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CECILIO URGOITI


“Crisis”: Palabra maldita para los políticos
 

“…No puede caber ninguna duda de que es extraordinariamente deseable difundir las verdades de la Economía política entre todas las clases de la población y por todos los medios disponibles, pues de la ignorancia de esas verdades nacen, en su mayoría, los peores males sociales”.

José Luis Sampedro

Las economías dentro de la globalización hoy, y por tanto, dentro del capitalismo, se mueven y se han movido de manera cíclica, debido a que cada uno de los instrumentos del capitalismo decide “qué”, “cuánto” y “cómo” producir. La dualidad del socialismo y del liberalismo han sido los límites marcados al Estado, en sus intervenciones de carácter económico, de tal manera que son conocidos por estado máximo o estado mínimo. Quedando bien entendido, que en lo tocante a las fases de crisis, siempre se recure a “papá Estado”. Ahora bien, estemos o no globalizados, la crisis es una fase mas del ciclo económico.

El progreso de la producción capitalista es cíclico, por que no está planificado: se desarrolla de manera directa y variable, de manera tal, que siempre se observa un pacto directo con el capital.

Cuando estamos al corriente del funcionamiento del sistema capitalista y sabemos que es cíclico, podremos afirmar que introduce una gran cantidad de complicaciones, como las crisis, las depresiones, el desempleo, por citar las causas mas agudas del desmoronamiento de la economía, pero bien es verdad que las unas son consecuencia de las otras, y por tanto, también las crisis son cíclicas.

Podríamos definir un ciclo como el “periodo en que se cumplen una serie de fenómenos realizados en un orden determinado”. Por consiguiente, un ciclo económico es un conjunto de fenómenos económicos que se suceden en un periodo determinado. Borísov en su Diccionario de Economía Política, define el ciclo económico como: “...movimiento de la producción capitalista a través de fases que guardan entre sí una relación de sucesión: crisis, depresión, reanimación y auge. El conjunto de fases entre dos crisis forma un ciclo capitalista”.

Con cada crisis, que es donde termina un ciclo capitalista, vuelve a empezar otro ciclo. Es por esto, que la crisis es la fase principal del ciclo y representa la base del desarrollo cíclico de la producción capitalista. Yo me aventuraría a aseverar que del tratamiento que demos a una crisis dependerá el desarrollo venidero. A los Gobiernos corresponde fortalecer la reanimación y reforzar el auge.

En la crisis se manifiestan todas las contradicciones del sistema capitalista, que se van acumulando hasta que estallan en un momento determinado, que es precisamente la crisis.

Las fases del ciclo económico son: crisis, depresión, recuperación o reanimación y auge. Algunos autores consideran que entre la crisis y la depresión hay un proceso de disminución de la actividad económica, conocida como recesión. Si enunciamos la recesión como una fase del ciclo, entonces tenemos cinco fases: crisis, recesión, depresión, recuperación y auge.

Enumeremos, de forma somera, algunas características principales de la crisis:

Se acentúan las contradicciones del capitalismo.

Hay un exceso de producción de ciertas productos, bienes y servicios, en relación con la demanda, en tanto que falta producción, bienes y servicios, en algunas actividades, casi siempre, en las de mayor interés social.

Hay una creciente dificultad para vender dichas mercancías bienes y servicios.

Muchas empresas quiebran.

Se incrementa el desempleo y subempleo.

Continuemos con algunas definiciones de interés.

En la recesión hay un retroceso relativo de toda la actividad económica en general. Las actividades económicas: producción, comercio, servicios, banca, etc.; disminuyen en forma notable.

En la fase depresiva hay periodos de estancamiento donde prácticamente se detiene el proceso de producción.

La depresión constituyen una verdadera caída, por lo que en esta misma fase se van dando los elementos que permitan la recuperación y posteriormente el auge.

Es el auge, la fase del ciclo económico que se caracteriza por una reanimación de todas las actividades económicas. Aumentan el empleo, la producción, la inversión, las ventas,... pero deben de ser los servicios del Estado los motores dinamizadores de la economía del país, conjuntamente con las iniciativas de fomento publico en infraestructuras.

El auge es la fase del ciclo económico donde toda la actividad económica se encuentra en un periodo de prosperidad y apogeo.

El auge representa todo lo contrario de la depresión. Donde hay una continuación dominante de la actividad económica.

