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ÁNGEL CÍVICO, ROSALÍA FERNÁNDEZ,
MARTA SANZ y NIKOLAY STEFANOV


Crisis y paro centraron el debate entre los candidatos de los dos principales partidos que concurren a las elecciones del 20N (foto: Lara Gallegos)  

Debate electoral con los candidatos Rubalcaba y Rajoy firmemente aferrados a sus posiciones 

Rubalcaba y Rajoy frente a frente, bajo la atenta mirada de Campo Vidal (foto: Lara Gallegos)

La crisis y el paro protagonizaron el debate electoral entre los candidatos a presidentes del Gobierno del Partido Socialista y del Partido Popular, Alfredo Pérez Rubalcaba y Mariano Rajoy. Cien minutos en los que Rubalcaba “entrevistó incisivamente” al candidato popular sobre su programa electoral, para intentar conocer alguno de sus posibles compromisos, mientras éste recriminó la actuación del Ejecutivo socialista ante la crisis económica. El debate se llevó a cabo en el Palacio de Congresos de Madrid y estuvo moderado por el presidente de la Academia de las Ciencias y las Artes de Televisión de España, Manuel Campo Vidal. Se pactó su realización en tres ejes temáticos: economía y empleo; políticas sociales; y democracia y política exterior. 

Saludó el moderador y presentó las partes del debate así como su duración: cuarenta, treinta y veinte minutos, respectivamente. De esta manera dio el turno de palabra a los contertulios. Ambos candidatos homenajearon al sargento Joaquín Moya Espejo, recién fallecido en Afganistán. Rajoy, dirigiéndose a la cámara, analizó el panorama económico actual del país, calificándolo de “insostenible”. Por su parte, Rubalcaba habló sobre sus propuestas políticas, comprometiéndose a “buscar un acuerdo para el empleo, a reorientar nuestra economía, y fomentar la protección social para los ciudadanos”. 

ECONOMÍA Y EMPLEO 

Rubalcaba puso sobre la mesa diversas medidas contra la crisis (foto: Lara Gallegos)

Según lo pactado, comenzó este primer bloque el candidato socialista, que aprovechó sus intervenciones para subrayar las medidas recogidas en su programa respecto a la crisis económica, así como para poner en tela de juicio el programa político del Partido Popular, al que tildó de “ambiguo”. Rajoy se defendió de las acusaciones de Rubalcaba exponiendo su iniciativa de poner en marcha un plan económico, aunque no explicó cuál, y continuando con la crítica hacia las reformas llevadas a cabo por los gobiernos socialistas. 

El líder socialista propuso diversas medidas correctoras de la crisis: pedir a la Unión Europea retrasar dos años el ajuste económico, pues prevé que hasta el año 2015 España no cumplirá sus compromisos de déficit; instar al Banco Central a que realice una nueva bajada de los tipos de interés; convertir el Instituto de Crédito Oficial –ICO– en un instituto financiero; subvencionar a todas las empresas con una plantilla inferior a cincuenta empleados por la creación de un nuevo puesto de trabajo, así como los contratos de prácticas en empresas. Para financiar esto, Rubalcaba afirmó que “crearía un impuesto nuevo de grandes fortunas” y un impuesto para los bancos, a quienes culpa en buena parte de la crisis económica. 

Como segundo pilar de su discurso, el candidato socialista utilizó el programa electoral del PP para poner en evidencia a Rajoy. Concretamente, durante este eje interrogó a su contrincante acerca de varios aspectos. En primer lugar, pidió a Rajoy que aclarase uno de los puntos clave de sus planes: “Facilitaremos la gestión activa del patrimonio dañado”, leyó Rubalcaba directamente del programa del PP, insinuando que la derecha pretende que los poderes públicos financien los activos tóxicos de las instituciones financieras. En segundo lugar, haciéndose eco de unas declaraciones del líder popular en el diario argentino La Nación y en el Washington Post, le recriminó su supuesta intención de modificar el seguro de desempleo. Y, en último lugar, le preguntó a su opositor acerca de sus planes sobre la negociación colectiva y si pretende excluir a las pymes de la misma.  

Por su parte, el líder popular navegó entre dos aguas en sus intervenciones. Por un lado, respondió a las acusaciones de Rubalcaba exponiendo sus propuestas políticas; y, por otro, reprochó al socialista medidas adoptadas por el Gobierno de Zapatero que, en opinión del candidato popular, no han hecho sino agravar la crisis. Mariano Rajoy quiso exponer una panorámica de la situación económica española, de la que resaltó continuamente lo insostenible de contar con 5 millones de parados. Ante esta afirmación, Rubalcaba reconoció la gravedad del hecho, pero declaró que cree que esas personas “esperan algo más de nosotros que decir que están parados”. Asimismo, comentó el popular que el objetivo de España es crecer económicamente y reducir el desempleo, para lo que son necesarios inversión, confianza y crédito. 

