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BRENDA RODRÍGUEZ LÓPEZ
SIDA: ignorar es
arriesgar
Cada año se infectan por el virus del VIH en España unas 3.000 personas.
La cifra es alarmante si se tiene en cuenta que, de ellas, alrededor de
un 80 por ciento fueron infectadas por una persona que no sabía que tenía el
agente que transmite el SIDA. En la era de la sobreinformación, la
ignorancia a veces gana la partida a la razón e instiga al hombre a
acercarse a juegos muy peligrosos.
Hablar sobre SIDA en los llamados países desarrollados nos hace viajar
mentalmente décadas atrás o girar la vista hacia países del Tercer Mundo
donde las cifras de infecciones son muy elevadas. Porque en España este
virus prácticamente ya ha sido superado. Pero, ¿cuánta verdad encierra
esta afirmación? ¿Es verdad que se ha ganado la batalla al virus del VIH
en los países occidentales?
Para hablar de SIDA no hay que irse tan lejos. Los especialistas de la
salud apuntan que en España hay entre 130.000 y 150.000 personas con
VIH. En torno a un 25 por ciento de ellas no sabe que es portadora del virus. El
desconocimiento es la causa principal de la transmisión del SIDA que
comporta que estas personas lleven a cabo prácticas de riesgo. Este dato
es más alarmante aún si se tiene en cuenta que la tasa de transmisión es
3,5 veces mayor entre los afectados que no son conscientes de su estado
que entre los que ya han sido diagnosticados.
A falta de una cura, la mejor forma de evitar la propagación del VIH es
atajarlo de raíz. Los expertos suelen coincidir en que el diagnóstico
previo es imprescindible y debe promoverse para que las personas que
estén infectadas no lo ignoren y tomen las medidas pertinentes de
protección. Pero poner este mecanismo en marcha no es tan fácil. Se
necesita presupuesto, tiempo y consenso.
Algunos especialistas apuntan a que la comercialización en farmacias de
la llamada prueba del SIDA podría poner fin a la propagación del virus.
También se baraja entre otras posibilidades la de ofertar el test
sistemáticamente en los grupos considerados de riesgo. Estos proyectos
contrastan con el recorte del 10%, anunciado por el Ministerio de
Sanidad, de los presupuestos dedicados a la prevención y atención del
VIH/SIDA en España para el presente año. La disminución del gasto no va
a beneficiar a los proyectos de prevención, más bien al contrario,
podría contribuir al aumento de la incidencia de las infecciones porque
supone una considerable reducción de métodos de prevención gratuitos
como los preservativos, de jeringuillas limpias, de servicios de apoyo a
las personas afectadas o de recursos para afrontar consecuencias
psicológicas y la discriminación de los afectados.
Los prejuicios vigentes no siempre coinciden con la realidad. En España
los más concienciados con la realización de pruebas del SIDA son los
homosexuales y las mujeres que se dedican a la prostitución. Un dato
significativo es el de la Generalitat catalana donde más de un 80% de
homosexuales se ha hecho la prueba al menos una vez en su vida. Las
prostitutas que han mantenido relaciones de riesgo constituyen el
segundo segmento de la población más proclive a someterse al diagnóstico
del VIH.
Asimismo, los hombres heterosexuales mayores de 40 años constituyen el
área de población más reacia a realizárselas. Este dato es muy alarmante
si lo cotejamos con un estudio llevado a cabo por Onusida que asegura
que el miedo al estigma hace que los casos de sida entre gays en Europa
del Este sean ocultados por los propios afectados. La homofobia que
impera en estos países supone un freno a la realización de la prueba del
SIDA, bien por miedo a ser señalado o simplemente por la vergüenza que
le pueda suponer verse obligado a reconocer que mantiene relaciones con
su mismo sexo.
El rechazo social es una de las principales barreras en la detección del
VIH. A veces este problema social daña a los afectados tanto como el
virus. Los prejuicios deben desterrase y es necesario comprender que si
las personas portadoras del virus son tratadas debidamente no suponen
ningún problema para el resto de la población. La concienciación de la
población europea, también de la española, sobre el virus del SIDA es,
hoy en día, muy necesaria.
Sin embargo, los mitos y tabúes acerca del SIDA siguen paseándose a sus
anchas por todo el planeta. El reciente pronunciamiento en Camerún del
papa Benedicto XVI sobre el virus del VIH contribuye a mantenerlos y
propagarlos: “no se puede superar con la distribución de preservativos,
que, al contrario, aumentan los problemas”. Esta es una declaración poco
plausible que podría poner en peligro las campañas sanitarias en África
y que contradice al consenso médico general que defiende al preservativo
como un medio que reduce en gran medida los riesgos de contraer SIDA.
El SIDA es un problema real en nuestra sociedad. Si lo ignoramos
corremos un riesgo muy grande.
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