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MONCHO ALPUENTE, POLIFACÉTICO ESCRITOR, PERIODISTA Y CANTANTE “En la radio eres más tú, no hay filtros entre lo que se dice o se escribe, y lo que llega al receptor se puede (y se debe) improvisar” Por LAURA CONDE Moncho Alpuente nació en Madrid en 1949. Es escritor, periodista, autor teatral y cantante satírico. Moncho ha sabido combinar la excentricidad, la ironía y un riguroso lenguaje literario. Asimismo, esa genialidad para desarrollar múltiples facetas con tanta brillantez, reservada a unos pocos privilegiados, tiene su origen en uno de los barrios más polémicos de Madrid: Malasaña. Moncho Alpuente utiliza el humor para desenterrar viejas mentiras sobre la historia de España, como en su último libro: Grandezas de España: la historia más grande jamás contada con menos escrúpulos (Editorial Aguilar). Ha publicado doce libros, entre los que se encuentran: Hablando francamente (biografía de Franco); Sólo para fumadores; Versos Sabáticos (autobiografía de Dios); Bienvenido Farewell; Operación Gran Dragón… “Toda mi literatura ha sido un ajuste de cuentas y una venganza”, dice Moncho respondiendo al por qué de su visión crítica y satírica del mundo. “Realicé mis estudios de periodismo en la Escuela de la Iglesia de Madrid, pero la Universidad académicamente me aportó muy poco, porque tenía asignaturas muy absurdas que se centraban en el patriotismo y en la doctrina eclesiástica. Pero lo que sí recuerdo con entusiasmo es aquel ambiente cultural que existía en los alrededores, en aquellos cine-clubs que eran prácticamente clandestinos y que me iniciaron en la cultura musical”, rememora Moncho creó El País Imaginario, una revista en clave de humor satírico. Era una especie de suplemento crítico y a la par una parodia del diario que le acogía. Allí colaboraban muchos de los humoristas gráficos y literarios que se habían agrupado en la mítica revista Hermano Lobo, que así volvían a la palestra. En El País sigue escribiendo una columna semanal de opinión en la sección dedicada a la capital de España, donde realiza investigaciones de barrios y pueblos de Madrid, para rescatar el pulso de sus habitantes y lo que les preocupa, interesa o piensan de sus dirigentes locales, regionales y territoriales. Además publica reportajes ocasionales en El País Semanal. También escribe dos artículos semanales para la revista de información general Cambio 16. En la radio, en 1971 dirigió y locutó “Auto-retratos”, escribiendo también los guiones, en Popular FM. “Calles de Babilonia”, en Antena 3 (1982); “Madrid me mata”, en Radio El País (1983)… También colaboró con Fernando Delgado en “A vivir que son dos días” (Cadena SER 2000/01), donde actualmente ejerce la crítica de televisión. En televisión fue director en 1973 y 1974 del programa “Mundo Pop”, de TVE, y colaboró en infinidad de programas como “Popgrama” o “El peor programa de la semana”, que dirigía y presentaba el Gran Wyoming. Algunas de sus obras teatrales emblemáticas son, por ejemplo, Castañuela 70 y Castañuela 90, La Reina del Nilo y Tú no tienes la culpa Federico. Ahora, eso sí, la verdadera pasión de Moncho es la música. Formó su primer grupo a los 20 años, en 1969. Él es el letrista, el compositor y el cantante. El primero y más famoso de sus grupos, “Las Madres del Cordero”, con dos elepés: A beneficio de los huérfanos y la Niña tonta de papá rico. Otra de sus bandas fue “Desde Santurce a Bilbao Blues Band”, con un elepé muy famoso: Adelante hombre del seiscientos. El último grupo, “The Moncho Alpuente Experience”, está haciendo un nuevo proyecto junto con “El Gran Wyoming y El Reverendo”, grupo que versionó Al Vent, de Raimon. Están grabando El europeo, un CD-libro que mostrará la historia de España a través de temas llenos de humor y picazón. PREGUNTA.– ¿Cómo ha podido mantener durante más de 40 años ese espíritu crítico y revolucionario? RESPUESTA.– No sé si es un don o una maldición. Desarrollé el sentido crítico de niño, viendo las incongruencias de los adultos, padres y profesores. P.– ¿Por qué comenzó a dedicarse a la música? R.– Comencé con las letras. Las primeras canciones las escribí a los 14 años, cuando conocí a dos compañeros que tocaban la guitarra. P.– De todos los medios de comunicación en los que ha participado, ¿en cuál de ellos se siente más cercano a su público? R.– En la radio eres más tú, no hay filtros entre lo que se dice o se escribe, y lo que llega al receptor se puede (y se debe) improvisar. P.– Sigue colaborando en la radio, en la prensa escrita y en la música. ¿Por qué abandonó el teatro o la televisión? R.– No he abandonado nada, son los medios los que te abandonan a ti. Sigo escribiendo canciones y teatro. Hace dos años que estrené el último espectáculo (De perdidos... Alpuente, canciones y marionetas) en Segovia y Madrid (Colegio Mayor San Juan Evangelista), y las últimas actuaciones con el grupo (“The Moncho Alpuente Experience”) son de este verano. En televisión colaboro actualmente con el programa “Espejo Público” (Antena 3) y otros. P.– ¿Cómo cree que trasmite mejor sus ideas, en la literatura o en la música? R.– Siempre con la literatura. Para mí el periodismo y la canción forman parte de ella. P.– ¿Opina que la juventud española ha perdido el espíritu luchador y se ha convertido en conformista? R.– Es una falacia repetida desde los tiempos de la más remota antigüedad. La juventud rebelde e inconformista siempre ha sido una minoría o una moda. P.– ¿Cree que la sátira sirve realmente para la toma de conciencia, o cree que la sociedad y los personajes implicados la ignoran y la desprecian? R.– Desde el Arcipreste de Hita, Quevedo y El Quijote, por no hablar de Dickens o de Joyce, la sátira ha demostrado su eficacia. La sátira popular y anónima ha contribuido al cambio de la Historia y lo sigue haciendo. Ahí están, por ejemplo, los filmes de Michael Moore. P.– Ha realizado un camino tremendamente largo y tortuoso por todos los medios de comunicación. ¿No se ha ido decepcionando, con el paso del tiempo, al ver que aunque cambien las épocas y se “impulse” la libertad, continúan dirigiendo nuestras conciencias hacia la estupidez? R.– La decepción permanente es el origen de la mayor parte de mi obra y la cuna de mi escepticismo crítico. P.– ¿Le ha inspirado la música alguna vez para escribir alguna de sus novelas? R.– La música me acompaña más que me inspira cuando escribo... P.– ¿De cuál de sus obras, en cualquiera de las formas de expresión, se siente más satisfecho? R.– Cualquier obra de las que estoy escribiendo ahora (una novela y un musical). P.– Las tertulias políticas que tratan temas de actualidad con personajes relevantes de perspectivas opuestas, ¿ayudan a formar una opinión concreta sobre el tema al espectador, o divagan entre sus intereses? R.– No existen auténticas tertulias o debates serios en la radio o en la televisión. Seguramente tendrían muy poca audiencia. P.– Usted es un intelectual que influye en la opinión pública con críticas humorísticas, reflexiones profundas sobre la historia de España y canciones satíricas sobre personajes del momento, ¿Cree que en un momento como éste es una actitud eficaz o estamos destinados al conformismo, la masificación y la banalidad?
R.– No hago lo que hago por sentido histórico, sino por compromiso
personal.
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Portadilla Nº Septiembre 2010 Reportajes
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