“Para que haya confianza en España es necesario primero un cambio político; en segundo lugar, un Gobierno competente, cuyos ministros sepan de qué hablan; y en tercer lugar, que digan la verdad y no engañen a la gente”, sostuvo Rajoy en alusión a los aspectos que consideró más criticables de la gestión socialista. A esta afirmación respondió Rubalcaba con ironía: “dice que el objetivo de España es el crecimiento económico, eso sí que es concretar”. Como contestación, el candidato del PP especificó que el primer punto de su plan será un control del gasto público y el compromiso con la Unión Europea; además, sostuvo que será necesario continuar con el proceso de reestructuración de las entidades financieras, ya que censuró el lento desarrollo de esta medida por los socialistas.  

El primer momento tenso de la noche llegó con relación a la financiación de los activos tóxicos de entidades financieras. Ambos candidatos se enzarzaron en un intercambio de ataques, con la pregunta del socialista sobre si se hará con dineros públicos y tras la respuesta de Rajoy acusando al Gobierno de Zapatero de haber financiado con dinero público a los bancos, cosa que desmintió categóricamente Rubalcaba.  

Otro momento áspero del debate fue el relativo al seguro de desempleo y la posibilidad de que la derecha lleve a cabo recortes, posibilidad que se convierte en seguridad para Rubalcaba. Ante la insistencia del candidato socialista, Rajoy tomó la iniciativa y le pidió que explicase cómo planeaba los impuestos a los bancos y a las grandes fortunas –en una clara referencia a las acusaciones de Rubalcaba de tener un programa ambiguo y de no poder entenderlo–; en respuesta, el socialista le expuso que tiene como ejemplos el Gobierno de Sarkozy y el de Cameron, que ya han llevado a cabo estas medidas. En lo tocante a las reiteradas afirmaciones de Rubalcaba sobre la ambigüedad del programa político del PP, Rajoy replicó con cierto tono molesto e hizo alusión a ciertas medidas, adoptadas por el Ejecutivo socialista, que no aparecían reflejadas en sus programas electorales previos.  

Finalizó este bloque Mariano Rajoy dirigiéndose a los espectadores, sosteniendo que es necesaria una nueva política económica, aunque siguió sin explicitarla, y afirmó que estamos en condiciones de “salir del hoyo”

POLÍTICAS SOCIALES  

Rajoy recalcó la necesidad de generar empleo (foto: Lara Gallegos)

El tema de este segundo bloque, de treinta minutos, fue elegido por la Academia. Y siguió en la misma línea, empezando Rubalcaba, quien continuó su estrategia de acusar al PP de los recortes sociales que llevarían a cabo en caso de que ganaran las elecciones del 20N. Rajoy negó rotundamente las insinuaciones de su oponente, y recalcó de nuevo la necesidad de crear empleo para cumplir con las obligaciones del futuro Gobierno.  

Rajoy se encargó de inaugurar este bloque, por lo que aprovechó para exponer los datos de un estudio de Eurostat sobre la desigualdad de ingresos en nuestro país. Una diferencia de 6,9 entre el veinte por ciento de los que obtienen más ingresos y el veinte por ciento de las personas con menos ingresos. De modo que España es el cuarto país de la UE con mayor desigualdad.  

Antes de contestar a los datos ofrecidos por el líder popular, Rubalcaba reconoció el problema de financiación de la sanidad pública española. El candidato socialista se comprometió a mantenerla y mejorarla a través de un plan basado en el ahorro, junto con mayores ingresos provenientes de la imposición sobre las bebidas alcohólicas y el tabaco; “finalmente, hay que decirles a las administraciones públicas que, si hay dinero para la sanidad, hay que gastarlo en sanidad”, concluyó Rubalcaba.  

En cuanto a los datos sobre la desigualdad, Rubalcaba acusó al Partido Popular de gobernar en muchas autonomías, como la Comunidad de Madrid, donde promueve conciertos sanitarios en los que los hospitales privados se quedan con los enfermos menos costosos, llevando a la sanidad pública a la “quiebra” a base de colocarle los crónicos, los graves y los más caros, recalcando una actuación similar en el ámbito educativo madrileño. 

En contestación a las políticas de educación, Rajoy recordó a Rubalcaba que el PSOE aprobó durante su mandato la opción de pasar de curso con cuatro suspensos y, además, rechazaron la implantación del inglés desde los tres años. Incluso culpó a los socialistas de la pérdida de autoridad de los profesores en España. La contestación de Rubalcaba fue rotunda: “¿Autoridad de los profesores, dice usted, cuando tiene una presidenta de comunidad que les llama vagos?”, dijo en alusión a unas declaraciones de Esperanza Aguirre.  

Mariano Rajoy quiso recalcar que su partido no congelaría las pensiones en el supuesto de que gane las elecciones. “Las pensiones las pagan los que están cotizando la Seguridad Social, porque trabajan. Por lo tanto, cuanta más gente trabaje, mejores serán las pensiones”, insistió el candidato popular. Rubalcaba rebatió el discurso de las pensiones de Rajoy mostrando un gráfico en el que se indicaba la subida de las pensiones mínimas, de 442 euros al finalizar el Gobierno de Aznar a los 742 actuales. 

