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Pedro César Vidal
MUNDIAL 2010 Ganó España, ganó el fútbol
Histórico y mágico, solo así cabe denominar al triunfo que la Selección Española de Fútbol logró el 11 de julio venciendo en la final del Mundial de Sudáfrica 2010. En el minuto 116 del partido, Andrés Iniesta marcó el gol que daba la victoria a España en este campeonato –el gol de la victoria más tardío de todos los tiempos en una final mundialista– e hizo feliz a todo un país azotado especialmente por la crisis económica mundial. Con esta victoria, junto con la de la Eurocopa 2008, se puso fin a una mala racha que ha impedido a España ganar un título internacional desde la Eurocopa de 1964; y también a muchos complejos del fútbol español que, a pesar de ocupar casi siempre los primeros puestos del ranking FIFA de selecciones, nunca había corroborado con resultados dicha condición. Incluso este año se ha estrenado la película-documental “El Alma de la Roja”, de Santiago Zannou, que repasa de manera exhaustiva la historia de todos estos envites de la selección a través de sus jugadores. En esta ocasión todo tuvo un buen final. Ganó España, y la unanimidad internacional indica que también ganó el juego limpio, ganó el fútbol. Sin duda, se trata de la mejor generación de jugadores españoles de todos los tiempos, con un juego basado en el control del balón sólo comparable al de las grandes selecciones de las historia: el Brasil de Pelé, la Argentina de Maradona o la Holanda de Cruyff. Sin embargo, al contrario que en estas históricas selecciones, en España no había una estrella única que recordar pasados los años, un jugador clave que destacara sobre el resto. La fuerza de esta selección ha residido precisamente en ese espíritu de equipo, esa humildad individual y ambición colectiva que, quizás aumentada tras la inesperada derrota en el primer partido contra Suiza, terminó sirviendo para romper la estadística que indicaba que ningún campeón del mundo había perdido en su partido de debut mundialista. España se convirtió además en el primer combinado nacional europeo en levantar el trofeo más allá de las fronteras de su continente. “No se trata sólo de la victoria, sino de cómo se consigue”, fueron las palabras del seleccionador español Vicente Del Bosque durante la celebración en Madrid del título conseguido. Y es que mientras España ha definido en los últimos años un estilo de juego ya refrendado por la Eurocopa de 2008 con Luis Aragonés como entrenador, basado en la posesión del balón y la creación de muchas oportunidades, el resto de equipos a los que se ha enfrentado renunciaron en mayor o menor medida, por convicción en unos casos y obligación en otros, a su estilo de juego habitual para concentrarse en parar al equipo español. Hecho que se hizo aún más visible en la final, donde una selección como la holandesa, caracterizada históricamente por su trato exquisito al balón, renunció a su juego y trató de parar al combinado español a base de faltas desde el inicio del partido, algunas de ellas extremadamente duras. A este respecto, cabe señalar que la selección española fue una de las que menos faltas cometió, teniendo en cuenta que jugó todos los partidos, y sin embargo también fue la que más faltas recibió durante todo el campeonato. LA FASE DE GRUPOS El recorrido de la selección española en la fase final del Mundial comenzó el día 16 de junio, ante Suiza. Tarde, teniendo en cuenta que el mundial había empezado el día 11, pero al estar encuadrados en el último grupo jugamos sabiendo los resultados que obtuvieron en su debut el resto de selecciones. Francia, Inglaterra e Italia empataron en sus respectivos partidos, mientras que Alemania, Brasil y Holanda ganaron con mayor o menor contundencia. Contra Suiza, España jugó uno de sus mejores partidos en el mundial en cuanto a ocasiones claras de gol, pero ese día la fortuna no acompañó al combinado nacional, que a pesar de triplicar en número de ocasiones al equipo helvético, veía cómo su primer partido en el mundial se saldaba con una derrota. Ésta vino en una jugada bastante enrevesada en la que, tras varios infortunios de la defensa española, Gelson Fernandes daba la victoria a su equipo con un gol en el minuto 52 de partido. A pesar de todo el tiempo que quedaba hasta la finalización del mismo, la mala suerte de la selección de cara a la portería hizo imposible el gol y se rubricaba la derrota de la selección favorita de las casas de apuestas para ganar el Mundial. Los cinco días siguientes hasta el partido contra Honduras del día 21 se harían muy largos, tanto para los jugadores como para la afición. Por una parte, la prensa internacional rebajaba sus expectativas con respecto al favoritismo del equipo español. Aquí, en España, comenzaron las divisiones entre los que pensaban que volvería a pasar lo mismo que en ediciones anteriores y los que trataban de verlo con más perspectiva y no dudaban que España pasara la fase de grupos. El problema es que no sólo bastaba con pasar: el grupo del que saldría el rival de España en octavos de final era el que componían Brasil, Portugal, Costa de Marfil y Corea del Norte (grupo G), por lo que el miedo ante un posible cruce con Brasil y la necesidad de ganar los dos partidos siguientes fueron el tema de debate de esos días. Así se llegó al partido contra Honduras, el rival a priori más fácil del grupo. Para entonces ya se vislumbraban los fracasos de Francia, que perdió su segundo partido por 2-0, y de una Italia que empató con Nueva Zelanda. Por su parte, Alemania se vio sorprendida por la selección de Serbia, ante la que perdió por la mínima. Mientras, Brasil y Holanda ganaron sus