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Portada Nº Septiembre 2010
Reportajes y Entrevistas
Sección General

 


MiLENE DOMINGUES, jugadora profesional de fútbol y récord Guiness de toques de balón

“Mi jugador preferido es Andrés Iniesta, parece que tiene cinco ojos, lo ve todo, y su fútbol se asemeja mucho al mío”

Milene Domingues, icono del fútbol femenino (foto: Diego Narváez Alderete)

“Me gustaría poder continuar ganándome la vida gracias al fútbol, ya sea entrenando o participando en tertulias deportivas”

“A los niños los entrenas y los educas, no sólo hay que ganar el partido y ya está”
 


 Por Diego Narváez Alderete

Milene Domingues nació el 18 de junio de 1979 en Sao Paulo. Es conocida por su faceta futbolística, ya que ha sido uno de los iconos del fútbol femenino en los últimos años, pasando por equipos como el Corinthians en Brasil; el Fiammamonza, en Italia; o el Rayo Vallecano, Torrejón y Pozuelo en España. También se la conoce por su matrimonio fallido con el jugador de fútbol Ronaldo. 

Ha participado en diversos programas televisivos, como “Fútbol es fútbol” en Telemadrid o “Zona Cuatro”, donde trabajó como comentarista en el Mundial de Alemania para la cadena Cuatro. También ha colaborado en programas radiofónicos como “El Larguero”, de la Cadena SER, o como articulista para el diario El Mundo

También ha utilizado su imagen para diversas campañas publicitarias y es conocida por ser la primera mujer en pisar un estadio de fútbol árabe, así como por tener uno de los récords Guiness de toque de balón, al haber superado la cifra de 55.000 toques sin que el balón cayera al suelo.  

PREGUNTA.– ¿Cómo es un día normal para usted?

RESPUESTA.– Primero, como madre y ama de casa, desayuno con mi hijo y le preparo el uniforme y esas cosas. Luego le llevo al colegio y, si no tengo ningún trabajo que hacer en la radio o en la televisión, me voy un rato al gimnasio a seguir recuperándome de la rodilla. Esto es hasta más o menos las 11 de la mañana. Después de salir del gimnasio lo normal es ir a comprar algo para comer y cenar, aunque mi hijo siempre come en el colegio.  

Ya por la tarde preparo algún ejercicio para mis niños, porque entreno a un equipo de fútbol de benjamines y los quiero tener un poco controlados. 

Después de esto voy a recoger a mi hijo al colegio y le acompaño a sus actividades extraescolares: fútbol, natación, judo; todos los días tiene alguna actividad. 

Cuando llegamos a casa le ayudo con los deberes, y luego cenamos y nos acostamos.

P.–  ¿Cómo empezó usted a jugar al fútbol?

R.– Por mis hermanos. Yo vengo de una familia numerosa, tengo cuatro hermanos y una hermana, aunque uno de mis hermanos falleció en un accidente de tráfico hace 4 años. Fueron mis tres hermanos mayores los que me influyeron. La diferencia de años es de 5 y jugábamos juntos todos los hermanos. Por eso yo sé jugar a todas las cosas de chicos: a las canicas, a las cometas, aunque con la peonza más o menos… 

Además, en Brasil es muy normal jugar al fútbol todo el día en la calle. Con 5 ó 6 años ya me recuerdo jugando al fútbol en la calle con mis hermanos.

Pero es curioso que con el tiempo sólo yo haya sido profesional. Esto siempre que estamos en familia lo recuerdo para bromear con ellos.

P.– ¿Quién fue su referente futbolístico?

R.– En Brasil empecé a ser conocida por el tema del control y el dominio del balón, y el mejor en eso ha sido Maradona. Por eso siempre le miraba e intentaba hacer lo mismo que él. Aunque verle jugar, sólo le vi al final de su carrera. Además, Maradona daba toques con un balón de fútbol, una naranja, una pelota de beisbol, etc. Su dominio era envidiable. 

Pero también me gusta mucho Zidane: es uno de mis ídolos porque a él si le he visto jugar. Y como Zidane ahora ya no juega, mi jugador preferido es Andrés Iniesta, porque parece que tiene cinco ojos, lo ve todo, y su fútbol se asemeja mucho al mío.

P.– Repasando su curriculum futbolístico, ha pasado por Brasil, España e Italia. ¿Cambia mucho la manera de vivir la cultura del fútbol de un país a otro? 

R.– Sí, bastante, y en el fútbol femenino más, porque aunque en España ha mejorado muchísimo la cultura del fútbol femenino, en Brasil está mucho más adaptado. 