Cuando se han estudiado los ciclos económicos, algo que se hace en forma teórica; y dadas las características generales y especificas de cada país, es conveniente no olvidar que cada ciclo económico es único y que sus causas concretas se pueden conocer una vez que ha ocurrido y mediante una rigurosa investigación histórica. No olvidemos que la economía es una ciencia empírica, y como tal, la aplicación del método científico no nos puede llevar a derivaciones de intuición. La economía puede, y de hecho lo esta, globalizada, pero los estudios hay que hacerlos dentro de cada país, son muchas y diversas las idiosincrasias sociales de cada región, con lo que las “recetas” deben tener las dos vertientes, la global y la local.

Después de realizar la investigación histórica de un determinado ciclo económico, nos encontramos con una gran cantidad de rasgos comunes.

Así que la base de los estudios históricos, que se han hecho de los ciclos económicos, dentro del sistema capitalista, nos dan como resultado tres tipos de ciclos económicos, de acuerdo con su duración, y estos son:

Ciclos Kondratieff o grandes ciclos, se llaman así en honor de Kondratieff, que fue el primer investigador que hizo un estudio científico de ellos. Tiene una duración aproximada de 60 años.

Ciclos juglares o medianos, ciclos que tienen una duración aproximada de 15 a 17 años. Algunos de estos ciclos sólo tienen una duración de cerca de 10 años.

Ciclos kipchy o pequeños ciclos que tienen una duración aproximada de cuarenta meses; es decir un poco mas de tres años.

Los grandes ciclos se integran por un determinado número de ciclos medianos, los que a su vez, se integran con los pequeños ciclos. Podríamos decir que la concatenación de los ciclo ha sido la constante de la economía.

Una vez que hemos planteado la definición de ciclo, los tipos de ciclos y las características de los mismos, es necesario explicar ahora algunas de las teorías de las crisis. Las crisis son la parte fundamental del ciclo económico y representan el mayor inconveniente, tanto teórico como práctico, puesto que lo importante es seguir una política económica adecuada para resolver estos problemas.

Muchos economistas prefieren utilizar el término “ciclo” en lugar de crisis porque de esta manera solamente analizan los aspectos técnicos del fenómeno, haciendo a un lado aspecto de tipo social o político, que de todas formas, están inmerso en el fenómeno estudiado.

Las teorías que existen en relación a las crisis son muchas y muy variadas; sin embargo, todas ellas las podemos agrupar en cuatro modelos de interpretación en relación con las causas que la provocan:

Modelo de interpretación monetaria representado fundamentalmente por Milton Friedman.

Modelo de interpretación por medio de las innovaciones tecnológicas representado por Joseph Schumpeter.

.- Modelo que relaciona las crisis con la inversión y el consumo representado por Harrold y Keynes.

Modelo de interpretación marxista representado por Karl Marx.

El comportamiento inflacionario de la economía implica: la utilización irracional de los factores productivos, distorsionados en la distribución del ingreso, estímulos a la inversión especulativa, desalentando la inversión productiva. Estos factores conducen a la desvalorización de la moneda y finalmente a la crisis.

Según la teoría monetarista los períodos de auge se caracterizan por la existencia de una oferta de mercancías inferior a la demanda responsable. Es decir, toda la producción se vende en época de auge. En cambio, los períodos de crisis se identifican porque la oferta es superior a la demanda existente, por lo que la producción no se vende íntegramente.

Hay que recordar que la demanda se ha estimulado por medios artificiales (publicidad, moda, tarjetas de crédito, etc.,) básicamente, métodos inflacionarios; además del gasto público inflacionario realizado a través de la deuda pública y de la emisión monetaria.

En un momento determinado es necesario corregir la política inflacionaria seguida, lo cual se hace por medio de políticas deflacionarias o antiinflacionarias. En esta forma se restringe la demanda más abajo del volumen de producción, lo que ocasiona desocupación y subocupación y posteriormente crisis, donde hay más producción que demanda.

La teoría monetarista del ciclo, está actualmente en desuso en los medios económicos; no obstante, los banqueros y financieros la siguen utilizando porque generalmente son ellos los más conservadores. También se sigue utilizando en ciertos medios académicos, siendo su reinventor Milton Friedman, que la ha modificado y hasta cierto punto enaltecido.

Se han hecho dos críticas principales a la teoría monetarista del ciclo o de las crisis.

En primer lugar, “los monetaristas están evidentemente equivocados cuando dan a los mecanismos financieros un valor explicativo de la crisis. Pero están absolutamente en lo cierto cuando vinculan las crisis económicas a esos mecanismos financieros. Y están todavía más en lo cierto, cuando plantean una política deflacionista como el único camino para controlar la crisis.” Algo que el Banco Europeo se niega desarrollar mientras la Reserva Federal Estadounidense lleva haciendo en la actual crisis sin tener en cuenta la paridad “dólar-euro”.

