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JOSÉ ANTONIO MONAGO, PRESIDENTE DE EXTREMADURA “De esta
crisis vamos a salir, no podemos anclarnos en la resignación y el
pesimismo”
“Los gastos superfluos campan a sus anchas en todas las materias: en educación, en sanidad, en la administración pública...” “Queremos que la aspiración de nuestros ciudadanos sea montar su propio negocio, no sólo ser funcionario público” Por TERESA GÓMEZ Monago, presidente de Extremadura. Fue realmente una de las grandes sorpresas de las elecciones autonómicas del pasado mes de mayo. Llegó al cargo de manera inesperada, contra todo pronóstico, apoyado por la abstención de Izquierda Unida, que tomó la decisión desobedeciendo la posición firme de su dirección federal. Este éxito, y su capacidad negociadora, le han situado en el cuadro de honor de los barones más respetados del Partido Popular. Su Gobierno, en la cuerda floja de los votos de IU, arrancó adoptando ayudas a pymes y autónomos. PREGUNTA.– ¿Por qué esa apuesta de ustedes por pymes y autónomos? RESPUESTA.– Creo que es fundamental apoyar a los emprendedores, tanto a los que ya lo son como a las nuevas iniciativas. Para ello, el Gobierno de Extremadura está ultimando en estos momentos un plan de empleo, de empresas y de emprendedores, el plan 3E. Dicho plan no es incompatible con fomentar que Extremadura sea un buen lugar para invertir, tanto para las grandes empresas como para las pymes. Y, en definitiva, que entre todos seamos capaces de atajar ese problema que tenemos desde hace muchos años, que es el desempleo, pues no hay que olvidar que afecta a 120. 000 personas en Extremadura. Pero el hecho de apoyar a los emprendedores no excluye que se fomente la inversión en Extremadura, sin olvidar que la mayoría del empleo –no solamente en nuestra Comunidad, sino en España– lo generan fundamentalmente la pequeña y mediana empresa. Además, no todas las pymes o los autónomos dependen de la subcontratación de grandes empresas. Quien tiene un pequeño negocio, un restaurante, alojamiento rural o quien se encarga de distintas modalidades de servicio, no trabaja para las grandes empresas. Y ésta es la realidad socioeconómica de Extremadura. P.– ¿Qué medidas podrían adoptarse para que el campo fuese rentable y generase ingresos, aparte de las subvenciones que concede la Junta? R.– Si no tuviese ayudas, el campo en estos momentos no sería rentable. Es decir, quien sostenga que no hay que proporcionarle ayudas, para que de esa manera sea más competitivo, es que no conoce el campo. La ganadería, por ejemplo, tiene unos piensos que son carísimos, y en cambio venden los productos a los precios de hace veinte años. Si no acompañamos a esos ganaderos con ayudas, desde luego se cierran las explotaciones. Como ha ocurrido en Extremadura en los últimos años, que se han cerrado 3.000 explotaciones ganaderas. A esto le sumamos que producimos con mucha calidad, con mucha exigencia sanitaria para hacer un buen producto, que en ocasiones tiene que competir con productos de terceros países que no sabemos si reúnen las mismas condiciones. Es decir, que es una actividad heroica la que está haciendo la gente del campo. Por otro lado, tanto agricultores como ganaderos están fijando población en nuestros pueblos con su actividad. Nosotros, los extremeños, tenemos una realidad que tiene que ver con nuestro campo, que tiene mucha presencia, y que yo creo que con el paso del tiempo tendrá mayor presencia en el futuro. Entre otras cosas, porque hay más demanda de nuevos de países que empiezan a consumir, y que necesitan elementos de calidad que nosotros podemos proporcionarles desde una Comunidad como Extremadura, dado que contamos con las condiciones fundamentales –tierra, agua y energía– para producir. Es decir, el campo tiene muchos ingredientes para impulsarse, pero hoy por hoy si no existiesen las ayudas las explotaciones se cerrarían. Para que el campo sea rentable el producto agrícola debería pagarse al precio que realmente tiene. Pero esta es una de las pretensiones que tienen en el mundo agrario, que tenemos muchos de los gobiernos autonómicos, pero que no depende solamente de nosotros, ya que el marco regulador es una legislación estatal e incluso europea. Por eso yo me he reunido hace poco con los productores y con las grandes cadenas de distribución que hay en España, para intentar