respectivos segundos partidos y se empezaban a postular como selecciones a tener en cuenta de manera fehaciente para la victoria final en Johannesburgo. Por suerte para España, en esta ocasión la puntería de sus jugadores fue mejor que en el primer partido, y a pesar de los nervios propios de un encuentro tan importante (a partir de ese momento se planteó cada partido como una final para España), David Villa marcó sus dos primeros goles en el campeonato (min. 17 y 51) y daba cierta tranquilidad a los ánimos de los aficionados españoles. De este modo, y a pesar de las dificultades que puso todo el equipo de Honduras en defensa, se consiguió la victoria que mantenía las esperanzas de clasificación para España y se comenzaba a enmendar el fallo ante Suiza. Hasta el siguiente partido de la selección se fueron definiendo los equipos que pasaban a la siguiente ronda de octavos. En el grupo A se certificó la eliminación de Francia, que finalizó su competición con dos derrotas y un empate –además de una grave crisis interna tras perder ante la selección Uruguay y México. Al frente del grupo B se situaron Argentina con tres victorias y la República de Corea, mientras que se quedaban en el camino Nigeria y Grecia. Al final pocas sorpresas en el grupo C, donde a pesar de su mala actuación en esta primera fase, Inglaterra lograba in extremis su pase a octavos junto a Estados Unidos; de este grupo, se despedían del campeonato Argelia y Eslovenia. Alemania y Ghana fueron los equipos clasificados en el grupo D, dejando atrás a Australia y Serbia. Holanda y Japón también pasaron a la siguiente ronda, en detrimento de Camerún y Dinamarca en el grupo E. Italia, vigente campeona del torneo, se quedó finalmente a las puertas de los octavos al ser derrotada por Eslovaquia, que conseguía así su pase de ronda junto a Paraguay, que empató en el último partido contra Nueva Zelanda, selección para la que también terminó el mundial ese día y que fue la única imbatida de todo el campeonato. Para entonces ya sólo quedaban dos grupos por decidir (G y H). Y de esos resultados dependía en gran medida el futuro de España en la competición. En el grupo G, un empate entre Brasil y Portugal dio la clasificación a ambos, dejando fuera a Costa de Marfil y Corea del Norte. Por tanto, había que ser primeros de grupo para no cruzarse con Brasil y evitar así enfrentarse contra la pentacampeona del mundo en octavos. España se enfrentó a Chile el día 25 de junio con casi todo el cuadro decidido para octavos. Fue sin duda el partido más difícil de España hasta esa fecha, con menos oportunidades de lo habitual teniendo en cuenta al rival. Dos magníficos goles de Villa e Iniesta antes de que finalizara el primer tiempo hacían presagiar un partido más tranquilo que los anteriores. Sin embargo, un gol al inicio del segundo tiempo por parte de Chile recordó a los jugadores que aún podía peligrar el primer puesto de grupo, situación que al final no sucedió. España por lo tanto hizo sus deberes y obtuvo su recompensa, que fue evitar a Brasil en octavos y enfrentarse a los vecinos de Portugal con su gran estrella Cristiano Ronaldo, que sólo había marcado un gol en el campeonato en la goleada de su equipo a Corea del Norte. Chile también consiguió pasar de ronda, a pesar de la derrota con España, y se vio emparejada con el temido Brasil en octavos. Era entonces cuando comenzaba el verdadero mundial, ése en el que si fallas un partido te vas con las maletas para casa, en el que cada partido es una final. LOS OCTAVOS DE FINAL Al día siguiente de la clasificación oficial de España para octavos, éstos comenzaron oficialmente. Ya sólo quedaban la mitad de selecciones y habían sido eliminadas las dos finalistas de la última edición (Francia e Italia). En el primer partido de octavos se enfrentaron Uruguay contra Corea del Sur, con victoria para la selección de Uruguay con dos tantos de Suárez tras el empate de Corea en el minuto 68. Ese mismo día se jugó el Estados Unidos-Ghana, con victoria en la prórroga para esta última, que lograba por primera vez una clasificación para cuartos de final de un mundial. Por lo tanto, Uruguay se enfrentaría a Ghana en dicha ronda. El día 27 estaban programados dos partidos muy interesantes. Por un lado se enfrentaban Alemania e Inglaterra, y más tarde Argentina y México. En el primer choque de octavos del día, Alemania venció a Inglaterra tras un apasionado partido, polémico en lo arbitral, con un gol que no subió al marcador de Inglaterra y que hubiera supuesto un giro al encuentro, que terminó en un 4-1 para los teutones y mandaba a Inglaterra para casa tras tu irregular primera fase. En el otro partido, el equipo de Maradona venció al de Aguirre por 3-1 sin demasiadas dificultades. En la sala de prensa, ésta fue la valoración de Diego Armando: “Creo que Argentina fue superior los 90 minutos y no tuvimos sobresaltos. Sólo me queda felicitar a los jugadores porque están haciendo bien las cosas y teniendo bien la pelota, pasándola bien y me parece que hoy el equipo se ha movido cómodo en la cancha, a pesar de la calidad del rival”. Quedaba configurado, pues, otro cruce de cuartos entre Argentina y Alemania. Todo un partidazo, ya que parecían las selecciones más fuertes del torneo hasta el momento. Al día siguiente jugaron dos de las favoritas a ganar el título. Por un lado, Holanda se enfrentó a Eslovaquia en Durban y venció por 2-1, con goles de Robben y Sneijder, en un partido que se presentaba fácil pero que acabó salvando el portero holandés. El otro de los equipos favoritos era Brasil, que se enfrentaba a Chile y ganó por 3-0. En palabras de Marcelo Bielsa: “Habíamos llegado a este partido con toda justicia, y