En segundo lugar, el crecimiento equilibrado (sin inflación, sin crisis) que plantean los monetaristas es utópico en la actualidad, debido a que el desarrollo capitalista conduce a la concentración económico, al monopolio y definitivamente a la intervención del Estado en la economía. El liberalismo económico que propugnan los monetaristas es totalmente obsoleto y no opera en la realidad actual de nuestros países. No olvidemos la globalización.

Para Joseph Schumpeter, la causa real de carácter cíclico y crítico de la economía capitalista radica en la innovación tecnológica. Parte del concepto neoclásico de equilibrio que supone pleno empleo de los recursos productivos.

En una situación de equilibrio los empresarios o industriales no tienen incentivos para hacer algo diferente a lo que están haciendo. El crecimiento económico se da simplemente porque crece la población y se incrementa el capital, “pero sin innovaciones reales”.

Llevémoslo a la práctica, en un momento determinado, los empresarios deciden introducir innovaciones tecnológicas en sus instalaciones, con objeto de obtener mayores ganancias. Esto provoca que se rompa el equilibrio y a corto plazo haya un aumento en la demanda de equipo productivo, lo que estimula la producción, llegándose a la sobreproducción, lo que ocasiona baja en los precios y en las ganancias, precipitando la crisis. Es decir, el auge dura un período corto que es el que dura la “innovación”.

La teoría shumpeteriana tiene el mérito de ligar las teorías de las crisis con las innovaciones técnicas, explicando así su periodicidad, pero olvidando que los fenómenos que provocan las crisis son estructurales y no algo ajeno o fortuito a la economía como al final Schumpeter sostiene al afirmar que “las innovaciones tecnológicas son algo externo al sistema económico”. Sin embargo, recordemos que las ganancias se pueden obtener por medio de cambios tecnológicos, siendo éstos parte importante del sistema económico que estimula a los empresarios a invertir.

A partir de la noción económica del equilibrio neoclásico, Schumpeter deja de lado las contradicciones internas que se dan en el sistema capitalista norteamericano, lo que ha permitido extender la difusión de ideas y dar una explicación histórica concreta acerca de las crisis.

Keynes, otro de los grandes teóricos, liga la teoría de la crisis con la ocupación, la inversión y el consumo. No acepta el supuesto clásico del equilibrio con pleno empleo, en cambio supone el equilibrio por debajo del pleno empleo, de tal manera, que cuando el sistema está en expansión se acerca al pleno empleo y la optimización de recursos productivos, lo que conduce a la crisis.

Recordemos que para Keynes el ingreso nacional es igual al consumo más el ahorro, donde ahorro es igual a inversión. El equilibrio existe cuando la demanda efectiva es igual al precio de oferta de la producción total de bienes a cualquier nivel de empleo que se dé.

Así pues, la posibilidad de crecimiento de la economía depende fundamentalmente de las nuevas inversiones, las que a su vez se encuentran condicionadas por:

La eficacia marginal del capital o beneficio previsto de las nuevas inversiones. Depende del precio de las materias primas y del rendimiento esperado por el capitalista.

La tasa de interés. Si en los bancos existe una tasa de interés alta, el inversionista no está interesado en realizar nuevas inversiones porque prefiere tener su dinero en el banco. Es importante considerar el ingreso total de la población, porque de él dependerá la demanda efectiva de la población. Dicho ingreso está determinado por la propensión marginal al consumo y la tasa de interés.

La teoría keynesiana afirma que “cuando el ingreso aumenta, se destina cada vez menor proporción al consumo y más al ahorro, lo que cambia las previsiones de los capitalistas ya que ellos esperan que la demanda aumente como consecuencia del incremento de ingresos”.

Cuando la propensión o interés marginal al consumo disminuye, los inversionistas deciden no invertir, la consecuencia directa es que, el rendimiento esperado por ellos, no será favorable. Esto trae como consecuencia una serie de fenómenos económicos que se propagan y multiplican, afectando a todas las actividades, surgiendo las crisis.

El “ciclo” resúltate se halla en el fondo, y surgen las consecuencia de las fluctuaciones en la eficacia marginal del capital (rendimiento esperado del capital); es decir, del cambio, en las previsiones de los financieros, que pueden subir o bajar según se muestre la tendencia de la propensión marginal a consumir de la población. Las variaciones en la inversión determinan en última instancia los ciclos económicos y las crisis.

El dispositivo más importante de la teoría keynesiana es su política de incitación a las inversiones, tratando de detener la crisis, esto debe ocurrir fundamentalmente a través del gasto público, financiado en parte por la deuda pública, lo que provoca déficit presupuestario, ir a una mayor inflación y, “aplazando hacia un futuro no determinado la necesidad de un ajuste entre inversión y demanda al nivel de la relación entre capital y salario”.

