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ANDRÉS GARRIDO
XIII FESTIVAL DE SAN JAVIER Carol Kidd y Paul Carrack protagonizaron uno de los mejores cierres de las trece ediciones celebradas
Tal y como estaba previsto, la jornada de clausura del XIII Festival de Jazz de San Javier registró otro “lleno” de su aforo, para presenciar las actuaciones de Carol Kidd y, en la segunda parte, la del también británico Paul Carrack. Desde una hora antes de que se abrieran las puertas del auditorio del Parque Almansa, se podían ver las colas para acceder al mismo, además de diversos grupos de británicos residentes en el Levante español que se reunían en diversos espacios verdes del citado parque. Dos excelentes artistas, mejor temperatura ambiental y un “clímax” especial creado por el público fueron los ingredientes para un broche de oro a esta decimo tercera edición de Jazz San Javier que ha vuelto, una vez más, a superar barreras sin bajar su alto nivel a pesar de los recortes presupuestarios que tuvo que aplicar en esta ocasión. En esta última noche, el director de Jazz San Javier, Alberto Nieto, salió al escenario para agradecer a todos los presentes y habituales de estas citas musicales de los veranos marmenorenses su apoyo y fidelidad. Primeramente lo hizo en inglés y, a continuación, en español, para presentar a la primera artista de la noche: Carol Kidd, considerada como la Dama del Jazz en Europa y a la que San Javier ha perseguido algunos años hasta lograr su visita al Festival. Su concierto arrancó de manera espléndida y arrolladora, con una estupenda versión de “Georgia on my mind”, que atrapó al auditorio desde las primeras notas. A pesar de su edad (pasa los 60 y comenzó a cantar con 15 años), Carol Kidd mantiene una actitud juvenil que le hace divertida en el escenario, en el que se desenvuelve sin complejo alguno cuando, por ejemplo, tiene que mirar la lista de los temas para recordar el orden e indica que sin gafas no ve bien. Y todo ello con el cobijo de un sensacional grupo de los mejores músicos –a quienes Carol mantiene muy cerca, como si de un club de jazz se tratara–, como el pianista Brian Kellock; Nigel Clark, guitarra; Mario Caribe da Rocha, contrabajo; y el baterista Michael Bradley.
Un grupo que ejecuta versiones de temas estándares que suenan como “nuevos”. Valga como ejemplo de lo que indicamos piezas como “I’ve got you under my skin” o “Bye bye blackbird”. A ellas siguieron otros títulos, como “Come rain or come shine”, “Moon river” o el éxito de Astrud Gilberto “The shadow of your smile”, éstas dos últimas con el único acompañamiento del guitarrista Nigel Clark, creando un ambiente más intimista. Su más reciente disco, “Dreamsville”, ha supuesto el regreso de una artista querida y apreciada en el mundo del jazz, muy especialmente en el Reino Unido. A pesar de que está considerada como una magnífica baladista (en su país es la mejor cantante de baladas), en Jazz San Javier planteó un concierto basado, sobre todo, en un “swing” increíble, aunque también interpretó baladas, que iba introduciendo cada tres o cuatro temas más rítmicos. En esa línea (y con tan sólo la sección de cuerda del grupo, esto es, guitarra y contrabajo), nos dejó una versión increíble de “Day in, day out”, tras la que los dos componentes del grupo que faltaban regresaron al escenario para atacar “Stars fell in Alabama” y una versión “disparatada” de “Is’wonderful”, que inició en balada para cambiar a un frenético “swing” que levantó de nuevo al personal de sus butacas. Con “Happiness is just a thing called Joe” e “It’s alright with me” finalizaba su concierto la cantante británica, quien era despedida del escenario con una enorme ovación y gritos de “otra, otra”. Como mandan los cánones, Carol Kidd y su grupo regresaron al escenario del Parque Almansa para regalar un bis a la manera que finalizan los grandes conciertos como el suyo: con un blues clásico titulado “Kansas City”. El recuerdo que en esta primera parte del XIII Festival de Jazz de San Javier dejaba Carol Kidd, no se borrará de la memoria colectiva de las dos mil personas que presenciaron su actuación. Pero ello no era más que uno de los dos grandes conciertos programados para este cierre 2010.
