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ANDRÉS GARRIDO El blues inundó el auditorio del Jazz San Javier en otra noche inolvidable, con el estilo elegante de Keb Mo y la fuerza de Robert Cray
La noche de este sábado en el Festival de Jazz de San Javier estuvo presidida por los campos de algodón de Lousiana, por los ambientes del Mississippi. En definitiva, por el canto del negro norteamericano que deja escapar su alegría o su pena, su lamento o su buena suerte del presente o la que está por llegar en el futuro. Es el “blues”, el género por excelencia de la población negra en los Estados Unidos. Protagonista en el Jazz San Javier con una de sus innovadoras figuras: Keb Mo. La verdad es que la organización de esta cita veraniega murciana llevaba tiempo intentando hacerse con su actuación y este año lo ha logrado. Con una banda en la que se integra su hijo, Kevin Moore 2 en la batería, Gran Banish a la guitarra, Jeff Paris en los teclados y órgano Hammond B3, y finalmente Reggie McBride con el bajo, Keb Mo consigue un sonido compacto y sin estridencias para unas canciones en las que pone toda su alma y sentimiento, de una manera sencilla y sin complicaciones pero con una capacidad de convicción que “engancha” a cualquiera. Ambientes sugerentes que traslucían piezas como “Rita”, “More Than One”, “Perpetual” o “Slow Down” configuraron una atmósfera más que apropiada, en la que el público respiraba sin dificultad y a pleno pulmón. Y Keb Mo iba mostrándose a gusto, como si estuviera en su casa o local de ensayo. O en su club habitual del fin de semana, por eso la temperatura musical y humana iba creciendo con temas como “Suitcase” o “Stand up and be strong”, que pusieron el mercurio a más de 50 grados y donde los sonidos del Hammond B3 son tan imprescindibles para ello. ¡Dios mío, la felicidad era total, con un foso que a esas alturas del concierto ya se encontraba lleno! Por si aún no era suficiente, Keb Mo pidió la participación del auditorio con sus palmas a ritmo, para acompañar “Shave your legs”. Y continuó con “Gimme Whatcha’ Got” en un ritmo más rápido, que provocó que los pies no pudieran parar ya hasta el final. ¡Qué contagioso y pegadizo, Señor! Y un final que para el público no podía quedar así. Naturalmente que no. Keb Mo volvió al escenario para regalar una más, aunque el auditorio coreaba al unísono: “¡Otra, otra!”. El concierto de este guitarrista y cantante superó, con creces, las expectativas. Otro éxito para la organización, que ha reiterado su buen olfato para programar. La segunda parte de esta jornada de blues corrió a cargo del también guitarrista y cantante Robert Cray y su banda, que retornaba a este Jazz San Javier después de transcurrir tres años desde su anterior concierto. Por lo tanto, el auditorio le esperaba con impaciencia, ya que su actuación de entonces dejó un excelente recuerdo entre los muchos aficionados que, como este sábado, se dieron cita entonces en el auditorio del Parque Almansa. Para esta ocasión, la banda de Cray estaba formada por Jim Pugh en los teclados y Hammond B3, Karl Sevareid con el bajo, y la batería a cargo de Kevin Hayes. Buen sonido el que regalaron a los aficionados, aunque en comparación con su predecesor le sobraron algunos vatios a la sala. Un recorrido por la discografía de Cray conformó el concierto ofrecido sobre el escenario del Jazz San Javier, que desató los ímpetus del numeroso público que llenaba el auditorio y, dentro de él, el famoso foso. Un repertorio de blues lentos y rápidos dibujaron el universo musical de Robert Cray para el público, que bailaba al ritmo de sus piezas mientras consumía sus cervezas trago a trago, para sofocar el intenso calor medioambiental y humano que imperaba en la sala. Y entre tema y tema, Robert Cray siguió su ritual de cambiar de guitarra. Hasta tres mantenía en el escenario su ayudante y encargado de afinarlas y tenerlas dispuestas durante la hora y media de espectáculo. Como no podía ser de otra manera en Jazz San Javier, Robert Cray accedió al bis. Era sábado noche y el público no tenía ni prisa ni ganas de marcharse. La noche era joven y quedaban muchas horas por delante, así es que Cray y su banda tocaron un par de piezas más para todo el auditorio, que no tuvo más remedio que conformarse pero con mucho agrado. Este
domingo, el XI Festival de Jazz de San Javier llegará a su final con una
actuación igualmente esperada: la del pianista Herbie Hancock. El aforo
del Parque Almansa colgará, una vez más, el cartel de completo.
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