Luego está la forma de entrenar. En Italia es un fútbol muy físico y duro, porque de dos horas de entrenamiento sólo jugábamos partido al final. Pero también es cierto que entre mi embarazo y que mi ex marido fichó por el Real Madrid y me vine a España con él, no entrené mucho en Italia. Otra cosa es en Brasil, donde el fútbol es más jugón, preferimos antes de hacer un gol, hacer un caño; se bromea continuamente... Y España es un punto intermedio: no es tan físico como en Italia, y aunque se cuida mucho el trato del balón no llega a ser como en Brasil.

P.– Y hablando de variedad cultural, ¿qué significa ser la primera y única mujer en entrar en un estadio de fútbol en los Emiratos Árabes?

R.– La verdad es que me siento muy orgullosa. Fue curioso, porque era la única mujer en el campo, no había espectadoras, allí las mujeres no pueden entrar a los estadios. Eran todos hombres y yo estaba en pantalón corto. Me quedaba muy grande; pero bueno, era pantalón corto (risas). Y era bonito ver desde el medio del campo a los espectadores, porque todos iban con la túnica blanca y sólo se veía ese color. Además ya me habían avisado que ellos, cuando algo les gusta, silban, al contrario que en España, que cuando te pitan es algo negativo; y allí estaba yo, esperando a que me pitaran… 

Lo cierto es que me trataron genial. Estaba alojada en Dubai y esto fue en Abu Dhabi, pero en los dos sitios me trataron muy bien. Además, son ciudades preciosas y maravillosas. 

P.– Realmente consigue usted cosas impensables, porque si entrar en un campo de fútbol árabe siendo mujer es difícil, más difícil es dar más de 55.000 toques al balón sin que caiga al suelo…

R.– La verdad es que ahora que soy más mayor también lo creo. Entonces era muy joven y no pensaba lo que hacía, pues fue cuando tenía diecisiete años. Era un reto personal, yo no quería batir ningún récord ni nada de eso. Sólo quería superar la vez anterior, y en esta ocasión me propuse estar 5 horas dando toques. Por eso me preparé psicológicamente, porque no es fácil estar mucho tiempo haciendo el mismo movimiento. Pero también me preparé físicamente durante tres meses con un preparador físico en Sao Paulo, y conté con los consejos de un brasileño que también tenía un récord de dar toques. Esta persona me aconsejó beber mucha bebida isotónica y comer sólo manzanas mientras estuviera dando toques, ya que esta fruta no me daría dolor de estómago ni tendría ganas de ir al baño. 

Cuando llegó el día fui al estadio del Corinthians y allí me puse a dar toques. Lo que hicimos para contar los toques fue meter un chip en la válvula del balón y tener también un cronómetro para saber el tiempo. 

También aprendí a dar toques al balón con diferentes partes del cuerpo, porque estando tanto tiempo dando al balón con la pierna se me cargaba algún músculo, y lo mismo pasaba con el trapecio de estar siempre mirando al balón. 

Recuerdo que no dejé caer el balón en ningún momento, por eso terminé cansadísima. No podía más, había perdido la noción del tiempo. Cuando terminé, golpeé el balón a lo alto y miré el contador de toques y el cronómetro: le había dado al balón 55.187 toques en 9 horas y 6 minutos… casi doblé el tiempo que quería alcanzar. Pero al día siguiente no había quien me moviera.

P.– Dejando a un lado las hazañas, ¿cuál ha sido su mejor momento como futbolista?

R.– Aunque no he jugado mucho, el mejor momento fue cuando acudí con la selección femenina de fútbol de Brasil al Mundial de Estados Unidos en 2003. Teníamos un entrenador que no aportaba mucho al equipo, y entre todas las jugadoras forzamos su marcha a través de la prensa y la opinión pública. Quiero dejar claro que no era mala persona, simplemente no aportaba nada al equipo ni al fútbol femenino. 

El cambio de entrenador fue muy positivo, ya que llegó René Simoes, que después fue el único entrenador que ha llevado a Jamaica a un mundial de fútbol. Es una persona muy fuerte psicológicamente y nos enseñó a ser importantes y a reivindicar el fútbol femenino. Gracias a él, la visión del fútbol femenino en Brasil cambió mucho y para bien. Tanto, que hoy en día la selección brasileña femenina es una potencia mundial. 

Con René Simoes conseguimos ser sextas en el Mundial de Estados Unidos de 2003, y esa experiencia fue muy positiva. Al año siguiente, en los Juegos Olímpicos de 2004, nos llevó a ser finalistas y conseguir la medalla de plata. 

Además, personalmente me ayudó mucho, porque en aquella época mi hijo tenía 3 años y yo le echaba mucho de menos en las concentraciones con la selección; y fue René Simoes el que más me apoyó en todo momento. 

