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EMILIO OLABARRIA, MILITANTE DEL PARTIDO NACIONALISTA VASCO (EAJ-PNV) Y CANDIDATO A REVALIDAR SU ESCAÑO POR ÁLAVA EN EL CONGRESO DE LOS DIPUTADOS

“El PNV no unirá sus fuerzas a un partido sobre el que desconoce sus postulados ideológicos más elementales”

Emilio Olabarria: “Estamos obsesionados por la pacificación en nuestro país”


Por JOSEFINA GIANCATERINO STEGMANN

Emilio Olabarria es un veterano diputado por Álava dentro del Grupo Parlamentario Vasco (EAJ-PNV) en el Congreso de los Diputados. En declaraciones a OPINAR ha dejado entrever la postura del PNV de cara a las elecciones generales y tras el 20-N: un partido que reivindica para sí la defensa de Euskadi como nación, que no está dispuesto a unir sus fuerzas con la izquierda abertzale por no compartir la misma “identidad”, y que duda de una posible negociación con el PP por considerar que si obtiene mayoría absoluta no contará con el nacionalismo vasco.  

PREGUNTA.– ¿Cuál es la oferta electoral del PNV para el 20-N? ¿La defensa de Euskadi como nación es el principal objetivo? 

RESPUESTA.– Ese es el objetivo que justificó el nacimiento de este partido, mediante la invocación de la máxima de Sabino Arana de que “Euskadi es la patria de los vascos”. Lo que pasa es que el criterio “nación” es un concepto discutido, técnicamente muy complejo de articular, requiere muchas cosas, el sentido de pertenencia, elementos de identidad característicos como puede ser la lengua, etc. 

Sí, nosotros pensamos que uno de los objetivos que tenemos que conseguir es la identificación de Euskadi como nación, lo cual no quiere decir que nos desvinculemos de nadie, que nos separemos de nadie. Se puede pertenecer a una nación y, a su vez, a una estructura supranacional como es el Estado Español o el Estado Europeo cuando se configure, que ojalá sea pronto. 

P.–  ¿Cuáles son sus propuestas en salud o educación?

R.– En materia de salud, nosotros tenemos la mejor sanidad del Estado Español, Osakidetza, palabra vasca que alude al sistema de salud pública de Euskadi, que absorbe prácticamente la mitad del presupuesto total de la Comunidad Autónoma Vasca. Por lo tanto, en cuanto a las prestaciones sanitarias en Euskadi, se trata de mantener el modelo. Con eso, ya sería suficiente: reivindicar este modelo de una sanidad pública, eficiente, sin listas de espera y con unas prestaciones médicas de alta calidad. 

En materia de educación, las leyes educativas no están formando bien a nuestros jóvenes actualmente, en un momento en que uno de los elementos para lograr ser competitivos es contar con una gran formación, tanto profesional como de carácter universitario o de cualquier otro tipo. También nos preocupa el altísimo fracaso escolar en España, que es el más alto de Europa, y que se aproxima al 30 por ciento. Por ello, hay que hacer una reflexión seria sobre qué sistema escolar tenemos y, sobre todo, qué leyes configuran ese sistema escolar. Habrá que hacer una reforma profunda a través de un pacto de Estado sobre la educación.  

P.– ¿Qué opina de los recortes en educación en la Comunidad de Madrid? ¿No considera que se trata de un sector delicado, como el de la salud, para hacer recortes? 

R.– Me parece indignante. Si fuera madrileño iría a la cabeza de las manifestaciones contra los recortes en aquellas áreas que conciernan o comprometan el futuro de nuestros jóvenes. No se puede jugar con el futuro de nuestros hijos.  

P.– Siguiendo con la oferta electoral del PNV, su partido se abstuvo de votar a favor de una subida de impuestos en Guipúzcoa. ¿Cuáles son las propuestas en materia fiscal? 

R.– Tenemos una fiscalidad muy baja en términos comparativos, lo que pasa es que el incremento de la fiscalidad hay que ponderarlo muy bien. También sería necesario un pacto de Estado sobre los tributos. Sobre todo son tres los que generan ingresos para el Estado y para las Administraciones en general: el impuesto sobre la renta de las personas físicas; el impuesto sobre el valor añadido y el impuesto de sociedades. 

Aquí hace falta una reflexión, ponderada, profunda, donde se analicen los pros y los contras de la elevación de los tipos impositivos, que luego generan problemas en relación a la competitividad de nuestras empresas o a la capacidad de consumo de nuestros ciudadanos. Esto se tiene que pactar entre todos los grupos parlamentarios.