la eliminación también ha sido justa. Tal vez el margen del resultado pudo haber sido un poco más ajustado, pero, en líneas generales, la superioridad del rival fue evidente. Los brasileños tuvieron paciencia para aprovechar los espacios que ofrecimos. Contra ellos, salir desde atrás siempre resulta muy complicado”. De esta manera se clasificaron los dos teóricos favoritos de estos cruces y configuraron otro de los cuartos de final verdaderamente disputados entre grandes selecciones: Holanda contra Brasil. Los últimos emparejamientos de octavos se jugaron el día 29 de junio y enfrentaban a Paraguay con Japón, y a España con Portugal. En el primer partido del día Paraguay, a pesar de ser algo superior a la selección japonesa, empataba a cero y decidiría el partido a su favor en los penaltis. Por su parte, a España se le planteó un partido difícil contra Portugal, ya que fue una de las selecciones que salieron a defender claramente dejando jugar a España, pero cerrándose en su campo y confiando en los contraataques de Cristiano Ronaldo. Dispusieron de alguna ocasión, pero fue España en el minuto 63 quien se adelantaría en el marcador por medio de un gol de Villa, que cazó un rechace de un disparo desde la frontal y en segunda instancia, rozando el larguero, conseguía marcar. Una vez más, y no sin apuros, España estaba en cuartos de final de una Copa del Mundo, donde se enfrentaría a Paraguay. Finalizaba así la ronda de octavos de final sin muchas sorpresas, quedando dos emparejamientos verdaderamente atractivos: Argentina-Alemania y Holanda-Brasil. Por su parte, Uruguay y España lo tenían más fácil a priori, ya que se enfrentaban a Ghana y Paraguay respectivamente. LOS CUARTOS DE FINAL Los días 2 y 3 de julio se celebraron los cuatro partidos de cuartos de final. El primero del día 2 enfrentó a Holanda y Brasil. Fue un encuentro tenso y muy disputado. Brasil, a pesar de comenzar ganando en la primera parte con gol de Robinho y continuar controlando el partido, terminó perdiendo ante Holanda. El punto de inflexión fue un fallo de la defensa y el portero brasileños, que provocó el empate y dio alas a Holanda, demostrando la importancia que tiene en el fútbol el estado de ánimo y la lectura del partido. Un gol de Sneijder en el minuto 68 culminaba la remontada de Países Bajos y apeaba del mundial a la pentacampeona. Ese mismo día por la noche Uruguay se enfrentaba a Ghana en un partido que se presuponía fácil para la celeste, pero que dominó Ghana con algo más de posesión y con bastantes más disparos a puerta. La selección africana se adelantó en el tiempo añadido de la primera parte y Forlán empató en el minuto 55 de la segunda. En ese momento se equilibró el partido hasta la prórroga. Sin embargo, Ghana dispuso de una ocasión clarísima en los últimos minutos de partido, que el delantero Suárez sacó de la portería con la mano, viendo la tarjera roja directa y provocando un penalti en el último minuto. Para desgracia de Ghana, que tenía en sus pies la ocasión histórica de llegar a una semifinal, Gyan reventó el travesaño en el primer penal que erraba en la competición. En la tanda de penaltis, Uruguay acabó imponiéndose por 4-2. De ese modo quedaba emparejada con Holanda en una de las semifinales. El 3 de julio el primer partido del día enfrentaba a Argentina y Alemania. Y lo que se suponía que sería un encuentro muy disputado (eran dos de las selecciones más fuertes y que mejor impresión habían dejado en los partidos anteriores), se convirtió en un recital en el que Alemania venció por 4-0 humillando a Argentina y en especial a Maradona, que declaró tras el partido: “Teníamos todo estudiado, las marcas definidas y en el primer centro nos hacen un gol. Desde ahí empieza otro partido. Creo que les facilitamos la pelota y Alemania en ventaja empezó a tener ideas que no había tenido antes. El equipo jugó bien, aunque no tuvo la frescura necesaria para convertir". La Mannschaft salía tremendamente reforzada del encuentro y daba la sensación de ser la más fuerte del campeonato hasta ese momento. El partido de Paraguay contra España fue un ejemplo claro de cómo jugaron casi todos los equipos contra España: muy bien armados en defensa, con buenas coberturas, intentando salir a la contra, dejando la posesión del balón a España pero tratando de ahogar su centro del campo. Así, la mayoría de ocasiones corrieron a cargo de España, pero con escaso acierto ante la portería, una constante de la selección a lo largo del campeonato. Sólo dos penaltis rodeados de polémica dieron al partido unos minutos verdaderamente frenéticos. En el primero, pitado en contra de España, Iker Casillas detuvo el balón con gran seguridad. Apenas tres minutos después, España tendría la oportunidad de adelantarse en el marcador. Se marcó el penalti pero el árbitro mandó repetir el lanzamiento. Xavi Alonso erró en su segundo intento, por lo que el partido continuaba empatado. Así se mantuvo tras sendos sustos hasta el minuto 83, cuando David Villa marcó el gol que daría el histórico pase para semifinales, tras una jugada en la que el balón golpeó hasta tres veces en los palos de la portería paraguaya. Con esta victoria la afición española comenzó a creer realmente en llegar a la final. Ya se había hecho historia alcanzando las semifinales, pero ahora tocaba soñar con la Copa del Mundo. España quedó emparejada con Alemania en la otra semifinal (selección ante la que ganó la Eurocopa 2008).Ya sólo quedaban dos partidos para que se cumpliera el sueño de todo un país… LAS SEMIFINALES Sólo cuatro equipos quedaban en competición y será en las sedes de Ciudad del Cabo y Durban donde se jugarán el Uruguay-Holanda y el Alemania-España