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GERMÁN SÁENZ DE SANTAMARÍA, GINECÓLOGO “Las leyes, en lo posible, deben adecuarse a la realidad social que pretenden regular” Por MARÍA UZQUIZA Germán Sáenz de Santamaría, reconocido ginecólogo, vuelve a la actualidad tras la aprobación de la nueva Ley del Aborto. Médico de 62 años, continúa ejerciendo su labor profesional en la Clínica Ginecológica Dr. Germán Sáenz de Santamaría, en Málaga. Ingresado en prisión en 1986 por practicar abortos, sigue estando orgulloso de haber ayudado a miles de mujeres a interrumpir su embarazo. Nació en Totanés (Toledo), continuó sus estudios en Madrid, para luego acabar medicina con 22 años, aprobando cuarto, quinto y sexto en un solo curso. Trabajó en Alemania hasta 1975 como médico de cabecera, y cuando volvió se centró en su carrera. Está casado y tiene dos hijos. En 1981 abrió la clínica y desde entonces comenzó a practicar abortos. En 1986 fue detenido tras una operación policial que llevó a la cárcel a más de 30 personas. Está muy orgulloso de su paso por prisión y tiene claro que no hizo nada malo, sino ofrecer a las mujeres un derecho que las demás mujeres tenían en el extranjero. Tras la reforma de la Ley del Aborto aprobada por el Parlamento, acudimos a Germán Sáenz de Santamaría para que nos dé su opinión. PREGUNTA.– ¿Cree que la reforma de la Ley del Aborto en España era necesaria? RESPUESTA.– Las leyes, en lo posible, deben adecuarse a la realidad social que pretenden regular. De hecho, en España se funciona como una ley de plazos desde hace muchos años, con independencia de que determinadas y puntuales acciones judiciales pudieran hacer pensar lo contrario. P.– ¿Se acortan los plazos para abortar o se expanden? R.– De hecho, nada cambiará en el primer trimestre; es decir, hasta la semana 14ª de gestación. Sin embargo, dejará bien claro que el límite para el aborto es la 22ª semana de gestación. Con la anterior legislación, en contra de lo que se afirma, el límite era igual. Sólo era imprecisa la Ley. El aborto es un delito que está despenalizado sólo en tres supuestos: violación (hasta las 12 semanas), malformación fetal (hasta las 22) y grave riesgo para la salud física o psíquica de la madre (sin plazo). Sin embargo, sorprendentemente, Germán Sáenz fue condenado en 1991 por practicar un aborto a una joven forzada sexualmente por un familiar. P.– Se propone que en las primeras 14 semanas de gestación el aborto sea libre. Algunas asociaciones pidieron que sean 20. ¿Qué diferencia hay? R.– En principio ninguna, ya que en ambos casos los fetos son inviables fuera del seno materno. Sin embargo, este plazo –es decir, a partir del cual sólo se puede hacer una IVE (Interrupción Voluntaria del Embarazo) tras indicación médica– sí tiene en cuenta un matiz muy importante. Si consideramos como un valor absoluto la vida desde la fecundación, sería un pecado o delito, desde ese momento y en cualquier circunstancia. Por el contrario, si prevalece la voluntad de la mujer de manera absoluta, nos llevaría al derecho antiguo romano, en el cual el pater familia conservaba el derecho a matar e incluso vender como esclavo a un hijo, sin más base que su libérrima decisión. Ambas visiones son sincrónicas, ya que consideran un valor absoluto uno u otro en todo momento. La solución diacrónica entiende que es un flujo desde la plena libertad de la mujer, hasta el pleno derecho a la vida desde la 23ª semana para el feto, con una fase intermedia de conflicto de intereses, desde la 14 a la 23 semanas, en que no hay un valor absoluto para ninguna de las dos partes, pero sólo en causas tasadas, de verdadero riesgo para la salud de la madre, se puede privar del derecho a la vida del nuevo ser. P.– ¿Cuándo es viable un feto? R.– Al nivel actual de conocimientos de la ciencia médica, un feto sano de 23 semanas de gestación tiene una posibilidad de supervivencia de un 50 por ciento. Cierto que siendo frecuentes las lesiones cerebrales importantes... P.– En la nueva Ley consta que se podrá abortar hasta la semana 22 del embarazo por problemas en la salud psicológica de la madre. ¿No se podría interpretar como que se va a “tolerar o expandir” el aborto libre hasta este periodo? R.– En estos momentos, y por imprecisión de la Ley hasta ahora vigente, de hecho se estaban haciendo abortos de hasta 28-29 semanas, que son fetos que ya sobreviven con un 90 por ciento y un alto grado de salud. Por ello, con esta nueva regulación se va a acabar con esta situación. Según declaraciones de la vicepresidenta del Gobierno, se aplicará el Código Penal a quien no cumpla las normas establecidas. La nueva norma castigará a quien practique abortos sin contar con los informes preceptivos, a quien lo haga en un centro no autorizado, y a quien consienta o practique un aborto más allá de las 22 semanas de gestación fuera de los supuestos extraordinarios previstos en la Ley. De la Vega ha subrayado, no obstante, que la reforma no incluye pena de prisión para la mujer. P.