P.– ¿Y el peor momento futbolístico?

R.– La verdad es que no creo que haya tenido malos momentos, sólo altibajos. Por ejemplo, con quince años me operaron de la rodilla y yo estaba llena de miedos en aquella época, porque pensaba que nunca más podría volver a jugar al fútbol. Pero afortunadamente me recuperé bien, aunque luego me tuvieran que operar de nuevo.

P.– Pasando a la actualidad futbolística, ¿a quién preferiría en su equipo? ¿A Cristiano Ronaldo, a Messi o a Kaká?    

R.– Es muy difícil elegir, porque son muy distintos. Si se trata de a quién querría parecerme elegiría a Kaká, porque aparte de que es brasileño como yo tiene una forma de jugar muy inteligente. Luego está Messi, que es todo velocidad, con regates muy rápidos y cortos. Pero para mi equipo elegiría a Cristiano Ronaldo, porque es el más decisivo, y los defensores sólo con verle ya le tienen miedo. Además, Cristiano tiene un tiro muy potente desde cualquier posición atacante. 

Pero si puedo tener a los tres, mejor. jamás.   

P.– Y siendo una brasileña afincada en la capital española, ¿dónde hubiera preferido los Juegos Olímpicos, en Río de Janeiro o en Madrid? 

R.– Pues lo cierto es que la elección me pilló en el gimnasio: era la única brasileña entre tanto madrileño y pensé en salir corriendo. Pero de verdad que a mí me daba igual que fuera en Río de Janeiro o en Madrid. Si tuviera que elegir entre Chicago o Río de Janeiro, hubiera preferido Río; pero viviendo en Madrid me daba lo mismo. 

La única razón que me haría elegir a Río de Janeiro y a Brasil es la económica, porque es un país mucho más pobre que España y unos Juegos Olímpicos le pueden servir para crecer.

P.– Sabemos que con el balón en los pies es muy buena, pero la hemos visto delante de una cámara o un micrófono. ¿Se siente igual de cómoda?

R.La verdad es que sí, también estoy muy cómoda, siempre que delante de un micrófono hable de fútbol y no de mi vida privada. Pero la verdad es que me gustaría poder continuar ganándome la vida gracias al fútbol, ya sea entrenando o participando en tertulias deportivas. En un programa, una vez que empiezo a hablar de fútbol, es como si la cámara no estuviera, me olvido de ella.

P.– ¿Cómo hace para no salir nunca en la prensa rosa?  

R.– Lo primero es mantener mis principios. En los ocho años que llevo viviendo en Madrid he visto cosas que no me han gustado nada, y prefiero mantenerme al margen. Yo no soy de las que se venden por hablar de su vida privada. Una vez que intervienes en un programa del corazón, hay quienes te persiguen constantemente durante mucho tiempo. Yo sólo me limito a contestar con respeto a quien me pregunta con respeto, pero sin hablar de mi vida privada. 

Pero he de decir que comprendo el trabajo de los periodistas de prensa rosa, y además aquí en España son muy respetuosos y no te obligan a decir nada que no quieras, por lo menos en mi caso.

Aun así, alguna vez me he sentido atacada. Cuando lo dejé con mi ex marido, la prensa rosa dijo que le había traicionado con Seedorf, un compañero suyo en el Real Madrid. Como era mentira y yo no era culpable, no tenía que defenderme de nada, y al final el tiempo pone a cada uno en su sitio.

Lo más importante para mí es proteger a mi hijo de todas las cosas que se puedan oír de mí o de su padre. Me gustaría poder criar a mi hijo como lo que es, un niño normal. Pero sé que con internet cada vez es más difícil ocultar cierta información a mi hijo, y llegará un día en el que no pueda ocultarle nada más. Pero hasta entonces lo intentaré.

Luego, cuando sea más mayor y consciente de las cosas, yo ya no podré hacer nada más que apoyarle, pero será él quien tenga que reflexionar sobre las cosas.

P.– En un futuro cercano o lejano, ¿tiene pensado entrenar profesionalmente? 

R.– Por el curso y nivel de entrenador que tengo, podría entrenar en la primera división femenina; pero quiero aprender con los niños. Es muy diferente entrenar a niños y a profesionales. A los niños los entrenas y los educas, no sólo hay que ganar el partido y ya está. La misión y el objetivo es que los niños aprendan divirtiéndose, y quiero enseñarles a dar un buen pase, a controlar bien el balón, a situarse bien en el campo y cosas así. 

Luego, una vez que coja experiencia con los niños, me gustaría ir subiendo poco a poco de categorías. Pero ahora mismo no tengo ninguna intención de entrenar profesionalmente. 18 agosto 2010  

 


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