los días 6 y 7 de julio, respectivamente. Holanda se adelantó en el primer partido en el minuto 18 gracias a un golazo lejanísimo del lateral Gio. Forlán empató al filo del descanso. Fue una segunda parte muy intensa y no fue hasta el minuto 70 y 73 cuando Holanda dio un vuelco al partido a su favor, con dos goles en 3 minutos. Sin embargo, un gol de Pereira para Uruguay daba esperanzas a los uruguayos, que contaron con un tiro libre al borde del área cuando el partido estaba prácticamente terminado, y que Diego Forlán mandó al larguero. De este modo, Holanda conseguía alcanzar su tercera final en la historia de los mundiales. Al día siguiente se enfrentaron en la otra semifinal los dos finalistas de la última Eurocopa (Alemania y España), en la que los analistas llamaron la final anticipada, debido al buen juego desplegado por ambas selecciones durante el campeonato y la fase de clasificación. Alemania fue la única selección que no varió su juego para parar a la selección española. Confió en su defensa bien organizada, pero también en la elaboración de su juego de medio campo, a pesar de no contar con su joven estrella y revelación del campeonato, Mueller, por sanción. Su problema fue que la selección española iba teniendo posesiones más largas que las alemanas, aprovechando su superioridad técnica en el desplazamiento del balón, y sus llegadas tenían cada vez más peligro. El partido estaba empatado hasta que en un córner sacado por Xavi Hernández, en el minuto 73 de partido, el defensa Carles Puyol subía a rematar desde segunda línea y tras un salto en el punto de penalti consiguió un remate ante el que nada pudo hacer el portero alemán. La euforia se desató en la celebración de los jugadores y obviamente en toda España, que vio como después de controlar el partido contra una selección tan fuerte como la alemana, se conseguía batirles por alto y a balón parado, algo imposible de imaginar ni en las previsiones más optimistas. España siguió controlando el partido y defendiendo los balones largos, con los que Alemania trató de encontrar sin éxito el empate en los últimos minutos. Con el pitido final comenzaba la pena de Alemania, que veía cómo en dos años el combinado español la había alejado del triunfo, y la explosión de alegría en España el día de San Fermín, que veía a su selección alcanzar por primera vez en la historia una final en el mundial, demostrando su mejor juego precisamente en ese partido, lo que dio alas a la afición para creer que se podía ganar este título tan prestigioso y codiciado en el mundo del fútbol. TERCER Y CUARTO PUESTOS Puerto Elizabeth acogió la final de consolación entre Uruguay y Alemania el día 10 de julio. En ella, el delantero alemán Miroslav Klose tuvo ocasión de igualar o superar al mítico Ronaldo como máximo goleador en los mundiales, pero un episodio de gripe hizo que el entrenador lo dejara fuera de la alineación. En un partido lleno de alternativas y con emoción hasta el último suspiro, Alemania consiguió vencer a la celeste por 2-3 con un gol de Sami Khedira en el minuto 83 de partido. El seleccionador uruguayo, Óscar Tabárez, analizó así el encuentro en la rueda de prensa: “Fallamos mucho en las áreas, y eso en el fútbol se paga. En la disputa del juego, por el contrario, dominamos en varios momentos. No podíamos venir a jugar tomando sólo precauciones defensivas. Arriesgamos y perdimos, pero dejamos una gran imagen. Lo más importante de este torneo es que nos damos cuenta de que no estamos tan lejos. Podemos aspirar a hacerlo todavía mejor en el futuro”. Así pues, Alemania se hizo con el tercer puesto en el mundial, regresando a casa sabiendo que una nueva generación de jugadores, además de los surgidos en la anterior Eurocopa, estaría en disposición de volver a ganar títulos para su país. Puede que en la próxima Eurocopa, o incluso en el Mundial de Brasil 2014. Mientras, Uruguay se fue confiado con el juego desplegado, sabiendo que fue la única selección americana en llegar hasta allí. Circunstancia de la que no podían presumir Argentina ni Brasil, claramente más favoritas antes del mundial. LA ANSIADA FINAL Llegó el día más esperado por cualquier profesional o aficionado al fútbol, que es el día de la final. Esa final en la que un equipo consigue que todo el mundo mire hacia él en el momento de la victoria, y que durante cuatro años se le reconozca como rey de este deporte. Es, sin duda, uno de los eventos en directo más seguidos en todo el mundo simultáneamente. España salió a hacer el juego que llevaba practicando durante todo el campeonato, mientras que la selección holandesa varió su esquema de juego tradicional y trató de parar a España con faltas y con salidas al contraataque, confiando en la velocidad de jugadores como Robben y Sneijder. Gracias a esa estrategia, consiguieron nivelar la balanza del partido, sacando por momentos a España de su juego, parando el encuentro y tratando de desestabilizar a su rival. Ambos equipos dispusieron de oportunidades para marcar durante los 90 minutos, pero ninguno de ellos lo consiguió. Así se llegó a la prórroga. España continuó empujando, queriendo hacerse con el partido, mientras Holanda aguantaba los envites de la selección con lo que podía, que en varias ocasiones fueron faltas, lo que provocó la expulsión de Heitinga. Cuando sólo faltaban 4 minutos para llegar a los penaltis, y los corazones de todos los españoles estaban al borde del infarto, un pase de Cesc Fábregas llegaba a Andrés Iniesta, que tras controlar el balón chutó una potente volea ante la que el portero holandés no pudo hacer nada. El éxtasis se desató en el campo, gradas, puestos de comentaristas españoles, y en todos y cada