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ANDRÉS GARRIDO
XV FESTIVAL DE JAZZ DE SAN JAVIER Deliciosos contrastes los que regalaron Frank Harrison y Alyth McCormack con el norteamericano John Hiatt
La cuarta jornada del XV Jazz San Javier proporcionó al auditorio del Parque Almansa otros dos regalos musicales, protagonizados por el trío del pianista inglés Frank Harrison, y su invitada Alyth McCormack, junto al rockero norteamericano John Hiatt. Dos conciertos de deliciosos contrastes musicales, que provocaron el placer colectivo de los aficionados. Las experiencias musicales enriquecen siempre o casi siempre. Y la que lleva a cabo Frank Harrison junto a la cantante y actriz Alyth McCormack es, sencillamente, muy placentera y gratificante. Frank Harrison está considerado como un acreditado pianista de jazz en estos momentos, tras haber sido merecedor en diversas ocasiones de prestigiosos galardones y premios por su trabajo en la música. Su primer álbum como trío se tituló “First Light”, publicado en 2006, siendo el inicio de una trayectoria ascendente para este exquisito pianista. Su tarjeta de presentación en el XV Jazz San Javier fue su pieza “One”, que el público acogió con una ovación de cariño y reconocimiento. A renglón seguido, Frank Harrison presentó a su invitada para esta ocasión: la actriz y cantante escocesa Alyth McCormack. Una delicadeza hecha mujer, cuya voz parece estar formada para el folclore de su tierra, como demostró a lo largo del concierto con “A Fhleasgaigh oig”, “Tha Muliaid”, “Mo Mhiallachd Aigna Chaoirich Mhor” o “She Moves Through The Fair”. En todas y cada una de estas bellas canciones, Alyth McCormack dejaba un halo de sencillez, armonía y belleza que inundaba todo el auditorio, sin olvidarnos de la sensibilidad interpretativa del trío: Frank Harrison al piano, Davide Petrocca al contrabajo, y el baterista Stephen Keogh. Antes de dejar el escenario, Alyth interpretó un tema de Nick Drake titulado “Three hours from London”, con el que constató su gran talla interpretativa.
De nuevo quedó el trío en el escenario para regalar otras piezas instrumentales, como fue la de Ennio Morricone “Once Upon A Time In America”, o “How Deep Is The Ocean”. Y de nuevo, Frank Harrison volvió a llamar al escenario a Alyth McCormack para finalizar su concierto, con otra pieza más del cancionero popular escocés: “Dheannain Sugriadh”. El auditorio del Parque Almansa supo reconocer tanta exquisitez y sensibilidad interpretativa con una larga y cariñosa ovación, que provocó que regresaran al escenario para regalar una canción más del amplio repertorio tradicional: “Danny Boy”. Con ella, el público quedó ampliamente agradecido y satisfecho. Y me atrevería a asegurar que es muy probable que esta formación regrese a San Javier, ya que su calidad así lo avala. Enhorabuena. Para el segundo concierto de esta cuarta jornada de Jazz San Javier, la dirección del festival nos había preparado uno de los más esperados de la presente edición. Y es que, al igual que ha ocurrido en otras ocasiones, la posibilidad de poder ver en directo a viejas glorias es también un apartado obligado en nuestra cita veraniega. En esta ocasión, la grandiosidad estaba prácticamente asegurada con el norteamericano John Hiatt, una leyenda viva del rock durante más de tres décadas, que en Jazz San Javier iba a dar una amplia muestra de su magisterio. No hubo presentación para que Hiatt y los suyos aparecieran en el escenario. Lo hicieron una vez todo estuvo en su lugar. Unos acordes de guitarra para comprobar el sonido y afinación, más una bienvenida del propio John Hiatt que rezó: “Estamos contentos de estar aquí esta noche”, en un muy comprensible español que arrancó los primeros aplausos. Y al instante dejaron sonar la música y la letra de “Master of Distarter”, una especie de balada vaquera que sirvió para ir calentando los motores de poco más de hora y media de actuación. Tras dar las gracias por la acogida, Hiatt presentó, una a una, varias piezas de su extenso repertorio como “Tennessee Plates”, “Real fine love”, “Down around my place” o “Dust down a country road”, que calaron profundamente en un auditorio dispuesto a disfrutar del estilo del norteamericano, en el que va alternando baladas country, rock y blues en todo un espectáculo al más puro estilo americano.
Muchos de los asistentes ya se agolpaban en el foso del Parque Almansa, para estar más cerca de su ídolo y poder bailar y disfrutar sus canciones. Y otra balada country sonó en la noche muy veraniega de Jazz San Javier con John Hiatt, “Crossing muddy waters”, en la que Doug Lancio, guitarra del grupo, dejó ésta por la bandolina para imprimirle un mayor ambiente vaquero a esta pieza, que habla de atravesar las aguas turbias. Luego vendría un coqueteo con el “reggae”, a través de “Cry love”. Después, más canciones que ponían de manifiesto que John Hiatt sigue poseyendo esa voz curtida en mil batallas musicales, que en las distancias cortas cobra más fuerza. “Adiós to California”, “Paper thin” o “Feels like rain” fueron un alarde de maestría interpretativa de un John Hiatt que se pasea –y de qué manera, por Dios– con absoluta facilidad por todas las tradiciones musicales norteamericanas. Mientras tanto, el auditorio ya andaba entregado a este recital de sabiduría y conocimiento al que Hiatt y su grupo le tenía sometido de manera natural. Así es que lo mejor era continuar ruta en coche hacia el Sur, a través de “Drive South”, para continuar con “Thing called love” (dedicada a Bonnie Raitt) y finalizar con “Slow turning”. Aquello era una locura, porque el público no quería marcharse aún, a pesar de que estábamos prácticamente a mitad de semana y muchos tenían que madrugar para acudir a su trabajo. Pero no importaba el esfuerzo, porque merecía la pena. Así es que el auditorio pidió y John Hiatt concedió.
Dos temas más, antes de despedirse. El primero es un himno obligado en los conciertos del cantante norteamericano: “Have a Little faith in me”. Y después, la pieza que dio título a uno de sus discos y que también la han encumbrado maestros de la guitarra y el blues como Muddy Waters o Eric Clapton: “Riding with the King”. El delirio general se hizo patente. Menudo final, para una noche memorable con este recorrido musical por los Estados Unidos que proporcionó John Hiatt, tras una muestra de exquisitez y elegancia a cargo de Frank Harrison y Alyth McCormack. La quinta
jornada es muy aconsejable para aficionados “pata negra” del jazz, con el
regreso del quinteto que lidera el trompetista Tom Harrell. En la segunda
parte, aquellos que gustaban del estilo que dejó en el recuerdo Janis Joplin
tienen la oportunidad de revivirlo con una cantante igualmente intensa y
salvaje (hay quien comenta que recuerda mucho a la Joplin): Dana Fuchs. Se
lo contaremos, como es habitual, en OPINAR.
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