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Carmelo López Villena, diputado socialista “El bipartidismo cierra o empobrece el debate político”
“Para salir de la crisis, el Estado debe acometer lo que el sector privado no puede” “Los políticos debemos desarrollar una labor pedagógica” Por ÁNGEL CÍVICO Mañana ajetreada en los pasillos del Congreso de los Diputados. Decenas de cajas de cartón se almacenan en los rincones esperando a ser utilizadas para empaquetar las pertenencias de los diputados, que se despiden tras la última sesión plenaria de la IX legislatura. Sin embargo, confinado en su despacho de la quinta planta, el diputado socialista Carmelo López Villena hace un hueco en su agenda para mantener una entrevista con OPINAR. PREGUNTA.– Se acaba de celebrar la última sesión plenaria de la legislatura, en la que se restablece el Impuesto sobre Patrimonio… RESPUESTA.– Evidentemente, esta medida es recaudatoria. ¿Por qué, si no, cambiar nuevamente? Aunque hay que aclarar que el impuesto no fue eliminado, sino que quedó exento el tipo de gravamen. Las circunstancias han cambiado: antes estábamos en una época de bonanza y el efecto recaudatorio no era importante; ahora sí lo es. P.– Como experto en la materia, ¿cómo prevé que serán los próximos meses en la economía nacional? R.– Van a ser dificultosos, como lo están siendo todos los meses desde que se inició la crisis. El problema fundamental está en la financiación de las deudas soberanas de los Estados. Y eso redunda, a su vez, en la financiación de la economía. La economía, sin financiación, no puede funcionar a un rendimiento parecido a como lo hacía antes de la crisis. P.– ¿Cree que debería mejorarse la comunicación sobre economía que ahora se trasmite a la opinión pública? R.– Sí, se debe mejorar e implantar una mayor cultura económica. No sólo para comprender lo que está ocurriendo, sino incluso para uso personal. Gran parte del problema de la crisis proviene del alto endeudamiento de familias y pequeñas empresas, de tal manera que les ha llevado a una situación actual muy difícil. Y la cultura económica, conocer de economía, es importante para la población. P.– Entonces, ¿considera que la ciudadanía está realmente al tanto de las causas que originaron la crisis económica? R.– Tengo la sensación de que la gente capta conceptos, pero inconexos, y no sabe realmente cómo se hiló todo lo que ha supuesto la crisis. Ésta partió de las famosas hipotecas basura en Estados Unidos, motivo también del alto endeudamiento en que algunas personas, que no podían pagarlas, incurrieron. También partió evidentemente del sector financiero, que ofreció unos productos de difícil sostenibilidad para la persona y para la salud financiera en sí. Y ahí se produjo la cadena de infortunios que nos ha llevado a esta crisis. P.– ¿Cree que en el futuro se podrán adoptar medidas efectivas contra la crisis, que no se hayan tomado ya? R.– Evidentemente, hay que continuar tomando medidas que vayan en la línea de desactivar los inconvenientes que nos han ido trayendo a la situación en la que nos encontramos. No es fácil, será un proceso relativamente largo y, desde luego, no será una medida impactante o una varita mágica para que al mes nos recuperemos de esta crisis. P.– ¿Y esperan contar con el apoyo de la sociedad? En el caso de Grecia, podemos observar continuas manifestaciones en contra de las medidas llevadas a cabo por el Gobierno para intentar salir de la crisis… R.– Bueno, esa es la labor que tenemos. Y ahora, cuando entramos en un proceso de campaña electoral, nuestra labor tiene que ser pedagógica: debemos explicar las medidas, para ganar la confianza de los electores y de la ciudadanía en lo que luego serán las medidas que tome el Gobierno que salga de las urnas. P.– Cambiando de tema, ¿cree que las actividades que realiza un diputado son reconocidas socialmente? R.