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PABLO ÁLVAREZ MENDÍVIL
Publicidad en las series de ficción
Lo venía avisando, como si de un profeta se tratara ante la llegada de
las plagas de Egipto, Naomi Klein autora del aclamado ensayo “No Logo”.
El intrusismo de la publicidad y el marketing en la vida “privada” de
las personas va en aumento. En concreto en el de los espectadores de
televisión. No conformes las cadenas y los publicistas con el ultra
extendido espacio publicitario, sobrepasando la legalidad, ahora se
centran en incrustar los productos en películas y series de ficción.
Mi exclamación está promovida por estas últimas. Ya era algo normal, a
los ojos del “cliente”, ver marcas y logotipos en las series de
producción nacional de las cadenas generalistas. El último paso de la
evolución del corporativismo ha sido incluir en el guión parte de la
publicidad. No saciados con la visión del logotipo o marca: “...que rico
está este nuevo helado...” (narra el realizador sin dejar de encuadrar a
la actriz comiendo un helado), “...sí, es que tengo tarifa plana...”
(enseñando bien el logotipo rojo de la empresa de telefonía), la gota
que colmó el vaso, mi vaso, fue la locución de 10 segundos del spot de
determinado sorteo de lotería dentro de la propia escena, mientras los
dos personajes se van alejando del producto, el logotipo siempre
encuadrado en la pantalla no se pierde de vista hasta que finaliza la
escena, aunque esto suponga cortar por la mitad (de manera vertical), a
uno de los personajes que mantiene una conversación con el otro.
Si las autoridades pertinentes no aplican con dureza las leyes para
estos casos, si los consumidores de televisión no se quejan ante tamaña
aberración, si los propios profesionales del medio no gritan cuando
mutilen a su obra... pronto, muy pronto tendremos que ver como las
noticias, ya sean agradables o desagradables, son patrocinadas por el
merchandising de una fábrica de pepinillos.
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