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PEDRO FERNÁNDEZ VICENTE Viva España,
viva la Roja, viva Colón y hasta viva Luis Lo del partido contra Rusia fue una explosión de juego y buen fútbol. España crece, y lo hace a buen ritmo. Se decía que la selección rusa había mejorado a lo largo del campeonato. Quizá. Pero quien de verdad ha mejorado es la Roja, la de Luis, la nuestra, La Española. El buen fútbol empieza en Casillas, que se ha convertido en infranqueable, incluso de penalti, y termina el Güiza, Torres o Villa, que rematan al estilo español: con creatividad. Con esa creatividad que nace en ese centro del campo imparable. Ayer fueron Iniesta, Cesc, Güiza, Ramos y Silva los héroes de la noche. El día anterior Casillas; antes Villa, Senna, casi siempre Puyol el regular; siempre está a mano Capdevila. Y no podemos olvidarnos de Torres o de Marchena, que ayer estuvo sensacional en el corte. Nadie pudo pasar por donde estaba él. Y sobre todo la magia permanente de Xavi, alternativa a cualquier situación. Siempre pidiendo el balón para cambiar de orientación, para oxigenar, para repartir el juego allá donde hace falta. Tenemos que dedicarle un aplauso a Xavi por saber estar en el campo y por la elegancia al ser sustituido, por saber entender que en esos momentos el cambio era recomendable, por muchas cosas que el entrenador, que es quien mejor conoce a los jugadores, entendía. Y los otros, los que han jugado menos, pero que también han formado parte de esa plantilla de elegidos, como es el caso de Cazorla, que lo ha hecho magistral cuando se le ha necesitado; lo mismo que Reina, De la Red, Navarro, Palop, Arbeloa, Albiol, Juanito y, cómo no, Xabi Alonso. Todos forman parte de esta victoria. ¡Me siento yo protagonista de esta final, cómo no lo van a estar ellos que han sudado la camiseta! Bueno, también nosotros hemos sudado y puedo dar fe de que después del partidazo contra Rusia todos los vecinos de mi urbanización terminamos en la piscina. Una celebración que es el símbolo de cómo se está viviendo esta Eurocopa. La primera en la que España es España y el equipo es un equipo. Y se nota, vaya si se nota. Del juego casi no se puede hablar. No merece la pena; en la segunda parte, España fue tan superior a Rusia que no había ninguna posibilidad de perder, aunque en fútbol siempre está ese temor a un gol desgraciado que maquille la realidad del partido. Porque el resultado convierte en inútil el juego bonito y elegante del que pierde. Y en estos momentos, si me permiten los lectores, quiero recordar a Holanda. Creo que han hecho, junto con España, el mejor fútbol de la Eurocopa y no merecen estar eliminados. No ha sido Alemania la que se ha ganado el derecho a estar en la final. Ha sido Holanda, pero por ese axioma que sólo es aplicable a este deporte, jugando bien y bonito, haciendo disfrutar a los que nos gusta el fútbol, perdieron. Me hubiera gustado una final contra Holanda. Fútbol de verdad contra fútbol del bueno. ¡Que pena! Pero ahora tenemos que centrarnos en los alemanes. España es mejor, pero no por eso ganará la final. La selección Alemana tiene a Podolski como uno de los más peligrosos. Es fuerte, rápido, dispara bien con las dos piernas, aunque con la izquierda es temible. No podemos dejarle que tire ni una sola vez desde el borde del área. Cualquier despiste que tengamos con Podolski lo pagaremos caro. Ballack es el de mayor fama, pero también creo que es controlable. Es demasiado alto para nosotros, pero no importa. El centro del campo español no debe tener problemas para neutralizar a un hombre que no es excesivamente rápido, que es demasiado previsible, le cuesta mucho esquivar al contrario y no sabe subir y bajar con la agilidad suficiente como para sorprender. Visto lo visto, no me preocupa en exceso. Al contrario sucede con Lahm; un lateral difícil de sujetar. Cuando menos te lo esperas lo tienes en ataque por la izquierda y con una velocidad y una capacidad de remate que no es habitual en un defensa. En el centro del campo también está el rubio teutón Schweinsteiger. Considero que necesita mucha atención. Todo esto sin olvidarnos jamás de Klose. Siempre anda por el área contraria, pegándose con los defensas como nadie, y en un error sin importancia te la hace. Atentos pues a Alemania, que es Alemania. Jugamos la final con un equipo que tiene oficio, que puede ser inferior a nosotros durante 89 minutos y en ese que nos queda para la prórroga, cuando ya todos estamos pensando que se va a alargar el partido, ellos no lo ven así. Consideran que les queda todo un mundo de juego para ganar y no necesitar la prórroga y, aprovechando el relax final del contrario, te meten un gol de ultimísima hora y se hacen con la copa. Los alemanes juegan al mismo ritmo hasta el final y no dan el partido por perdido ni estando ya en el hotel. Mucha atención. Tendremos que jugar mejor que ellos; estar más concentrados que ellos; entrar más fuerte que ellos; chillar más que ellos; eso es cosa nuestra. Y ser como somos, como estamos siendo.
Pero todo eso
ya lo hacemos, así que el domingo tenemos que salir al campo con la cabeza
alta porque, pase lo que pase, somos el mejor equipo que ha pasado por esta
Eurocopa.
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