– Desafortunadamente no, pues vemos la crítica que se nos hace de continuo. En ese sentido, he de decir que son muy importantes las jornadas de puertas abiertas que hace el Congreso; pero yo creo que se necesita más. Se necesita que la gente nos vea más, que vea las instalaciones en las que estamos y lo que hacemos, que tenga más posibilidades de conocer lo que se realiza para que no se hagan una idea falsa de lo que hace un diputado, así como de lo que gana o lo que trabaja… P.– En esa falta de reconocimiento, ¿puede influir el quizá elevado protagonismo de las principales figuras políticas de los partidos? R.– Bueno, sí. Es verdad que los partidos, el Congreso y las demás instituciones donde trabajan los políticos tenemos que seguir avanzando en una mayor participación. No sólo del diputado de a pie en relación a los portavoces, o a los presidentes de las comisiones, sino en su conexión con la sociedad, para que tengamos la función de representar lo que ésta demanda y no lo que piense un líder político sin más. P.– De entre las medidas adoptadas por el Gobierno en esta legislatura, ¿con cuáles se siente más satisfecho? R.– Yo me quedo con la primera parte, las medidas sociales, aquellas de sostenimiento de las personas más desfavorecidas, como los 400 euros, que aunque han sido cantidades que no se aprecian o que no podrían salvar una familia, de hecho sí han valido en una situación de precariedad. También todas las medidas que han tenido que ver con los derechos civiles, la muerta digna y demás. P.– ¿Considera que si el PP obtuviese la victoria en las elecciones, dejaría al margen todo tipo de medidas sociales? R.– Entiendo que sería así. De hecho, ahora estamos en esa tesitura: cómo acometer esta crisis con medidas neoliberales. Unas medidas como las que defiende el ‘tea party’ norteamericano, que según entendemos nosotros van a ahondar en que sean los más desfavorecidos los que lo pasen peor. Y que no ayudarán a salir de la crisis, pues son medidas pro-cíclicas que van en la misma dirección de la crisis; por tanto, ahondan más en ella. Por el contrario, se necesitan otro tipo de medidas, las medidas keynesianas, aunque la caída del consumo privado y la situación de financiación de la economía provocan que sean los Estados los que tomen la iniciativa para que puedan relanzar la economía. Desafortunadamente, nos encontramos en una fase de la crisis donde los mercados financieros no están dejando mucho margen para hacer esas políticas. Pero es la línea para salir de la crisis: que el Estado acometa lo que el sector privado no puede acometer. P.– Tras lo acontecido en los comicios autonómicos de mayo, ¿teme que se repita el mismo resultado el 20N? R.– Son dos elecciones muy distintas. Es verdad que hubo un toque de atención al PSOE por desafección y por el impacto de la crisis. Los comicios no serán fáciles. Necesitamos hacer una labor de pedagogía importante para transmitirle al elector cuáles son nuestras propuestas, cuál es nuestro programa y cuál es el mejor camino, según entendemos nosotros, para salir de la crisis. P.– ¿Esperan que vuelvan a repetirse las prácticas de propaganda desleal, que ustedes denunciaron, por parte del PP? R.– Sí, el PP no dice realmente lo que piensa hacer: es lo que nosotros llamamos el ‘programa oculto’ del Partido Popular. Continuamente dicen que no tocarán las medidas sociales, o que no habrá recortes en educación o sanidad. Y lo que primero hacen cuando llegan al poder, como estamos viendo, es precisamente atacar ahí. Son expertos en decir una cosa, hacer la otra y que parezca que no es así. Pero luego la realidad se impone, y lo que vemos son: menos maestros, menos personal médico y recortes en las medidas sociales. P.– ¿Qué opina sobre lo que se está desarrollando en la Comunidad de Madrid en relación a los profesores de la enseñanza pública? R.