El segundo de ellos nos llegaría quince minutos después, con todo un icono del “rhythm & blues” británico: Paul Carrack. Con una banda de siete excelentes músicos que le acompañan en esta gira del verano, compuesta por el veterano guitarrista Chris Garfield (es un portento de músico que sabe, como pocos, sacarle sonidos increíbles a su Fender); Paul Copley, en los teclados y voces; Steve Beighton, saxo tenor; Ed Collins, trompeta (ambos crearon el ambiente necesario de “rhythm & blues”); Jeremy Meek, bajo eléctrico; el baterista, Dean Duke; y la cantante Lindsay Dracass. Paul Carrack también inició frenéticamente su actuación en Jazz San Javier con el tema “No doubt”, al que siguieron “Battlefield”, Little lie” o “Loving you tonite”. El auditorio –que ya quedó súper animado con Carol Kidd– se mostraba entregado con Carrack y su banda, animándole desde las gradas y disfrutando con su música, que continúo desplegando en un repertorio muy escogido para esta cita con San Javier. Temas como “Who am I?”, “Tempted”, “Satisfy my soul” o “Heart of the city” fueron buena muestra de lo que afirmamos, y a los que el público reaccionó con más aplausos, a través de los cuales acompañaba al grupo en sus ritmos. En este amplio repertorio que Paul Carrack nos dejó en Jazz San Javier también aparecieron piezas de “reggae”, como “Just four tonite”, u otras que ocasionaron momentos culminantes del concierto a ritmo “funky” como “Better than nothing”, en la que el grupo “se salía”. Tras la tempestad, un poquito de calma con “Memory”, que fusionaron con “Silent”. Con 59 años de edad y unos 40 por todos los escenarios y estudios de grabación del mundo, Paul Carrack es uno de los iconos de la música británica proveniente de la década de los años 70 del pasado siglo, tras el protagonismo que The Beatles tuvieron durante casi todos los 60. Ha grabado con un selecto elenco de músicos, bien como acompañante o como invitado, además de contar con unos 18 álbumes como líder. Uno de sus mejores momentos lo tuvo en los años 90 con Mike & The Mechanics, con quienes disfrutó de un éxito continuado.
El auditorio parecía no querer que aquello acabara y nadie se movía de su ubicación, mientras Paul Carrack observaba cómo ese público le pedía más al tiempo que la banda sonaba cada vez más compacta para interpretar temas como “Love is thicker than water”, “How long” (en el que el auditorio se convertía, una vez más, en parte de la banda con sus palmas) o “Shouldar”, en el que todos cantamos y silbamos con Carrack –en un ritmo tan envolvente, que hasta las butacas bailaron– colocando así la “guinda” a un pastel delicioso y a la vez exquisito, con el que festejar el fin de fiesta de una edición del Jazz San Javier, la decimotercera, que ha resultado una de las mejores en programación de toda su historia a pesar, insisto en ello, de que todo el planeta atraviesa por una crisis económica importantísima. Ahí es nada. Un año más, nuestra enhorabuena a los organizadores por tan enorme derroche de imaginación y esfuerzo para vencer dificultades sin menoscabar, por ello, la calidad de su programación. ¿Llegaremos a la número catorce? Absolutamente todos los que acudimos cada noche a esta cita estamos totalmente convencidos de que sí. Es el mejor valor añadido que posee el Ayuntamiento de esta población murciana, San Javier, a orillas del Mar Menor y todo un referente de primer orden en el mundo del
jazz.
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Portadilla Nº Septiembre 2010 Reportajes
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