llegar a ese acuerdo. Un acuerdo en el que todos ganen, pero que en ese todos también se incluya a los agricultores, que lamentablemente en muchas ocasiones están produciendo por debajo de los costes que soportan. Yo creo en un mercado libre, pero un mercado libre es cuando todos tienen las mismas condiciones. Y eso no ocurre aquí, ya que los países que integramos la UE sometemos nuestros productos a unos estándares de calidad, que suponen un alto coste, y tenemos que competir con productos de terceros países que no sabemos los controles a los que han sido sometidos. Para que hubiese una libre competencia, a los productos de terceros países que entren se les tendrían que exigir las mismas condiciones de control que a los de la UE. P.– Para tratar de cuadrar las cuentas, la supresión o reducción de impuestos conlleva recaudar menos. ¿Es posible reducir los ingresos y que éstos superen a los gastos? R.– En estos momentos es posible que los gastos superen a los ingresos, y eso es el déficit: gastar más de lo que ingresas. Pero no podemos seguir en esa senda. Las administraciones han tenido un nivel de gasto que no era soportable para nuestra economía. Por lo tanto, tenemos que hacer una política de austeridad. Esto es como una casa: cuando al final los gastos superan a los ingresos, se tienen que hacer ajustes. Hay cosas que se tienen que aplazar y otras que se tienen que eliminar, sencillamente porque no se pueden pagar. Nadie dice que no sean importantes, pero en un orden de prioridades lo más importante está sobre lo importante. En estos momentos, lo más importante es la creación de empleo. Todo lo que sean gastos superfluos, que no contribuyan a recuperar la economía, en este caso la extremeña, es un gasto que no tienen por qué soportar los ciudadanos. P.– Entonces, ¿va a apostar por una política de austeridad, donde los ingresos superen a los gastos? R.– Ese es el objetivo: contener el déficit, que en Extremadura es muy alto, en torno al 6,7 por ciento. En estos momentos, tenemos una limitación de la UE y del Gobierno de España que nos obliga a reducirlo al 1,3 por ciento. Necesitamos y tenemos que llevar a cabo una política de austeridad, que ajuste mucho los gastos a los ingresos, para que no se generen más deudas. Ahora mismo tenemos una deuda de 2.500 millones de euros, de los que 2.000 millones se deben a los bancos y más de 500 millones a nuestros proveedores. El año que viene hay que pagar a los bancos, sólo de intereses de la deuda, 211 millones de euros. Por lo tanto, tenemos que hacer ajustes muy importantes y priorizar. Algo que ya lo vienen haciendo todos los ciudadanos: en sus casas, empresas, negocios y actividades. P.– ¿Van a afectar los ajustes a servicios tan esenciales como la educación y la sanidad? ¿Los recortes de gastos, no mermarán su calidad? Por poner un ejemplo, ¿van a verse afectadas las becas para estudiantes? R.– No van a verse afectadas, al menos en Extremadura. Pero sí es verdad que los gastos superfluos campan a sus anchas en todas las materias: en educación, en sanidad, en la administración pública, etc. Por ejemplo, en la sanidad puede recortarse el gasto farmacéutico, que en Extremadura es excesivo. Hay mucha gente que está consumiendo productos de farmacia, pero yo creo que en muchas ocasiones no es estrictamente necesario. P.– ¿Y qué gastos considera usted superfluos en educación? R.– El gasto corriente. Es decir, el consumo telefónico, el gasto de ofimática, de papelería, etc. También se pueden contemplar medidas de eficiencia energética... Es decir, todo lo que es gasto superfluo, que por otro lado cualquiera que tiene una mediana o pequeña empresa sabe que puede actuar ahí sin que merme la calidad del servicio. Por lo tanto, hay que racionalizar el gasto, ya que lo que se gasta hay que pagarlo. Y yo soy un firme defensor de que lo que se contrate hay que abonarlo en tiempo y forma, y no aplazar los pagos. Hay que contratar lo estrictamente necesario. P.– Uno de los problemas que golpea a España, y en particular a Extremadura, es el desempleo. Más del 50 por ciento de los jóvenes extremeños está en paro. Esto supone el 22 por ciento de la tasa regional de desempleo. Además, ocho de cada diez parados extremeños son mujeres. Por ello, la Junta ha propuesto una serie de medidas para solventar este paro. Pero a la tasa de desempleo extremeña hay que añadirle las personas con algún tipo de discapacidad: 5.000 personas con discapacidad física trabajan en Extremadura, mientras 6.000 se encuentran en paro, lo que supera el 50 por ciento. ¿Qué medidas adoptarán ustedes? R.