– Va en la línea de lo que comentaba. Las medidas que están adoptando son recortes en el sistema educativo y recortes en el sistema sanitario. Pero lo hacen de una forma denominada ‘pendiente resbaladiza’, de tal manera que una cosa les lleva a otra y van justificándose. Pero ya vimos en otros momentos sus ataques al sistema sanitario. Todo es para desacreditar al sistema público, sea el sanitario o el educativo, y favorecer al sistema privado. Son dos concepciones, representativas de la derecha y la izquierda, que están totalmente enfrentadas. P.– Un aspecto muy criticado públicamente son los enfrentamientos directos entre líderes políticos. ¿Cree usted que esto afecta a la imagen de la política nacional? R.– Yo creo que a veces no lo entiende la ciudadanía. Frecuentemente, la sociedad lo que pide son acuerdos. Pero para eso se necesita la voluntad de alcanzar acuerdos por ambas partes, aunque debe ser más generosa la voluntad de quien se encuentra en la oposición, porque tiene las manos libres y para quien no gobierna criticarlo todo es fácil. Llegar a compromisos que no estén pendientes exclusivamente de la rentabilidad partidaria es lo que tiene verdaderamente valor. Ya lo hizo el Partido Socialista cuando estuvo en la oposición y favoreció pactos. Eso es lo que entendemos que es responsabilidad política y es lo que se debe hacer. P.– ¿Es posible que se esté generando una débil comunicación entre políticos y sociedad? R.– Sí, soy partidario de que haya más conexión entre la ciudadanía, la política y los representantes políticos. Se trata de que el representante político no se sienta con las manos libres para hacer lo que quiera, o al menos que no transmita esa imagen, sino que sea el verdadero representante que trae la voz de la ciudadanía a la toma de decisiones. Y para ello las nuevas tecnologías van a jugar un papel crucial. La dificultad de la democracia directa siempre ha sido no poder hacer, por ejemplo, una asamblea para cualquier decisión. Sin embargo, los canales de comunicación que nos están abriendo las nuevas tecnologías sí facilitan más esa participación del ciudadano en la toma de decisiones. Por otro lado, el ciudadano debe ser más participativo; es decir, una de las críticas de la partitocracia es que siempre gobiernan los mismos y, claro, yo le diría a la gente que verdaderamente siente eso que se afilie a los partidos políticos. Y que a esas primeras asambleas, donde se elige a la dirección, en vez de ir cien vayan dos mil. Así sería más difícil que se produzca la partitocracia. Pero la participación debe pasar también por que uno quiera participar. P.– Por tanto, ¿ve efectivo el papel de internet en la política actual, con representantes políticos utilizando twitter y demás redes sociales? R.– Entiendo que sí. Las redes sociales son un instrumento más en todo lo que es el 2.0 y el 3.0 que se está desarrollando. La facilidad de comunicación con blogs, correo electrónico, redes sociales y demás foros entiendo que se va a ir agrandando con el paso del tiempo, porque las nuevas tecnologías van a seguir llevando más mecanismos de comunicación. Pero también tiene su lado problemático. Toda herramienta se puede utilizar bien o mal, y también son mecanismos para difamar o para crear bulos. Hay que saber usarlos bien, y entiendo que será positivo el balance a la larga. P.– Estas redes han sido además generadoras de movimientos como el 15M. ¿Cree que el anonimato que proporcionan y su carácter masivo pueden estar originando un cambio en la sociedad? R.– Evidentemente, están originando un cambio. Un cambio en las formas de ser, hacer y proceder en política. P.– Hablando del 15M, ¿está sensibilizado con alguna de las demandas del movimiento? R.– Sí, estoy sensibilizado. Es más, he compartido con compañeros, aunque nosotros éramos en gran parte la diana de sus críticas, que muchas de sus propuestas son el camino al futuro, a una mayor participación y a que la política no se aleje del ciudadano. P.– Durante el día de ayer uno de los temas más comentados en las redes sociales fue la propuesta de que los consejeros de RTVE supervisen la elaboración de los telediarios. ¿Qué opina al respecto? R.