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Portada Nº Marzo 2010
Cultura, Ciencia y Sociedad
Sección General


BRENDA RODRÍGUEZ LÓPEZ


SIDA: ignorar es arriesgar
 

Cada año se infectan por el virus del VIH en España unas 3.000 personas. La cifra es alarmante si se tiene en cuenta que, de ellas, alrededor de un 80 por ciento fueron infectadas por una persona que no sabía que tenía el agente que transmite el SIDA. En la era de la sobreinformación, la ignorancia a veces gana la partida a la razón e instiga al hombre a acercarse a juegos muy peligrosos.

Hablar sobre SIDA en los llamados países desarrollados nos hace viajar mentalmente décadas atrás o girar la vista hacia países del Tercer Mundo donde las cifras de infecciones son muy elevadas. Porque en España este virus prácticamente ya ha sido superado. Pero, ¿cuánta verdad encierra esta afirmación? ¿Es verdad que se ha ganado la batalla al virus del VIH en los países occidentales?

Para hablar de SIDA no hay que irse tan lejos. Los especialistas de la salud apuntan que en España hay entre 130.000 y 150.000 personas con VIH. En torno a un 25 por ciento de ellas no sabe que es portadora del virus. El desconocimiento es la causa principal de la transmisión del SIDA que comporta que estas personas lleven a cabo prácticas de riesgo. Este dato es más alarmante aún si se tiene en cuenta que la tasa de transmisión es 3,5 veces mayor entre los afectados que no son conscientes de su estado que entre los que ya han sido diagnosticados.

A falta de una cura, la mejor forma de evitar la propagación del VIH es atajarlo de raíz. Los expertos suelen coincidir en que el diagnóstico previo es imprescindible y debe promoverse para que las personas que estén infectadas no lo ignoren y tomen las medidas pertinentes de protección. Pero poner este mecanismo en marcha no es tan fácil. Se necesita presupuesto, tiempo y consenso.

Algunos especialistas apuntan a que la comercialización en farmacias de la llamada prueba del SIDA podría poner fin a la propagación del virus. También se baraja entre otras posibilidades la de ofertar el test sistemáticamente en los grupos considerados de riesgo. Estos proyectos contrastan con el recorte del 10%, anunciado por el Ministerio de Sanidad, de los presupuestos dedicados a la prevención y atención del VIH/SIDA en España para el presente año. La disminución del gasto no va a beneficiar a los proyectos de prevención, más bien al contrario, podría contribuir al aumento de la incidencia de las infecciones porque supone una considerable reducción de métodos de prevención gratuitos como los preservativos, de jeringuillas limpias, de servicios de apoyo a las personas afectadas o de recursos para afrontar consecuencias psicológicas y la discriminación de los afectados.

Los prejuicios vigentes no siempre coinciden con la realidad. En España los más concienciados con la realización de pruebas del SIDA son los homosexuales y las mujeres que se dedican a la prostitución. Un dato significativo es el de la Generalitat catalana donde más de un 80% de homosexuales se ha hecho la prueba al menos una vez en su vida. Las prostitutas que han mantenido relaciones de riesgo constituyen el segundo segmento de la población más proclive a someterse al diagnóstico del VIH.

Asimismo, los hombres heterosexuales mayores de 40 años constituyen el área de población más reacia a realizárselas. Este dato es muy alarmante si lo cotejamos con un estudio llevado a cabo por Onusida que asegura que el miedo al estigma hace que los casos de sida entre gays en Europa del Este sean ocultados por los propios afectados. La homofobia que impera en estos países supone un freno a la realización de la prueba del SIDA, bien por miedo a ser señalado o simplemente por la vergüenza que le pueda suponer verse obligado a reconocer que mantiene relaciones con su mismo sexo.

El rechazo social es una de las principales barreras en la detección del VIH. A veces este problema social daña a los afectados tanto como el virus. Los prejuicios deben desterrase y es necesario comprender que si las personas portadoras del virus son tratadas debidamente no suponen ningún problema para el resto de la población. La concienciación de la población europea, también de la española, sobre el virus del SIDA es, hoy en día, muy necesaria.

Sin embargo, los mitos y tabúes acerca del SIDA siguen paseándose a sus anchas por todo el planeta. El reciente pronunciamiento en Camerún del papa Benedicto XVI sobre el virus del VIH contribuye a mantenerlos y propagarlos: “no se puede superar con la distribución de preservativos, que, al contrario, aumentan los problemas”. Esta es una declaración poco plausible que podría poner en peligro las campañas sanitarias en África y que contradice al consenso médico general que defiende al preservativo como un medio que reduce en gran medida los riesgos de contraer SIDA.

El SIDA es un problema real en nuestra sociedad. Si lo ignoramos corremos un riesgo muy grande.
15 noviembre 2009

 


OPI

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