– En Extremadura, la primera bolsa de discapacitados que se hizo por parte de una Administración tuve el honor de impulsarla yo. Badajoz fue el primer Ayuntamiento de mi Comunidad, y uno de los primeros de España, que hizo una bolsa diferencial de trabajo para ofrecer puestos a las personas con discapacidad, ampliando incluso el porcentaje legal de contratación de discapacitados. Lo que ofrece el Gobierno de Extremadura es, sobre todo, superar nuevamente el porcentaje legal para las personas con discapacidad. Por ejemplo, en las ofertas de empleo que hace la Administración, hemos llegado a un diálogo con el colectivo de discapacitados en Extremadura para hacer medidas que son de discriminación positiva. Pero los discapacitados, al igual que los jóvenes y al igual que las mujeres, también necesitan en estos momentos un cambio de mentalidad, donde los protagonistas de la economía extremeña tienen que ser los emprendedores. Que la aspiración de nuestros ciudadanos sea montar su propio negocio y no ser un funcionario público. Y para ello hay que fomentar ese espíritu desde la escuela, además de dar facilidades administrativas a quien tenga una idea emprendedora. En la Universidad de Extremadura hay plazas libres en carreras como ingenierías agrarias o ingenierías agroalimentarias. Y yo no entiendo que ocurra eso en una Comunidad como la nuestra, que tiene 42.000 kilómetros cuadrados, con buenas zonas de regadío y tierras para invertir, además de contar con un movimiento cooperativo muy importante, donde los empresarios están exportando a todo el mundo y van a necesitar ingenieros en técnicas agroalimentarias. Hay que animar a la sociedad extremeña a una cultura emprendedora, y especialmente en aquellos sectores que tienen mucha capacidad de desarrollo en nuestra Comunidad. P.– ¿Qué propone para evitar que quien cobre el subsidio de desempleo no obtenga otros ingresos extra trabajando en la economía sumergida? R.– Esto es una competencia de la Inspección de Trabajo, al igual que la mía es presidir el Gobierno de Extremadura, con sus propias competencias. Aún así, podemos colaborar como Gobierno en todo lo posible con la Inspección de Trabajo. Pero creo que la lucha contra el fraude, y es en definitiva el fondo de su pregunta, resulta necesaria planteársela puesto que es una inmoralidad que haya personas, aprovechándose de la picaresca, que estén obteniendo unos recursos que hacen falta para otras. Por lo tanto, la lucha contra el fraude debería ser algo que tendríamos que asumir todos; la Administración competente, en primera instancia, pero los ciudadanos también. Y para ello tenemos que hacer un ejercicio de responsabilidad, donde decidamos que esto se ha acabado, porque si no actuamos restamos oportunidades para salir de la crisis. P.– El impuesto de patrimonio es un tema que está de actualidad tras su reciente aprobación por el Consejo de Ministros. El portavoz del Grupo Popular en el Parlamento de Extremadura, Luis Alfonso Hernández Carrón, afirmó que “el impuesto que restaura el Gobierno a instancias de Rubalcaba nada tiene que ver con el que estaba solicitando Monago”. Usted aboga por un impuesto estatal y no autonómico... R.– Con todos mis respetos, hemos hecho un absurdo tributario en nuestro país. Primero, porque se está hablando en la UE de una unidad fiscal. Si en Europa se está hablando de una unidad fiscal para toda la Unión, lo que no tiene sentido es que las comunidades que integran España tengan cada una su propio sistema fiscal. No podemos tener 17 modelos tributarios dentro, e intentar tener uno sólo en la UE. Es absurdo, es fragmentar el Estado y sus posibilidades. En segundo lugar, yo me aferro a lo que dice la Constitución Española, que estudié cuando hice la carrera de Derecho. Me da igual lo que diga el resto de las comunidades: la Constitución es la Constitución, y ésta dice que el papel que tiene el Estado es de solidaridad entre los territorios. Por lo tanto, lo que resulta absurdo es recaudar un impuesto de patrimonio, que es un esfuerzo de los que más tienen en favor de los que menos tienen, para quedarse ese esfuerzo las comunidades autónomas donde radican los bienes. Es