando Reinares (Investigador principal de terrorismo internacional del Instituto Elcano) en la “inusual combinación de modalidades y procedimientos terroristas con una magnitud e intensidad poco habitual en un único incidente”. Algunos medios de comunicación han llegado a hablar de guerrilla urbana. Según Reinares, el carácter innovador se explica por la actuación en un espacio urbano amplio durante un período de tiempo más largo del habitual, por la variedad en los blancos elegidos y por el número de terroristas involucrados en el ataque.

Otras variantes de terrorismo

India debe enfrentarse a más modalidades de terrorismo. Entre ellas, el terrorismo ideológico en el cinturón tribal de la India central llevado a cabo por el Movimiento Maoísta. Su ámbito de actuación el rural. Inspirados en la ideología de Mao y la guerrilla del Sendero Luminoso, abogan por la liberación de las zonas rurales para extenderse después a las zonas urbanas. Protestan por la explotación de las comunidades tribales por elementos no tribales, la ausencia de reformas agrarias y de desarrollo económico en las zonas tribales. Actúan a través de la estrategia de guerrillas.

Otra variante es la insurgencia étnica tribal así como el movimiento separatista que demanda la creación de estados independientes en Nagaland, Mizoram, Manipur y Tripura y Assam. El modus operandi de este grupo se lleva a cabo mediante el uso de armas de fuego y artefactos caseros, el secuestro y la extorsión. Entre sus apoyos es importante señalar la ayuda económica, en instrucción, armas y santuarios de parte de los servicios de inteligencia de Pakistán y Bangladesh.

Por último, el terrorismo jalistaní aspira a un Estado independiente propio, el Jalistán. Procede de sectores de la población sij en el Punjab. Su base ideológica es bastante débil puesto que Punjab era un Estado muy desarrollado y los sijs disfrutaban de una posición social al alcance de muy pocos. Así, el pueblo punjabí dejó de apoyarles y el movimiento perdió fuerza a partir de 1995.

India hace frontera con Pakistán, actualmente el epicentro ideológico y organizativo del terrorismo yihadista. Las estrechas relaciones de India con Estados Unidos e Israel amenazan a la región del sur de Asia con una nueva forma de terrorismo yihadista en la que se ven mezclados musulmanes indios. Se advierte una nueva tendencia que aglutina a musulmanes indios que se inclinan hacia el terrorismo yihadista por el descontento derivado de la política israelí hacia los palestinos y la política estadounidense en Irak y Afganistán. Los Muyahidines Indios (MI) habrían surgido en 2005 de una escisión en el Students Islamic Movement of India (SIMI).

La política antiterrorista de India está basada en el empleo de la policía en primera instancia, y de las fuerzas armadas como último recurso. El ejército desempeña un papel de liderazgo en las fronteras con Pakistán, Birmania y Bangladesh.

A todo esto habría que añadir que todos los países que comparten frontera con India son estados fallidos excepto China. Así las cosas, no parece que el escenario futuro tenga visos de mejorar a corto y medio plazo.

B. Raman, que dirigiera el Departamento Antiterrorista del organismo de los servicios de inteligencia exterior india entre 1988 y 1994, señaló en un artículo publicado por Vanguardia Dossier en abril de 2008 que es “probable que la actual ola de terrorismo yihadista en Pakistán y Afganistán promovido por Al Qaeda, los talibanes y las organizaciones pakistaníes afines ejerza sus efectos en la India. Es probable que el terrorismo yihadista empeore en lugar de mejorar”.10 diciembre 2008   

 


OPI

Portada  Información General y Opinión  Cultura, Ciencia y Sociedad
Reportajes y Entrevistas  Deportes  Denuncia


© OPIN@R.
© Cada uno de los autores de los artículos o fotografías.

Las personas interesadas en publicar sus colaboraciones en OPIN@R o ponerse en contacto con la Redacción,
tienen a su disposición la siguiente dirección de correo electrónico:
Teclee esta dirección en su programa de correo electrónico