uno de los puntos de la geografía española. La gente salía por las ventanas a gritar el gol y se encontraba al vecino de enfrente justo en la misma situación. Sin duda, una explosión de alegría colectiva que ponía fin a muchos años de expectativas frustradas. Minutos después, Iker Casillas levantaba la preciada Copa del Mundo entre la piña que formaba la selección, una imagen que reflejaba perfectamente el paso y la actitud que el equipo había tenido durante todo el mundial. Sin duda, fueron unos minutos de catarsis colectiva, en los que la práctica totalidad de los españoles (en España y el resto del mundo), así como los seguidores de la selección en todo el globo, vieron cumplido un sueño que parecía imposible. EL EQUIPO Sin duda, los protagonistas de esta gesta han sido los jugadores y el cuerpo técnico. Con menos polémica que en otras ocasiones, Del Bosque convocó para el mundial a los siguientes 23 jugadores, que pasarán a la historia como los primeros campeones del mundo españoles:
De este modo, seis jugadores de la selección han sido seleccionados por la FIFA para su once ideal tras el campeonato: Casillas, Sergio Ramos, Puyol, Xavi, Iniesta y David Villa, lo que supone una muestra del buen juego desplegado por el equipo durante el mes de competición. Al margen de los jugadores, cabe destacar a Vicente Del Bosque al frente del equipo técnico. El seleccionador ha sabido reforzar al equipo que ganó la pasada Eurocopa, hacer los cambios oportunos en cada partido y mantener la ambición de los jugadores tras una temporada llena de partidos. Es una persona tremendamente humilde, seria y serena. Relativiza mucho el éxito de la selección, pues sabe que es algo pasajero, y ya está trabajando para la clasificación de la próxima Eurocopa. Sabe escuchar a los jugadores y a sus asistentes, y es otro de los grandes responsables del triunfo de la selección, a pesar de que él diga lo contrario. Es uno de los entrenadores más productivos del fútbol mundial en cuanto a títulos. Pero no está solo, sino que tiene un equipo técnico a su cargo digno de mencionar, ya que apenas se suele hablar de ellos: Toni Grande: es el fiel escudero de Del Bosque. Le ha acompañado es casi todas sus aventuras deportivas, además de ser compañero y amigo desde la etapa en que coincidieron en el Real Madrid, primero como jugadores y luego como parte del cuerpo técnico. Es el encargado de manejar los aspectos técnicos y tácticos del equipo, y de trasladar esas ideas a los jugadores. Es el auténtico consejero del entrenador. José Manuel Otxotorena: es el entrenador de porteros de la selección desde el año 2000 y ha visto pasar a muchos por ese puesto. En este mundial le tocaba lidiar con el líder Casillas y con los aspirantes a debutar en el mundial, Reina y Valdés. Ha conseguido un magnífico ambiente entre ellos a pesar de las rivalidades. Javier Miñano: es el preparador físico y también acompañó a Del Bosque en su etapa madridista. Es una de las personas que más conocen los secretos de la condición física en el país y ha conseguido un estado de forma más que aceptable en los jugadores de cara al mundial, lo que se demostró en la prórroga de la final. LA BATALLA DE LAS MARCAS Al margen de lo meramente deportivo está el negocio del deporte, del fútbol en este caso. Y es que un evento tan globalizado como lo es un mundial atrae a las marcas, que no dejan pasar la oportunidad de llegar a los casi 5.000 millones de espectadores que genera un evento de este tipo. La más visible es la batalla de patrocinios e inversiones que libran las principales marcas deportivas para vestir a las selecciones con sus productos. En esta lucha los principales contendientes son tres: Adidas, Nike y Puma. La alemana Adidas es la única marca deportiva que se encuentra en el reducido número de socios de la FIFA, acuerdo que garantiza el máximo nivel de asociación y derechos universales en varias competiciones ligadas con la federación, junto a Coca-Cola, Sony, Visa, Hyundai y Emirates Airlines. Pertenecer a este selecto grupo de marcas asociadas con la FIFA otorga una posición privilegiada en los eventos organizados por ésta (en el caso del mundial viste a los árbitros y voluntarios, tiene vallas publicitarias en los estadios, etc.), pero también supone un desembolso importante, que oscila entre los 100 y los 200 millones de euros hasta 2014. Al margen de este patrocinio, la marca teutona también es la que viste a un mayor número de selecciones nacionales en este campeonato (12), entre ellas a Alemania, Argentina o España, mediante otra serie de acuerdos millonarios con los que la marca trata de obtener su máxima visibilidad, además de un campeón del mundo asociado a ella. Por suerte para Adidas, finalmente fue España la vencedora del torneo, con lo que su fuerte apuesta se vio recompensada en términos de visibilidad publicitaria. Aunque las selecciones no suelen cambiar la marca que les viste a corto y medio plazo, sí que los resultados en este tipo de competiciones condicionan las negociaciones para actualizar estos contratos de patrocinio deportivo, por lo que España sin duda mejorará sus condiciones de cara al próximo mundial, mientras que selecciones como Francia (que además ha tenido una fuerte polémica en el seno de su selección) verán muy probablemente cómo sus contratos se renegocian a la baja. No cabe duda de que este tipo de inversiones son las que han hecho posible que Adidas sea la marca líder en artículos relacionados con el fútbol en todo el mundo. Mención aparte merece la americana Nike. Es la marca líder en ventas de artículos deportivos en general, y su inversión en publicidad en este mundial ha sido mayor que la de Adidas (queriendo