– ¿Cuál es el nivel de inseguridad jurídica actual para el médico que practica abortos en España? R.– En teoría muy alta, de hecho mínima. Hace muchos años no tenemos ni un solo caso de juicio, y menos de condena. P.– ¿Qué imagen piensa que se da de las clínicas y los médicos abortistas desde los medios de comunicación? R.– Depende de los medios, si están a favor o en contra. Los que están a favor pasan; sin embargo, los contrarios sí se centran mucho en desacreditar a estos profesionales. P.– ¿En qué medida cree que influirá esta Ley en el desarrollo de la situación social y jurídica de la mujer? R.– La reforma legislativa dignifica a la mujer, pero en nada cambia en cuanto al disfrute de la posibilidad de abortar. P.– ¿Qué papel juegan los métodos anticonceptivos y su correcta difusión dentro de esta Ley? ¿Cómo es de buena la educación sexual en España? R.– La falta de uso de métodos anticonceptivos fiables, en estos momentos, no es un problema de oferta sino de demanda. Es decir, saben que existen pero no se usan, a pesar de que se podrían conseguir sin problemas. En estos momentos ninguna ley va a cambiar mucho las cosas: son comportamientos muy profundamente condicionados y de muy lenta evolución en el desenvolvimiento de la colectividad. Por lo que respecta a la educación sexual, sucede lo mismo: la fuente de información es ilimitada. Si no se adquiere ese conocimiento es, simplemente, porque no quieren. Otra cosa es el aspecto formal de dar esta materia en la escuela. También sabemos que el tabaco, el sobrepeso y el sedentarismo es muy negativo. Y no en uno, sino en los tres errores, incurre una proporción de la población adulta del 60-70 de nuestro grupo social... P.– Uno de los aspectos más polémicos de la nueva Ley del Aborto es la opción de las mujeres de 16 años para abortar sin el consentimiento de sus padres en casos concretos. ¿Cuál es su opinión? ¿Es una edad suficiente para esta decisión? R.– Está claro que es una edad suficiente, las mujeres son perfectamente conscientes de sus decisiones. No es necesario que se vean obligadas a decírselo a sus padres si quieren abortar, son libres. P.– Usted habla siempre de mujeres. Pero, en realidad, ¿con 16 años no son más bien niñas? R.– Da igual que se tengan 16 que 40, son mujeres... P.– Trece expertos juristas, ginecólogos, representantes y técnicos de los ministerios de la Presidencia, Justicia y Sanidad asesoraron al Gobierno con vistas a la elaboración de la nueva Ley del Aborto. Entre los cuáles no se encontraba usted. ¿Tuvo alguna proposición para formar parte de dicho equipo? R.– La verdad es que no. P.– De haberla tenido, ¿hubiera aceptado? R.– No creo. He estado luchando muchos años por unos derechos fundamentales, y en mi vida he tenido que pagar por ello. Ahora quizá sea mayor, que no quiere decir que mis principios hayan cambiado. P.– Un dato curioso en todo esto es que de los más de 110.000 abortos legales en 2007, el 98 por ciento se realizaron en clínicas privadas. En 2010, y tras un cuarto supuesto de la nueva Ley, que incluye el bajo poder socioeconómico, la sanidad pública incrementará el número de abortos, ya que antes se encontraban fuera de la Ley. ¿Usted salió beneficiado de esta situación? R.– Para que engañarnos: ahora con la nueva Ley no sale rentable una clínica privada, pero en aquellos tiempos sí lo era. La posición de la Iglesia es muy clara, se opone totalmente al aborto. La Iglesia responde a la nueva Ley del Aborto comparándola con las políticas de protección de animales. La Conferencia Episcopal Española presentó una campaña en la que denunciaba que las leyes de este país demuestran más sensibilidad con los animales que con los humanos no nacidos. La clínica ginecológica Dr. Germán Sáenz de Santamaría actúa en Andalucía y, además del aborto, trata la ginecología, la planificación familiar y los servicios sanitarios. Los datos de Andalucía son interesantes y alarmantes. En ellos podemos ver cómo en el último ejercicio se han practicado 20.358 abortos y, de éstos, 20.349 se han realizado en 16 centros privados. Por lo tanto, únicamente once abortos se han hecho en la sanidad pública. Este dato es realmente revelador, ya que lo mismo sucede en el resto de comunidades.
El porcentaje de abortos crece un 10 por ciento cada año. Sorprende que no haya
disminuido, a pesar de que en 2001 se implantara la píldora del día después,
si bien con muchas trabas, dificultades y obstáculos para
conseguirla. Algunos de ellos se han allanado tras la reciente normativa que
libera de receta su adquisición, pero no se ha resuelto el problema
totalmente ante la resistencia de algunas farmacias a dispensarla, lo que se
agrava enormemente si la farmacia es única en la zona.
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Portada
Portadilla Nº Septiembre 2010 Reportajes
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