P.– En cuanto a las elecciones del 20-N, ¿por qué el PNV rechazó presentarse conjuntamente con la izquierda abertzale, primero con la marca Bildu y finalmente con la que concurren a los comicios, que es la de Amaiur?  

R.– Nosotros tenemos nuestra identidad y ellos tienen la suya. La nuestra es conocida, tenemos muchos años de antigüedad, somos un partido más que centenario, y Bildu o la coalición electoral Amaiur es una formación nueva, cuyas propuestas políticas son absolutamente desconocidas. Salvo algunas reflexiones sobre el medio ambiente y algunas cosas más, no se les ha visto más desde la perspectiva de la gestión, no se sabe qué pretenden y qué quieren hacer y esto nos preocupa, porque nosotros no estamos en la tesitura de iniciar proyectos tan aventureros como éstos. Es decir, unir nuestras fuerzas a un partido sobre el que desconocemos incluso sus postulados ideológicos más elementales.

P.– Joseba Egibar, presidente de su partido en Guipúzcoa, dijo que la negativa se debe a la prioridad que supone para el PNV la paz… 

R.– Es uno de los problemas, estamos obsesionados por la pacificación en nuestro país. Desde esa perspectiva, Bildu podría ayudar seguramente…

P.– Pero entonces, ¿cómo se explica que el PNV haya rechazado, junto a Bildu y Aralar, la propuesta del PP para condenar a ETA y exigir su disolución en las Juntas Generales de Guipúzcoa?

R.– Se toman decisiones sobre las que habrá que pedir explicaciones a quienes las tomaron. De hecho, me enteré que el Partido Socialista y Bildu han votado en las Juntas Generales de Guipúzcoa un montón de propuestas conjuntas de naturaleza tributaria-fiscal, y eso habrá que preguntárselo al Partido Socialista y a Bildu: cómo tienen esta sintonía tan sorprendente…

P.– Joseba Aguirretxea, portavoz del Grupo Parlamentario del PNV en temas sociales, reivindicó en el Congreso el derecho a decidir del pueblo vasco, anticipándose a que “otros” (en alusión a Amaiur) lo reclamen en la próxima legislatura. Y tiempo atrás dijo que siempre habrá alguien del PNV que reivindique ese derecho, y que por eso había que recordar que el PNV lo dijo “primero”. ¿Qué opina de estas declaraciones? Si otra fuerza política reclama lo mismo, ¿no debería apoyarse? 

R.– Pedir lo mismo no significa que se esté de acuerdo en todo lo demás. Es uno de los aspectos sectoriales de la política en el que mucha gente está de acuerdo, incluso la que no es nacionalista. Y desde esa perspectiva, nosotros reivindicamos el derecho a nuestra autonomía. No lo pedimos, lo exigimos. Y como no coincidimos en prácticamente nada de todo lo demás, ahí viene nuestra reticencia a pactar con Bildu. 

P.– ¿Se plantean acuerdos coyunturales con Amaiur, o sea con Bildu? 

R.– No hemos pensado nada. 

P.– ¿Cuál sería la postura del PNV respecto al PP en el caso de que ganase las elecciones?  

R.– Habrá que analizarlo. Nosotros apoyamos la investidura de Aznar en su día, pero no de forma gratuita, sino por asuntos tan importantes como el concierto económico para Euskadi. Ya veremos, no me atrevo a hacer diagnósticos. No sé si ganarán las elecciones y, si lo hacen, habrá que evaluar las condiciones y si necesitan apoyo. Si ganan con mayoría absoluta no nos van a llamar, pero si llegaran a ganar sin mayoría absoluta es probable que nos llamen. 

P.– ¿Considera que el adelanto de las elecciones contribuye a generar “certidumbre política y económica”, como aseguró Zapatero? 

R.– No lo sé, pero desde luego lo que no genera ninguna certidumbre es la política, absolutamente desnortada en el ámbito económico, del actual Gobierno socialista. En donde además tenemos la guinda, que todavía complica mucho más las cosas, de que hay dos cabezas visibles o dos portavocías: la de Rubalcaba por una parte, que es el candidato, y la de Zapatero por otra, que no sabemos muy bien lo que es ya a estas alturas. Últimamente no se acierta con las medidas, no se adoptan las adecuadas y no se puede continuar así. 