Los modelos keynesianos que explican la crisis económica permiten una acción estatal a corto plazo; sin embargo, a la larga fallan, porque las contradicciones se agudizan. Se ha presentado que los keynesianos sirven fundamentalmente para las etapas de auge y son desplazados por los conservadores en las etapas de depresión y de crisis.

Las crisis, para Marx, “surgen como posibilidad, desde que los productores individuales, intercambian los productos de su trabajo entre sí a través de un mercado desarrollado, donde hay la mediación de una moneda o el equivalente general”.

Esto explica que las crisis se manifiestan exclusivamente en las economías de mercado, donde existe el intercambio.

Cuando hay dificultades para el intercambio, en ese momento se manifiesta la crisis. El ejemplo más escueto es cuando hay dos productores “A” y “B”: el productor “A” produce una mercancía, pero no para satisfacer una necesidad sino para venderla. El productor “B” produce una mercancía también para intercambiarla. El productor “A” recibe dinero por su mercancía, pero quiere comprar otra mercancía que no es la que produjo “B”, en este momento se produce la crisis, porque el productor “B” no encuentra quién le compre o intercambie su mercancía producida.

Si desarrollamos el concepto de productores “A” y “B” y los imaginamos como una masa de productores en general, que se desenvuelven en un sistema capitalista, podemos explicarnos el porqué de las graves consecuencias de las crisis.

Las crisis se producen porque ciertas mercancías no se venden en un momento dado y hay sobreproducción, en relación de la demanda solvente. A estas crisis se les llama de sobreproducción.

Sobreproducción porque en un momento determinado se origina una gran cantidad de artículos que no llegan a ser consumidos debido a que mucha gente no tiene capacidad económica; es decir, no hay demanda. No hay que olvidar que uno de los objetivos del capital es el incremento de sus ganancias, que se puede lograr ampliando sus ventas, por lo que una crisis resulta ser nefasta para ellos.

Demos una ojeada de forma clara a la unión de lo local y lo global dentro de la fase de crisis en el actual ciclo económico. Si, por ejemplo, tomamos las viviendas en España, y vemos que el ahorro ha ido a parar a este bien de consumo, cosa que es totalmente cierta, advertimos, por un lado que se fabricaron mas viviendas, (segunda residencia, por citar uno de los casos más relevantes) que la demanda del mercado y, por otro lado vemos, los ahorros de los ciudadanos solo están dentro de la hipoteca, de tal manera que los demás bienes de consumo, se retraerán para el poseedor de una hipoteca durante un plazo largo, ya que durante el periodo de permanencia de la hipoteca, esta comprometido dicho “ahorro” y, grabado de forma considerable con el fin de mantener la inflación dentro de los parámetro que marca la zona euro. Por consiguiente, vivienda hipotecada, poco ahorro por estar este en la vivienda, inflación alta y cuota de hipoteca mayor, esto dentro del ámbito local y en el ámbito global gran escalada de precios del petróleo y desvió del cultivo de cereales para la alimentación en cereales para el biodiesel, con la resultante subida para la alimentación. Aquí hay motivos para pensar en algo más que en una desaceleración, y ponernos a pensar en el principio de un nuevo ciclo económico, de tal forma que hemos llegado a la crisis y vamos camino de la depresión. Lo curioso es que los bancos siguen con sus beneficios, ya que los ahorros entran en él atreves de los intereses de las hipotecas en vez de cuentas de ahorro.

Se manifiesta el subconsumo porque hay sobreproducción de algunos artículos, pero faltan de otros, especialmente de bienes de consumo básico, ya que no se producen en cantidades suficientes para reparar las necesidades sociales.

En un principio la causa de las crisis está dada por la caída de la tasa de ganancia, que es una de las formas en que se manifiestan las contradicciones económicas y sociales del capitalismo.

Para agrandar sus ganancias, el empresario necesita invertir en “bienes inquebrantable”, que representan innovaciones tecnológicas, debido a la competencia con los demás capitalistas. Al aumentar el capital aumenta la composición orgánica y disminuye la tasa de ganancia.

En síntesis, para Marx “las crisis son necesarias e inevitables en el sistema capitalista y se deben a las contradicciones económicas y sociales que se van acumulando y se reflejan en la disminución de la tasa de ganancia”, como el desempleo y subempleo, inversiones especulativas, sobreproducción y subconsumo, etc.