decir, en las comunidades donde hay mayor nivel de patrimonio es donde se recauda más patrimonio, y esas comunidades son las que tienen mayor nivel de renta y bienestar. Y si el impuesto es autonómico, donde repercute el efecto de ese impuesto va a ser en sus propias comunidades. Por ejemplo, fruto del esfuerzo de los que más tienen en la UE (Alemania, Francia y otros países), llegaron muchas ayudas a España y llegan a los que menos tienen. Cuando nos integramos en la UE, durante muchos años recibimos ayudas de Europa. Los que menos tenemos, de los que más tienen. Y ahora no hemos aprendido la lección: el fruto del esfuerzo de los que más tienen, se lo quedan los que más tienen. Esto agravará las diferencias entre las comunidades autónomas. El otro día me reuní con Su Majestad el Rey, y se lo trasladé. Le dije que se está haciendo una España de dos velocidades: de los que más tienen y de los que queremos progresar para contribuir al desarrollo de nuestro país, pero no podemos. Sencillamente, porque hay una España de dos velocidades. De los que tienen influencia, porque tienen muchos escaños, porque exhiben nacionalismo; y los que tenemos pocos diputados, quienes por lo tanto, en determinadas decisiones, no contamos. Y de eso no tiene culpa el millón cien mil extremeños que viven en nuestra Comunidad. Y por otro lado, ese no es ni el espíritu ni la letra de la Constitución Española. P.– El socialista Guillermo Fernández Vara, en unas declaraciones a TVE, dijo que usted nunca había estado de acuerdo con el impuesto de patrimonio, al considerar que los tributos producen deslocalización fiscal, y le acusa de convertirse al impuesto de patrimonio por exigencia de IU… R.– El ex presidente de la Junta yo creo que sabe de medicina, pero no tiene ni idea de impuestos. Y lo que me ha dejado, aparte de algunas lecciones magistrales como esa, son 2.500 millones de euros de deuda, un 24 por ciento de parados en Extremadura y un déficit del 6,7. Por lo tanto, que venga a dar lecciones el señor Fernández Vara de lo que son los impuestos, y de lo que yo he dicho, a mi me parece una osadía por su parte. Lo que yo dije en su día es que tener en Extremadura, como está, el impuesto de sucesiones, y no estando en ninguna comunidad autónoma, se estaba produciendo una deslocalización fiscal. Pero eso no lo digo yo, eso lo dice el que era entonces consejero de Hacienda de la Comunidad de Madrid, el señor Beteta. Con el que hablé en muchas ocasiones, y me dijo: “estoy detectando que se están domiciliando fiscalmente en la Comunidad de Madrid muchos extremeños”. Y era por el impuesto de sucesiones, y lo que propuse es que se suprimiese. Pero no encontrarán ninguna referencia mía, ni en campaña ni antes de campaña, en relación al impuesto de patrimonio. De ese tema yo no he hablado. Lo he hecho cuando ha surgido, pero no porque sea una exigencia de IU, sino porque creo que los que tienen más tienen que contribuir con más impuestos. Y eso es algo que se dice en la Constitución, que es la progresividad de los impuestos. Este principio de progresividad quiere decir que tienen que hacer mayor esfuerzo los que más tienen. Los impuestos en España se trabajan sobre tres pilares: sobre renta personal del trabajo (IRPF), sobre el consumo (fundamentalmente el IVA), y sobre el tercero que es el patrimonio, que no se venía aplicando en España porque estaba suspendido. Sobre esas tres figuras trabaja cualquier sistema tributario en el mundo, menos en España que había eliminado el patrimonio. Y por lo tanto, yo creo que había que recuperarlo, pero recuperar patrimonio para que los que más tienen hagan un esfuerzo en favor de los que más lo necesiten, no para que se quede en su territorio. Y el señor Fernández Vara lo único que ha hecho a los extremeños es ponerles el céntimo sanitario, mantener el impuesto de sucesiones, que lo que está haciendo es que la gente se vaya fiscalmente de nuestra Comunidad, y poner impuestos a las eléctricas, que lo repercuten en el recibo de la luz de los usuarios. Hay quien dice que el impuesto de patrimonio es una doble imposición, ya que cuando una persona compra un patrimonio tiene que pagar un IVA e impuestos de notaría. Yo creo que quien dice eso no sabe de lo que habla, porque se pagan esos como otros tantos. En cambio, el impuesto de sucesiones no es una doble imposición, es cinco veces, porque yo tengo que pagarlo cada vez que se produce una sucesión de los bienes. Por lo tanto, no tiene ningún sentido poner de contraargumento que es una doble imposición. P.