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ANDRÉS GARRIDO


Jazz San Javier puso el marco, Karrin Allyson aportó la delicadeza y el colorido brasileño, mientras Spyro Gyra creó el ambiente festivo y rítmico del sábado noche a orillas del Mar Menor

La cantante Karrin Allyson en un momento de su concierto en Jazz San Javier (foto: Manolo Gambín)
 

La noche se sugería, ambientalmente, propicia para disfrutar de dos conciertos en el Jazz San Javier diametralmente opuestos. El primero de ellos corría a cargo de la cantante norteamericana Karrin Allyson, quien presentaba su último trabajo discográfico –inédito aún en España– “Imagina”. Una creación dedicada a la música de Brasil, de la que Allyson es una enamorada y experta intérprete, sobre todo en el “bossa nova”. Temas de Jobim y otros compositores brasileños conforman este disco compacto, al que Allyson ha sabido dar su toque personal y delicado. 

Una primera parte en la que Karrin Allyson interpretó varias piezas como “A Felicidade”, con el trío que la acompañaba: Rod Fleeman en la guitarra, Alex Danhworth en el contrabajo, y Todd Strait en la batería. Temas como “So tinha de ser como você” o un clásico del pop británico, “Yeh, yeh”, constituyeron esa primera andanada de frescura y delicadeza que sabe dar al público Karrin Allyson. 

Tras esas primeras interpretaciones con el trío, Allyson se sentó al piano para regalarnos “Vivo sonhando” y otros temas de anteriores discos que transcurrían entre los terrenos del jazz, el blues y el bossa nova, convirtiendo su hora de actuación en una delicia relajante y sumamente placentera, que dejó al auditorio del Parque Almansa inmerso en un relax auténtico que en escasas ocasiones se logra de tal manera. Un estado que venía muy bien para el frenesí sonoro que se anunciaba a continuación: el que proporciona siempre el grupo Spyro Gyra. 

Y damos fe de ello. Para calentar motores, un clásico del grupo: “Jam up”. Después, el termómetro musical de Spyro Gyra iba subiendo el mercurio hasta alcanzar los 30 grados y creciendo. El grupo está en estos momentos conformado por Jay Beckenstein en los saxos, Tom Schuman al piano y teclados, Julio Fernández en las guitarras, Scott Ambush al bajo, y Bonny B. como cantante y batería. Tan sólo tuvieron que transcurrir 30 minutos para que el público –sin pedírselo el grupo, ni encomendarse a nadie como es habitual en él– comenzara a acompañar un poupurrí de clásicos temas de Spyro Gyra con sus palmas. Una vez más, el milagro se había logrado: la conexión músicos-público. 

Y es que la magia que encierra este auditorio del Parque Almansa de San Javier es desconocida, pero eficaz, como así se constata noche tras noche. Spyro Gyra llevó a cabo una actuación que respondía a las expectativas que de ella se esperaba con creces. 

La noche era calurosa en todos los sentidos, y Spyro Gyra añadió el color y el espectáculo con su sonido limpio, compacto y medido. Sin duda, su música fusión sigue gozando del favor del público, al que el grupo norteamericano no dejó en la estacada. Para ello, más regalos sonoros como “Atrapado en un sueño (Wrapped in a dream)”. El delirio de los asistentes era pleno: disfrutaban, se movían en sus asientos hasta ponerse en pié, bailaban, acompañaban con las palmas… En definitiva, la fiesta era total y aquello sonaba como si volviésemos a las “discos” de los años 80, en las que la música de Spyro Gyra era imprescindible para todo aquel local de moda que se preciara.

Lejos de que la fiesta llegara a su fin, el grupo se sacó de la manga varias intervenciones individuales, como preludio de algunas piezas más que aún quedaban por interpretar. Así, tuvimos un solo del bajista, Scott Ambush, que demostró su dominio del “ska”, para dar paso a una pieza compuesta por él mismo: “Island Time”. Le siguió el batería y cantante, Bonny B., quien utilizó algo que están implantando muchos baterías: mezcla de electrónica (caja de ritmos) y la percusión tradicional. Un solo espectacular, que terminó por atrapar –si es que aún quedaba alguien abúlico– al más pintao. Y aparición, de pronto, de todo el grupo para interpretar la última pieza del guitarrista Julio Fernández: “Funky and dos”. Pero el público quería más. Era sábado en la noche, día propicio para trasnochar y disfrutar cuando se tiene la oportunidad de ello. Y llegó un bis, con otro de sus clásicos. El público disfrutó cinco minutos más, para acabar plenamente satisfechos. Todo un espectáculo para la noche del sábado. El próximo martes, día 15, se anuncia la visita del guitarrista Gary Moore. Otra jornada, a priori, para el disfrute. Les informaremos de ello. 13 julio 2008   

Spyro Gyra hizo las delicias de los asistentes al concierto (foto: Manolo Gambín)

 


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