mitigar, probablemente, el hecho de que no era patrocinador oficial). Nike ha vestido a nueve selecciones en este campeonato, entre ellas Brasil, Holanda y Portugal, y ha hecho una inversión publicitaria de unos 115 millones de euros (30 más que Adidas en dicho concepto) para asegurarse la máxima visibilidad posible durante el campeonato. Pero a pesar de contar con estrellas mundiales en sus anuncios, como Cristiano Ronaldo, Rooney, Robinho, etc., el devenir del campeonato hizo que la mayoría de los jugadores de su anuncio estrella para el mundial –Write the future– cayeran eliminados en las primeras rondas, con la consecuente pérdida de credibilidad para la marca y sus productos. Al final, todo es una apuesta millonaria. Una apuesta que cotiza en función de los resultados hasta el mundial, pero que nadie es capaz de prever, puesto que si algo caracteriza al fútbol (y a cualquier deporte) es la imposibilidad de aventurar los posibles resultados finales. Como mal menor, la marca americana consiguió tener a Holanda en la final, convirtiéndose ésta en una final entre las diferentes insignias, en la que Adidas volvió a salir vencedora gracias a la selección española. La tercera en discordia es Puma, la marca hermana de Adidas que, a pesar de vestir sólo a 6 selecciones en este mundial, consiguió hace cuatro años que su equipo, Italia, se proclamara campeón del mundo. Viste a la mayor parte de selecciones del continente africano, además de a Uruguay y Suiza. Con suerte, y tras el fracaso de Italia en el mundial, ha conseguido situar a uno de sus equipos en la final de consolación por el tercer puesto, con lo que ha conseguido estar presente en todas las rondas del campeonato y casi hasta el último día. Otras cinco marcas deportivas se reparten al resto de equipos de la cita mundialista. La marca londinense Umbro puso todas sus expectativas en la selección de Inglaterra, por cuyo patrocinio paga 50 millones de dólares al año. Por dos millones de dólares anuales, la firma española Joma patrocinó a Honduras, mientras que la china Erke lució en la equipación de Corea del Norte, cuyo patrocinio le cuesta 7 millones de dólares anuales. Le coq Sportif, mítica marca francesa, vistió a Argelia y la chilena Brooks al equipo de su país. Sin duda, se trata de una batalla económica y de marketing al margen de lo deportivo. Pero las victorias y derrotas de las selecciones condicionan los contratos de patrocinio. También el juego exhibido, por lo que la selección española –considerada, de forma unánime, el mejor equipo del campeonato– ha aportado un valor añadido a la marca Adidas, a la vez que ha disparado sus ventas en todo el mundo, sobre todo en España. Y es que, al margen de los meros resultados de los partidos, están en juego multitud de ilusiones y estados de ánimo de los seguidores de cada selección. Y en los tiempos de crisis en los que estamos, la confianza es el bien más preciado. El banco holandés ABN-AMRO elaboraba un informe con motivo del partido Alemania-España, por poner un ejemplo, en el que indicaba que incluso las bolsas estaban pendientes del resultado del encuentro. Y es que, según los analistas, el ganador de dicho partido vería aumentado el PIB de su país en 0,7 puntos, mientras que el perdedor lo vería reducido un 0,3 debido a diversos factores, como son la variación en el gasto interno del país, la visibilidad del mismo en todo el mundo, etc. EL OTRO MUNDIAL Si tenemos que elegir a los protagonistas del mundial fuera de los terrenos de juego, y echamos un vistazo a las noticias relacionadas con el campeonato de las últimas semanas, no cabe duda que los grandes protagonistas han sido las vuvuzelas, el pulpo Paul y las redes sociales. En el caso de las vuvuzelas, una especie de trompeta utilizada generalmente en eventos deportivos, su protagonismo vino justamente tras el partido inaugural y se prolongó durante todo el campeonato. El poder sonoro de este instrumento, unido a la enorme cantidad de ellos repartida o comercializada en las diferentes sedes mundialistas, ha estado presente en todos los partidos del mundial en mayor o menor medida, llegando incluso a causar cierto malestar debido a que, en ocasiones, creaba verdaderos ambientes insufribles tanto para los jugadores como para los propios espectadores de los encuentros. No cabe duda de que la FIFA tomará medidas a este respecto de cara al futuro, ya que si bien son un apoyo para los aficionados a la hora de dar ánimo a sus equipos, también acaparan demasiada atención tanto de los espectadores como de los propios futbolistas, que en más de una ocasión se han quejado de los problemas que generan durante el transcurso del partido. Hasta tal punto llegó la fiebre de las vuvuzelas, que Youtube –el mayor servicio de reproducción de videos del mundo– incluyó un botón en cada uno de sus videos durante el mundial, gracias al cual podíamos escuchar el ambiente mundialista de las vuvuzelas en cualquier video colgado en este portal. De igual modo, centenares de televisiones en todo el mundo se han hecho eco de la capacidad sonora de dicho instrumento, ya que por una parte impedía el trabajo de los periodistas encargados de narrar los partidos, a la vez que hacía menos agradable el visionado de cualquier partido por parte del espectador. Mención aparte merece el protagonismo ganado a pulso por el ya por todos conocido pulpo Paul, cefalópodo que vive en un acuario alemán y que durante los últimos meses ha venido pronosticando los resultados de su selección. Sin embargo, y según iba avanzando la competición, fue tal su tasa de acierto (del cien por cien en el mundial), que los medios y redes sociales se hicieron eco de su existencia y