– El primer ministro portugués, Pedro Passos, propone cambiar el tren de alta velocidad que conectará Madrid con Lisboa, ideal para viajeros, por un tren de velocidad alta apto para mercancías. ¿Cree que es coherente el cambio adoptado por el ministro luso con respecto a los proyectos futuros? R.– Sí creo que es coherente. En primer lugar, porque Portugal es un país que tiene su Gobierno, que toma sus decisiones. Y en segundo lugar, porque ha heredado lo que va a heredar el próximo Gobierno de España: una ruina económica tremenda. Tuvo un Zapatero portugués, que era Sócrates, que mucho habló y poco hizo. Yo recuerdo que Sócrates prometió el AVE a Portugal y no lo cumplió en ocho años de gobernación socialista en el país vecino. Y lejos de cumplir con su promesa, lo que le ha dejado a Passos Coelho ha sido una ruina económica. Demandarle al nuevo presidente del Gobierno que haga lo que el otro no hizo, a lo que se le suma la herencia que le dejó, es realmente muy complicado. También quiero añadir que no entiendo por qué todo el mundo habla del AVE Madrid-Lisboa, cuando no hay tal AVE Madrid-Lisboa. El Gobierno de Zapatero cambió el AVE por un tren mixto, que llevase mercancías y pasajeros a la vez. Por lo tanto, decimos “el AVE extremeño” por economía del lenguaje, pero es un tren mixto. Y lo que expone el Gobierno portugués es cambiar el tren mixto por uno de velocidad alta, que no llegará al pico de los 250 kilómetros por hora, dado que no puede financiarlo. Bueno, pues entre nada y eso, prefiero eso, pero tal decisión le corresponde al vecino portugués. Pero no miremos tanto a Portugal. Zapatero prometió a Extremadura que el AVE estaría en 2010, y a día de hoy ni está ni se le espera… Por lo tanto, estamos de hecho viviendo el incumplimiento de unos gobiernos socialistas. Y ahora que cambian los gobiernos, en Portugal ya lo hizo y estoy convencido de que el 20 de noviembre cambiará en España, la culpa de todos los males será del Partido Popular, que no lo ha hecho… Pero son ocho años los que han tenido Sócrates y Zapatero para haber hecho esas obras de infraestructura, que se aprobaron en 2003 en la cumbre de Figueira. P.– El presidente Monago se esfuerza en transmitir a los extremeños un mensaje de optimismo para que vuelvan a recuperar la confianza, y sean conscientes de que pueden igualar económicamente a otras comunidades más desarrolladas… R.– Estoy convencido que eso se puede producir y se tiene que producir. En primer lugar, de esta crisis vamos a salir. No podemos anclarnos en la resignación y en el pesimismo. Entre otras cosas, porque Extremadura, nuestra Comunidad, tiene el 40 por ciento de las reservas de agua de toda España; tiene una gran extensión, 42.000 kilómetros cuadrados; tiene energía, no solamente hidráulica sino también renovable; tenemos gente que sabe trabajar la tierra y que la ha trabajado durante muchas generaciones; y tenemos un mercado ahí fuera que está demandando muchas de nuestras cosas, sobre todo alimentos de calidad. Por lo tanto, teniendo todas las condiciones, lo que debemos hacer es remangarnos y salir a por ese mundo que necesita productos. Nosotros somos una región y tenemos que ser una región líder, sobre todo, en producción agroalimentaria. Además de esto, podemos atraer también al turismo. Tenemos un entorno también maravilloso. Extremadura ha sabido conservar parajes como son el Parque Nacional de Monfragüe, Las Villuercas, El Jerte, la Sierra de Gata, la dehesa que hay al sur de Badajoz… Tenemos una oferta gastronómica de primer nivel. Y tenemos también la capacidad emprendedora de nuestros jóvenes. Es decir, tenemos muchos sectores, pero fundamentalmente la especialización en el sector agroalimentario. Es una industria en la que tenemos muchas posibilidades de desarrollo.
Por lo tanto, lo que tenemos que hacer es que el Gobierno no suplante a la
iniciativa privada. Puede ayudarla, acompañarla, estimularla. Para que, en
definitiva, esos proyectos que están en la mente de algunos se hagan
realidad. Y yo me comprometo a impulsarlos y ayudarlos, pero tiene que ser
la propia sociedad quien lidere ese cambio y el Gobierno poner los raíles.
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