Portada Opin@r 

Portada Opin@r

Portada Nº Febrero 2010
Cultura, Ciencia y Sociedad
Sección General


JOSÉ IGNACIO URQUIJO SÁNCHEZ


La adolescencia de la caja tonta
 

Aprovechando que sus padres se han ido el fin de semana, Cabano ha decidido organizar una fiesta en casa. En ella, una treintena de adolescentes que no superan la mayoría de edad se divierten a su manera. Encima de una mesa, una botella decide al azar qué pareja se debe besar. Se puede ver cómo lo hacen dos chicas, luego dos chicos. Un pequeño grupo trapichea con píldoras blancas. Llaman a la puerta y entran, temerosos, Fernando, Paula y Cova.

Al final hemos venido, ¿no habréis traído condones?

En esta fiesta no hacen falta.

El anfitrión, Cabano, les explica la dinámica de la reunión: “Esto es una fiesta petting, y las reglas son claras: se puede hacer de todo, con todo, tríos, parejas, rotando… Todo está permitido excepto una cosa, penetración. Bueno, si alguno se queda con las ganas siempre está la habitación de invitados, pero cuidado con los muebles”.

Una chica baila en sujetador mientras unas manos masculinas acompañan sus movimientos. “¿Queréis pastis o qué?”, les preguntan a los recién llegados. Fernando duda, Cova también. Paula no acaba de decidirse. “Que sí hombre, venga, dale, toma”.

La escena termina con los cuatro tomándose una pastilla.

Escena, sí. Porque el suceso está sacado de un episodio de Física o Química, serie que emite Antena 3 los lunes a las 10 de la noche.

Pero hay más, series televisivas que han tratado una temática similar son 18, HKM o SMS, de producción española. En Inglaterra, Skins. En EEUU, dada su contradictoria moral, los personajes de las series de adolescentes guardan algo más las formas, pero se han podido entrever escenas similares en populares y actuales series americanas como O.C. o Gossip Girl.

Llegados a este punto, cualquier adulto al que se le cuestione acerca del episodio antes narrado se llevará las manos a la cabeza al percatarse de que el anfitrión de la fiesta sólo parece preocuparse por el buen estado de los muebles de la habitación de invitados.

Y la pregunta que a continuación surge es si la televisión está narrando fielmente lo que pasa en las casas cuando se dejan en manos de los adolescentes.

“Yo nunca he ido a una fiesta así”, cuenta Fernando, de 17 años y estudiante de 2º de bachillerato, la misma edad que los personajes de la serie. “Tampoco he oído hablar de nada así. La gente fuma, pero casi nadie toma pastillas”. No obstante, aunque nunca ha oído hablar de ellas, sí piensa que “fiestas así pueden existir”. “Creo que las de mi clase de enfrente se drogan, pero la gente enganchada a eso está muerta por dentro”. Fernando, un adolescente de carne y hueso, opina que algunos chicos de su edad pueden pensar que lo que están viendo por la televisión es la realidad, y que eso quizá acabe influyendo en su comportamiento futuro.

Así pues, después de estos comentarios surge la duda de si la televisión representa a la sociedad joven o, por el contrario, está creando un modelo de realidad que los adolescentes quizá quieran imitar.

Javier, 24 años, universitario, piensa que puede ocurrir que “subconscientemente los chavales crean que eso es verdad, pero en general lo que la televisión muestra no coincide con lo que ocurre ahí fuera”.

Ha llovido mucho desde aquellas primigenias series destinadas a un público sobrehormonado, como Aquellos maravillosos años, Los problemas crecen o Salvados por la campana, donde el único órgano que se trataba era el corazón y como mucho podía verse una ligera borrachera. Donde además al chico malo se le distinguía porque llevaba chupa de cuero, pero ni por esas fumaba, y el modelo a seguir era un rubio que sacaba buenas notas. Incluso en los últimos años ha variado notablemente la forma de tratar los temas. Comparando las series actuales con otras de la segunda mitad de los 90, como Compañeros, la más popular en su momento, se puede dilucidar que actualmente se es mucho más explícito a la hora de hablar e incluso de llevar a cabo ciertos asuntos.

Tamara, 20 años, universitaria, opina que en aquellas idílicas series tampoco se representaba a la juventud de una manera fidedigna y que este tipo de productos televisivos suelen “irse a los extremos para ridiculizar a la sociedad”, caricaturizándola.

Puede ser que ni en la actualidad la juventud viva en un viaje alucinógeno continuo, ni que hace una década los adolescentes invirtieran todo su tiempo libre en invitar a chicas a bailes de primavera. Quizá la próxima década la televisión atine.
15 noviembre 2009  

 


OPI

Portada  Portadilla Nº Febrero 2010  Cultura, Ciencia y Sociedad
Sección General


© OPIN@R.
© Cada uno de los autores de los artículos o fotografías.

Las personas interesadas en publicar sus colaboraciones en OPIN@R o ponerse en contacto con la Redacción,
tienen a su disposición la siguiente dirección de correo electrónico:
Teclee esta dirección en su programa de correo electrónico