P.– ¿Cuáles son esas “medidas adecuadas” para salir de la crisis?  

R.– Para salir de la crisis económica hay que hacer lo que se está haciendo, pero matizándolo. Hay que seguir luchando por la reducción del déficit, pero sin perder la perspectiva de los elementos keynesianos que siempre han funcionado bien, que son elementos de generación de crédito para incorporar la actividad de las empresas, de los pequeños y medianos empresarios, de los empresarios autónomos, etc. Porque no tiene sentido obsesionarse por la reducción del déficit público si la actividad no remonta. Y el problema del Estado Español, que es el desempleo fundamentalmente, está provocado no por la capacidad exportadora, el sector exportador está funcionando bien, sino por la débil demanda interna. Ésta hay que estimularla, también desde los sectores públicos y desde las entidades de crédito. 

P.– ¿Cuán responsable es el PSOE de esta crisis y cuánto ha influido la crisis económica internacional? 

R.– Cada país afronta la crisis como puede. Unos peor y otros mejor. Hay tres países que ya han sido objeto de rescate. Los países periféricos lo tienen peor. El Estado Español lo tiene peor porque la crisis es fruto de los problemas de los demás, de una burbuja inmobiliaria que ha estallado, de una dependencia económica de un sector inmobiliario que se ha caído. Este es uno de los factores que está provocando el alto índice de desempleo, que desafortunadamente es uno de nuestros hechos diferenciales.  

Desde esa perspectiva, primero hay que luchar contra el desempleo, pero optando por lo que hay que hacer siempre en la lucha contra el desempleo: por la innovación, por la investigación, por el desarrollo, por la internacionalización de la economía, por potenciar el sector exterior y las industrias productivas. No por la construcción, particularmente, sino por industrias que generen valor añadido

P.– ¿Propondría algún cambio para su partido? 

R.– En relación a los partidos en general, sí. En relación al mío, es difícil encontrar un partido más asambleario y donde las decisiones se tomen de forma más compartida. No hay ninguna decisión que no tenga que pasar por las juntas municipales, por las asambleas regionales de los territorios históricos, por la asamblea nacional, etc. Es muy difícil encontrar, yo creo, en la historia de las formaciones políticas incluso del mundo entero, un partido que tenga las dos características que tiene el mío: primero, que las decisiones se toman por las bases; y en segundo lugar, que hay una incompatibilidad, que es una rareza, muy ponderada, entre la ocupación de cargos institucionales en instituciones públicas y cargos orgánicos dentro del partido. Si uno es cargo orgánico, no puede ir a la institución, y si uno está en la institución no puede tener un cargo orgánico. Y esa bipolaridad es uno de los elementos distintivos que nos beneficia como partido. 

P.– Se habla de educación, de sanidad, de empleo… ¿Y de la justicia? Usted es miembro de la Comisión de Justicia en el Congreso. ¿Cómo ve la justicia en este momento? 

R.– La justicia está mal. Hay insuficientes medios, la relación de jueces por habitante es la más reducida de Europa y, a pesar de que se han aprobado leyes importantes como la de agilización procesal y algunas otras, esto no es un problema sólo normativo. Es necesario también que las estructuras judiciales sean suficientes y que sean además independientes.

Esto nos preocupa mucho: la justicia no se caracteriza precisamente por la neutralidad en el ámbito de determinados órganos judiciales, que son los que ocupan el vértice jerárquico del Estado Español. Me estoy refiriendo particularmente al sistema de designación de vocales del Consejo General del Poder Judicial, al sistema de designación de magistrados del Tribunal Constitucional y al sistema de designación de magistrados en el Tribunal Supremo.

Hay que hacer un esfuerzo por despolitizar la justicia, en la medida de lo posible, y hay que hacer un esfuerzo también por que la justicia sea más eficiente, incluso mediante reformas de leyes procesales que están pendientes de reformar, como la Ley de Enjuiciamiento Criminal, que es muy importante y sigue siendo la del siglo XIX. 

P.– Si pudiera hacer una evaluación de lo que va a pasar en el País Vasco de cara a las elecciones y dentro de unos años… 

R.– El País Vasco con paz.

P.– Sin ETA… 

R.– Sin ETA y con prosperidad económica. Y en relación a España, espero lo mismo. 11 noviembre 2011  

Emilio Olabarria, sobre el PNV: "Es difícil encontrar un partido más asambleario y donde las decisiones se tomen de forma más compartida”

 


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