sus últimos pronósticos llegaron a ser emitidos en directo por varias televisiones del mundo. Así, amplió sus pronósticos a partidos donde no jugaba su selección, como es la final, donde también acertó la victoria de España. Su repercusión ha sido tan grande, que hasta políticos importantes han hecho comentarios y bromas respecto de sus capacidades. Los protagonistas anteriormente mencionados han visto acrecentada su popularidad gracias a las redes sociales, otro espacio donde se ha vivido el mundial de una manera completamente nueva. Tanto el célebre pulpo como las ruidosas vuvuzelas han sido protagonistas de muchos de los grupos y comentarios vertidos en redes sociales como Facebook o Twitter. Las cuatro principales páginas de Facebook sobre el pulpo Paul, sólo en español tienen más de medio millón de seguidores, mientras una gran mayoría de los internautas de estas redes han comentado de una u otra forma las predicciones de este particular cefalópodo. Con las vuvuzelas sucede lo mismo: una gran cantidad de usuarios han expresado su pasión o su odio ante tan ruidoso instrumento, con cerca de un millón de usuarios adscritos a diferentes grupos o páginas de esta red social. En lo que respecta a España, una de las polémicas más aireadas en los medios y que más morbo suscitó fue la relación que mantiene el portero de la selección española, Iker Casillas, con la periodista de Tele 5 encargada de cubrir el evento, Sara Carbonero. Diferentes sectores de la prensa española, encabezados por el diario El Mundo, se lanzaron desde el principio del mundial a una campaña de críticas ante la curiosa situación de que mientras el guardameta defendía la portería española, la periodista permanecía a pie de campo narrando desde allí las vicisitudes del partido. Aunque los protagonistas han querido permanecer al margen de esta polémica, que ha hecho correr ríos de tinta en los medios sensacionalistas, sí que hubo cierta reivindicación por parte del portero, que tras ganar el mundial y en un visible estado de emoción personal, se lanzó a besar a la periodista cuando ésta trataba de entrevistarlo tras la final para que le contara sus sensaciones en directo recién ganado el preciado título. Como no podía ser de otra forma, si antes de estos hechos ya existían numerosos grupos en Facebook que reivindicaban dicha muestra de afecto entre los dos jóvenes, su número no hizo sino acrecentarse. Es decir, las redes sociales se han hecho eco de los hechos –cuando no los han propiciado activamente– más significativos del mundial, como las salidas de tono en las declaraciones de Maradona, la patada en el pecho de DeJong a Xavi Alonso en la final del mundial, la polémica en el seno de la selección francesa entre Anelka y Domenech, etc. En un terreno digamos que más formal, cabe comentar que la mayoría de las selecciones participantes tenían su página oficial en Facebook, a través de la cual publicaban las noticias de sus selecciones al minuto. En el caso de España, hay que dar una mención especial al responsable de prensa de la selección, Gaspar Roseti, que fue colgando videos durante los encuentros con sus impresiones sobre el desarrollo de los partidos, así como en los entrenamientos y ruedas de prensa de la selección. LA AFICIÓN Si por algo se ha caracterizado la selección española de fútbol es por contar con una de las aficiones más activas y apasionadas del mundo. En ocasiones, quizás demasiado para las posibilidades reales que hemos tenido en anteriores competiciones. Pero de algún modo es el corazón que empuja al equipo, a veces cerca, a veces en la distancia. En cualquier caso, siempre es la primera de la que se acuerda el equipo en los momentos de victoria. Si alguien representa perfectamente al aficionado español, su pasión y su compromiso con la selección, ése es Manolo “el del Bombo”, personaje entrañable donde los haya, que ha seguido por todo el mundo a la selección española en partidos oficiales, amistosos, etc., y que se ha ganado por derecho propio el calificativo de jugador número 12 de la selección. Tuvo que abandonar Sudáfrica por una fuerte gripe, pero consiguió llegar a tiempo para la histórica final. Su historia es verdaderamente emotiva. Hasta hace relativamente poco tiempo, se ha debido pagar de su bolsillo todos y cada uno de los desplazamientos que ha tenido que hacer para seguir a la selección, lo que provocó en un determinado momento una grave crisis económica y familiar para este regente de un bar en Valencia. Toda una historia de sacrificio personal por animar a su país. Por suerte, en la actualidad cuenta con el patrocinio de varias marcas y con el respaldo de la Federación Española de Fútbol. Es, sin duda, el aficionado más mediático de España. Y es que cualquier seguidor español tiene algo de Manolo, algo de sacrificio personal con tal de estar ahí cerca de la selección, animando pese a quién pese, en los buenos pero sobre todo en los malos momentos. Así es como hemos crecido la mayoría de los españoles, viendo los partidos de la selección por la tele, con Manolo animando desde la grada. Por suerte para todos los aficionados españoles, corren buenos tiempos para seguir a la selección. Por fin ha llegado el momento de recoger todas esas frustraciones por derrotas pasadas y disfrutar de las victorias presentes. Y ha sido durante este mundial, y la pasada Eurocopa, cuando por fin la afición española se ha conseguido sacar esa espina que una y otra vez nos obligaba a decir aquella frase de “jugamos como nunca y perdimos como siempre”. Desde el primer partido, a pesar de la derrota, la afición española se ha volcado con la selección: en sus casas, en los bares, en las calles… Pero sin duda, lo