Después de mostrar el gráfico, Rubalcaba pidió a su oponente una explicación sobre el apartado “de la página 116” del programa electoral del PP. En él se compromete el PP a presentar al Congreso cada dos años “un informe que evalúe la situación financiera de las pensiones”, de lo que dedujo que cabe la posibilidad de que se reformen las pensiones. “El señor Rubalcaba es muy dado a juicios de intenciones”, fue la contestación de Mariano Rajoy, quien ante la insistencia de su oponente añadió que pretenden mantener el poder adquisitivo de las pensiones. Alfredo Pérez Rubalcaba recordó también que el PSOE aprobó reformas del sistema de pensiones sin el apoyo de la oposición.  

El candidato del PSOE finalizó este segundo bloque con las siguientes palabras: “Con ustedes (refiriéndose al PP) la sanidad y la educación pública no están garantizadas”.   

DEMOCRACIA Y POLÍTICA EXTERIOR  

El moderador del debate dio comienzo al tercer bloque, en el que se trataron otros temas de diferente índole a petición de diversos grupos sociales, como la calidad democrática y la posición de España en el mundo. A los dos candidatos a la presidencia del Gobierno se les otorgó un máximo de tres intervenciones.  

El candidato socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba, resaltó primero el tema de los derechos, refiriéndose a la Ley del Divorcio aprobada hace treinta años con la oposición del PP. Rubalcaba señaló que, desde su aprobación, el PP “no han estado a favor de ninguna de las leyes que han extendido los derechos en España”, haciendo referencia a las leyes del aborto y del derecho homosexual. El líder socialista pidió a Mariano Rajoy que retire el recurso en contra del matrimonio homosexual, presentado por el PP ante el Tribunal Constitucional, y “tranquilice” a los ciudadanos para que puedan casarse libremente. No logró arrancarle el compromiso. El candidato del PSOE insistió en que “ha llegado la hora de revisar el sistema electoral”, para que haya listas electorales desbloqueadas. 

En respuesta a las palabras de Rubalcaba, Mariano Rajoy destacó su intención de hablar de otras políticas que “sirvan al objetivo nacional de crear empleo”. El líder popular reiteró la importancia de la colaboración entre el nuevo Gobierno, la oposición y el resto de fuerzas políticas y sociales para lograr el “objetivo nacional” y tratar cuestiones como las reformas de las Administraciones.  

En materia de Diputaciones, Mariano Rajoy afirmó que no es partidario de suprimirlas. Para el candidato popular, la función básica de las Diputaciones es prestar servicios a las personas que residen en pueblos pequeños. “Sin las Diputaciones, esos pueblos morirían y esos españoles estarían maltratados en relación con el resto”, explicó. Ante esto, Rubalcaba indicó que la Administración Pública está duplicando servicios y añadió que son las comunidades autónomas las que pueden ocuparse de los pueblos pequeños.  

Así mismo, Rajoy apuntó que el PP situará instrumentos de evaluación de las políticas públicas, “para saber si estamos gastando el dinero con el mayor impacto”, y también que van a reforzar los controles previos y endurecer las responsabilidades de los gestores. En cuanto a las subvenciones, Mariano Rajoy indicó que van a eliminar las subvenciones nominativas.  

Rubalcaba insistió una vez más en conocer la respuesta de Rajoy en cuanto a la pregunta sobre el matrimonio homosexual. A esto, el candidato popular le respondió recordando que en el año 2008 propuso a José Luis Rodríguez Zapatero que las parejas homosexuales pasaran a ser uniones de hecho, con los mismos derechos jurídicos, pero que el presidente del Gobierno no aceptó.  

El fin de ETA fue, junto con la igualdad laboral y el color de las corbatas, el asunto en el que los dos candidatos coincidieron más. Para lograr este objetivo, Rubalcaba aseguró que “pase lo que pase, le ofrezco mi colaboración”, a lo que el Rajoy no dudó en contestar: “Yo haré exactamente lo mismo”.  

Para finalizar el debate, los candidatos hicieron unas intervenciones finales de tres minutos cada uno de ellos. 

En primer lugar habló Mariano Rajoy, quien destacó la importancia de que España “necesita un cambio y con urgencia” para que el país “levante cabeza y lo haga con orgullo”. Según Rajoy, es una tarea “difícil”, pero aclaró que tanto él como su equipo están preparados para lograr sus objetivos. Por otro lado, Rubalcaba pidió a los ciudadanos que voten el 20 de noviembre y reconoció que “estamos pasando una situación muy difícil, pero la indiferencia no resuelve los problemas. Con la abstención no se dan becas ni se mejora la democracia”.   

EL SEGUNDO DEBATE  

Por la noche, internet se convirtió en plataforma de un debate paralelo al que se celebraba en el Palacio de Congresos de Madrid, a cuyas puertas se concentraron grupos de indignados. Miles de internautas colapsaron las redes sociales, con sus valoraciones sobre las intervenciones de los candidatos. Nadie quiso perderse esta convocatoria social7 noviembre 2011   

Grupos de indignados expresaron su protesta a las puertas del plató televisivo (foto: Lara Gallegos)

 


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