Hay una estrecha relación entre producción para el mercado, el capital y la crisis, asimismo, esta demostrado que las crisis solo se manifiestan en las “economías de mercado”; es decir, en las que se produce para vender. La dinámica de un mercado donde se compran y venden bienes y servicios, condicionan las crisis por que la producción no se realiza para satisfacer las necesidades de la población; dicho de otra manera, el capitalista invierte para obtener ganancia.

El empresario está interesado en incrementar sus ganancias, por lo cual, tiene que aumentar sus inversiones, lo que tiene estrecha relación con el proceso de acumulación de capital.

La crisis tiene un carácter cíclico, algo que se debe tener en cuenta si de economía hablamos, dependiendo del proceso de maduración del capital en las nuevas inversiones, donde se refleja el carácter contradictorio entre el salario y el capital. Los capitalistas en un momento determinado prefieren incrementar su inversión en maquinaria, instalaciones, tecnología, disminuyendo la inversión en fuerza de trabajo.

Cuando se disminuye la inversión en mano de obra, las nuevas maquinas e instrumentos de producción siguen desplazando mas fuerza de trabajo, lo que provoca una contradicción que originaria la crisis.

En efecto, al capitalista le interesa producir para vender, para lo cual se necesita solvencia del consumidor. Si estamos desalojando asalariados, disminuimos su poder de compra y por eso en un momento dado, llega a existir mayor producción que demanda solvente. Esto quiere decir que las relaciones entre la producción para el mercado y el capital son relaciones contradictorias que provocan la crisis. La contradicción principal existe entre el capital y el salario, por que al aumentar uno, disminuye relativamente el otro: si aumenta el salario, disminuye la ganancia y el empresario no esta interesado en invertir; si aumenta la ganancia disminuye el salario y no se incrementa la demanda solvente.

Históricamente las ganancias en el capitalismo aumentan más que los salarios, contradicción que provoca la crisis, al saturarse el mercado de producción que no encuentra salida.

En la etapa “déspota del capitalismo”, obsérvese los momentos cumbres del auge, domina el capital financiero que es la fusión del capital bancario con el industrial. El capital financiero esta mas ligado a la crisis, debido a que los capitalistas financieros no están integrados en inversiones que incrementan la producción, sino en inversiones especulativas que les dejen ganancias rápidamente.

La especulación del capital financiero, la falta de inversiones productivas, la producción de artículos suntuarios y la falta de producción de artículos básicos provocan que las crisis que se dan en la actualidad sean mas profundas e inciten a problemas graves de gran magnitud social.

Después de lo comentado anteriormente y sacado del estudio minucioso de los autores citados, es que siendo la crisis económica cíclica, es una fase mas de la política económica, que sus manifestaciones se encubren y transforman de acuerdo con los tratamientos que el capital hace de sus beneficios. Que los actuales gobiernos estatales no las provocan de forma directa pues están sujetos a los vaivenes de los órganos supranacionales, sustentadores de la globalización, si al ámbito mundializado nos referimos. Mientras en lo tocante a lo local, si influye la Administración Gubernamental, muy directamente en la crisis, y lo hace y deben hacerlo, en las etapas de recuperación y auge económico donde tiene que tomar decisiones encaminadas a salvar el “temporal”. Quedando bien entendido que los conceptos de “Estado máximo y mínimo” quedan a un lado, con el fin de buscar la recuperación, si bien se van a destacar las políticas sociales, si a uno u otro concepto nos referimos.

El actual Gobierno español, apoyando las últimas directivas europeas está torciendo su rumbo social, por ser más “zapaterista” que “socialista”, la directiva en materia de inmigración denota: “que es un hecho palpable en toda Europa el aparecimiento de tendencias ultra conservadoras, con claros toques xenófobos y racistas”. Evitarlo debe ser el objetivo inmediato, pero no el fin, ya que éste debe ser la generación de riqueza en su país de origen con el solo principio de su bienestar y de su vivencia en democracia, para ello se debe aplicar un principio de solidaridad con los llegados y no cambiar ayuda al desarrollo por centros de acogida a la postre “prisiones” Otra de las perlas, es la directiva de las “65 horas semanales”, éstas sí que son crisis de ideología social y no cíclicas, sino con resultados negativos de muy difícil solución y su auge puede llevarnos a consecuencias desastrosas y remitirnos a un siglo atrás. Los presidentes españoles en esta etapa democrática en sus segundas legislaturas han tenido la tendencia a dejar de lado lo local para buscar su proyección internacional, y éste no iba a ser menos. Zapatero a tu zapato, las crisis económicas se superan con políticas sociales, y las políticas sociales no pueden ser cuestionadas como ahora se está haciendo, son logros de todos y, de nuestros abuelos también, y no de los actuales mandatarios. 4 julio 2008
 

 


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