que más ha sorprendido e impactado ha sido cómo en las diferentes ciudades, donde se han colocado pantallas gigantes para seguir el partido, las calles y plazas se han llenado de miles de aficionados que buscaban vivir ese momento rodeados del resto de la afición, mostrando en la distancia a los jugadores que también es un gran equipo como ellos. La zona habilitada en Madrid para ver los partidos al lado del Santiago Bernabéu se quedó pequeña en cuanto superamos la ronda inicial, y se tuvo que acondicionar una calle entera al otro lado del estadio para que el resto de seguidores pudieran ver los siguientes encuentros. Cada partido acudían más aficionados de todas partes de España para unirse en esa catarsis colectiva que se producía cuando España marcaba gol. Y es que, a pesar de que gran parte de la afición no pudo viajar para mostrar su apoyo a la selección en Sudáfrica, debido a la distancia y a la crisis que azota al país, se concentró para alentarla desde aquí con toda su pasión. Llegó la final y para ella se habilitó una zona extensísima de pantallas, baños públicos y demás infraestructuras propias de un festival desde la Plaza de Cibeles hasta la Plaza de Colón en Madrid. Nadie se atrevió a dar cifras exactas de la gente que se lanzó a la calle tanto el día de la final, como al día siguiente cuando la selección dio un recorrido por la capital para celebrar junto a la afición el título conseguido y mostrárselo, pero como testigo de varias de las manifestaciones más populosas de la capital durante los últimos diez años puedo asegurar que nunca había visto nada igual. La bandera, que solía relacionarse con los sectores reaccionarios de la sociedad española y con la gente de derechas, se ha convertido en el símbolo de la unidad del país en torno a un equipo y en torno a un deporte, a pesar de que algunos responsables políticos de Cataluña y País Vasco se han esforzado en demostrar una falsa indiferencia por la selección y sus triunfos. EL FÚTBOL Y LOS MODELOS DE ACTITUD COLECTIVA Para terminar este reportaje sobre el Mundial de Fútbol, y tras hablar de cómo la afición ha vivido esta histórica victoria, quisiera detenerme un poco a valorar cómo puede cambiar esta victoria ciertos planteamientos tremendamente arraigados en la cultura española. No hace falta irse al extranjero para saber que la actitud vital de este país es diferente a casi cualquier otra nación del mundo, a excepción de algunos estados caribeños. Si por algo se caracteriza España, desde los tiempos de la novela picaresca, es por una forma de ser que nos define como una comunidad que trabaja para vivir y no vive para trabajar. Más aún actualmente, cuando la cáncer de la corrupción y la carcoma del amiguismo, tan arraigados en nuestra sociedad, han hecho perder valor al trabajo; al trabajo bien hecho. Pocas personas creen firmemente que con su esfuerzo y dedicación pueden llegar a ocupar una posición acorde, sino que ello depende más de otros factores como los clásicos “enchufes”, de oportunidades temporales (popularmente conocidas como “pelotazos”), etc. No cabe duda de que los modelos de comportamiento que vemos en la sociedad, sobre todo cuando son muy prolongados en el tiempo, configuran de algún modo nuestro sistema de valores y de comportamientos. Y en este caso, las élites –ya sean políticas, deportivas, culturales, etc.– no suelen ser un buen espejo en el que mirarse y reflejarse, aunque por desgracia lo acaban siendo. En el mundo del deporte pasa exactamente lo mismo. ¿Cuántas veces hemos visto ganar partidos injustos? Todos recordamos el codazo a Luis Enrique en Estados Unidos 94, por poner un ejemplo. Y es que el deporte no es ajeno a los males que comentábamos antes, que tampoco son algo endémico de España. Pero en este Mundial, al margen de los muchos errores arbitrales que se han producido, ha acabado ganando el mejor equipo. El que traía una mejor propuesta de juego, con menos violencia, jugando y dejando jugar. Creo que, de algún modo, es el final feliz que suele aparecer en los cuentos y películas, pero que rara vez sucede en la vida real. Es por eso que me conmovieron las palabras de Del Bosque cuando dijo la frase con que arrancaba este reportaje: “No se trata sólo de la victoria, sino de cómo se consigue”. Y es que se puede pasar a la historia de muchas maneras, y no todas son honestas. Se pueden crear ejemplos de comportamiento, y no ser siempre buenos a pesar de lograr los resultados esperados. Pero en este caso, y quizás dejándome llevar por la euforia propia de la victoria, creo que ha sido perfecta. Todo el equipo –jugadores y cuerpo técnico– ha demostrado, uno a uno, dosis de humildad increíbles, antes y después de conseguir la victoria. La selección ha respetado a cada uno de los rivales a los que se ha enfrentado, antes y después de cada partido, y ha sabido ganar como tan acostumbrados y enseñados estábamos todos a perder. Creo sinceramente que ha merecido la pena esperar tanto tiempo para ganar este Mundial. Porque a pesar de no haber hecho muchos goles, a pesar de los nervios y de la igualdad de cada partido, y a pesar de ciertas reglas del fútbol que no lo hacen siempre justo, hemos ganado con contundencia, con buen juego, con fair play y con la humildad suficiente como para saber que tendremos que trabajar muchísimo si queremos volver a estar ahí. Me parece que es un buen modelo y espero que haya calado en todos los españoles que han salido a las calles a celebrarlo, que lo adoptemos en nuestra vida diaria. Y es que, lo queramos o no, como animales sociales que somos siempre vamos a funcionar mejor si actuamos así. Como un
equipo.
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