– Soy partidario de que las cosas estén menos enlatadas, de que haya una mayor libertad del comunicador y de que se expongan en los medios de comunicación para que luego los espectadores configuren su propia opinión, y no venga ésta teledirigida desde el propio formato. P.– La propuesta fue apoyada por el PP. ¿Cree que esto podría indicar un futuro comportamiento de los populares si resultan victoriosos en las elecciones? R.– Yo entiendo que sí, porque la ideología de derechas es más jerárquica y lo que pretende es el poder y el control; mientras que la ideología de izquierdas se enfoca más hacia la participación ciudadana y a una democracia más real. Son distintas maneras de entender la política. P.– ¿Seguirá apoyando el PSOE en el futuro causas sociales como el aborto o la igualdad de géneros? R.– Sí, de hecho es uno de los pilares de la gestión de los gobiernos socialistas. Seguiremos reivindicando los derechos civiles. P.– ¿Seguirá apoyando el PSOE en el futuro causas sociales como el aborto o la igualdad de géneros? R.– Sí, de hecho es uno de los pilares de la gestión de los gobiernos socialistas. Seguiremos reivindicando los derechos civiles. P.– ¿Qué opinión le suscita la situación de bipartidismo entre PSOE y PP que rige la política actual? R.– El bipartidismo al que nos llevan las situaciones actuales no es, en mi opinión, bueno. Cierra o empobrece el debate político. P.– Si el PSOE obtuviese la victoria en las próximas elecciones, pero no por mayoría absoluta, ¿esperarían contar con el apoyo de IU? R.– Eso es muy relativo y es complicado hacer predicciones en ese sentido. Es verdad que lo natural es pactar con las fuerzas políticas más afines, pero dependerá también de la fortaleza o de los representantes que tengan esas fuerzas políticas afines. Ya veremos, porque también existen distintas fórmulas: si es poco lo que te falta, como se ha estado haciendo durante parte de esta legislatura, se puede pactar con un grupo según qué cosas y otras con otro grupo, sin que haya un pacto de legislatura. P.– Rubalcaba es uno de los políticos mejor valorados del PSOE… R.– Esa es la apuesta que ha hecho el PSOE. La apuesta de un candidato muy solvente, que donde ha estado ha obtenido resultados, como en el Ministerio de Interior o la lucha contra ETA. Es un buen comunicador, y entendemos que es el mejor líder que puede tener el partido para estos comicios. P.– ¿Y si Carme Chacón no se hubiese retirado, habría tenido apoyos suficientes? R.– La verdad es que Carme Chacón es también uno de los grandes valores del PSOE. Yo entiendo que lo hubiera hecho tan bien como Rubalcaba. Ahora mismo tenemos el candidato que tenemos, y Carme Chacón seguirá siendo un valor que tenemos a disposición del partido para afrontar el futuro. P.– Para finalizar, ¿cómo valoraría su actividad política durante estas dos legislaturas como diputado del Congreso? R.– He tenido la oportunidad de estar las dos últimas legislaturas en las que ha gobernado el PSOE, la VIII y la IX. Ha sido una experiencia muy enriquecedora. Lo he vivido con mucha ilusión, aunque se trabaja mucho, pese a que haya quien crea que no. Hay que estudiar muchos proyectos de ley para sacarlos adelante lo mejor posible, tienes que ir continuamente a tu circunscripción –en mi caso, Almería– y explicar todo esto no sólo a los ciudadanos, también a los miembros del partido y atender a los medios de comunicación. Y hoy día la gente ya no se lo traga todo tal cual: lo analiza, lo discute, te presenta ideas alternativas…
El diputado socialista por Almería, Carmelo López, tiene facilidad para
hacer amigos “hasta en el infierno (que, según parece, ya no existe)”,
por lo que no es extraño verlo de charla en el Congreso de los Diputados
con parlamentarios de cualquier grupo, entrenamiento éste muy importante
para luego convencer en su tierra.
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